Shakespeare en el banquillo

«Los entrenadores ya no somos personas, sino personajes», lamenta el entrenador Juanma Lillo en la presentación de un libro sobre fútbol

MITXEL EZQUIAGA
Lillo firma un autógrafo antes de la presentación del libro en la Fnac donostiarra. /USOZ/
Lillo firma un autógrafo antes de la presentación del libro en la Fnac donostiarra. /USOZ

No es común ver a un entrenador de fútbol rodeado de libros. Menos habitual es un entrenador que escriba. Y más raro es que ese entrenador utilice a Shakespeare para titular su obra. Juanma Lillo, entrenador de la Real Sociedad, presentó ayer en la Fnac de San Sebastián el libro , volumen colectivo en el que él mismo firma un capítulo, y aprovechó el acto para reflexionar sobre su oficio, «donde cada vez importa más el bienestar que el bienser».

Uno de los coordinadores del libro, el filósofo Galder Reguera, y el editor, Kepa Murua, de , destacaron la calidad literaria de Lillo. Pero el entrenador rehusaba los elogios. «Aquí, precisamente en mi tierra, es donde más me critican por juntar palabras con cierto orden. Tengo que decir expresiones soeces de vez en cuando y para que no me tachen de lírico», bromeaba Lillo. «Me llaman 'rapsoda', 'filósofo', 'intelectual' o 'poeta' como si fueran insultos. ¡Qué más quisiera yo que ser merecedor de un mínimo porcentaje de esas palabras!», agregó el entrenador ante varias decenas de personas que asistieron a la presentación y posterior debate.

es una reivindicación del deporte del balón como acontecimiento de masas. En el libro escriben periodistas como Santiago Segurola o Enric González, gentes del fútbol como Xabier Azkargorta (que recuerda su epopeya boliviana) o Andoni Zubizarreta y escritores como Juan Villoro.

El epígrafe de Lillo se titula «Shakespeare y el entrenador contemporáneo» y supone un análisis de los dos tipos de entrenadores que hay hoy en el fútbol: los que piensan que «estar en el banquillo es ya ser entrenador» y los que entienden que «ser» un técnico exige bastante más. Lillo lamenta que los entrenadores se hayan convertido más en personajes que en personas («los entrenadores ya no somos lo que somos, sino los que los demás creen que somos») y ofrece una visión crítica de un deporte «donde el mercantilismo está reduciendo las esencias».

El entrenador de la Real se mostró cauto ayer por temor a quienes critican los excesos de su verbo. Pero en su texto, «del que mantengo cada idea pero me arrepiento de la forma, porque uno nunca está contento con lo que escribe», dice algunas frases redondas. Por ejemplo: «Los nuevos entrenadores somos pan de molde en ese obrador que es el club: huelga decir quién es el dueño del negocio y quién el panadero».

El domingo, ante el Alavés, la Real se juega también su ser o no ser. Ese día Shakespeare, y Lillo, viajarán hasta Mendizorroza.

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