Contador romperá el círculo de hierro italiano

La maglia rosa no pasó ningún tipo de problemas en una etapa que ganó el alemán André Greipel. Hasta el momento no ha atacado en ninguna de las etapas de montaña que se han disputado.

BENITO URRABURU |

San Sebastián. DV. No son los tiempos de Miguel Indurain en el Giro de Italia, cuando Claudio Chiappucci, una vez segundo, en 1992, y otra tercero, un año después, batallaba a tumba abierta con el corredor navarro, con la inestimable ayuda del letón de hielo, Piotr Ugrumov.

No son esos tiempos, es cierto, pero la verdad es que Alberto Contador, si termina de rosa en Milán, va a romper muchos moldes. Sólo le quedan por delante cuatro etapas, tres de ellas complicadas.

Ayer ganaba el alemán André Gripel, gracias a la inestimable ayuda de su compañero de equipo, Mark Cavendish, que le dejó vencer y levantó los brazos incluso antes de que lo hiciese quien iba primero.

El Giro se ha convertido en una carrera que tiene ciclos en los que se convierte en una prueba de andar por casa, es decir, una carrera para los italianos, que saben, tanto ellos como sus equipos, que salvan con creces la temporada. Contador rompería una racha que le permitirá entrar de lleno en el imaginario de los tifosi, que llevan estas cosas en el corazón.

Desde 1990, cuando ganó Gianni Bugno, sólo se han producido cinco triunfos de corredores no italianos en el Giro de Italia. Miguel Indurain vencía en 1992 y 1993.

El ruso Eugeni Berzin lo hacía en 1994, el suizo Tony Rominger, en 1995 y otro ruso, Pavel Tonkov, en 1996. Por afinar todavía más, desde que Tonkov lo logró, ningún extranjero ha vuelto a ganar el Giro.

También es cierto que Lance Armstrong nunca lo corrió y que Jan Ullrich se presentó, las veces que estuvo en Italia, en unas condiciones bastante malas. Los nombres de Ivan Gotti (1997), Marco Pantani (1998), Ivan Gotti (1999), por descalificación de Pantani, Stefano Garzelli (2000), Gilberto Simoni (2001), Paolo Savoldelli (2002), Gilberto Simoni (2003), Damiano Cunego (2004), Paolo Savoldelli (2005), Ivan Basso (2006) y Danilo Di Luca (2007) lo atestiguan. Contador va a enterrar las opciones, las ilusiones que tenían algunos de esos corredores.

Riccardo Riccó y Alberto Contador van a encontrarse en muchos frentes. Con Gilberto Simoni y Paolo Savoldelli va a verse mucho menos. Podrá coincidir con Iván Basso

si vuelve al Giro, o incluso en el Tour, si le dejan correrlo. Stefano Garzelli tampoco está en Italia.

Danilo Di Luca, que tiene siete años más que él, es el que parece tener más recorrido de todos estos corredores. Alberto Contador ha roto el círculo de hierro que formaban los ciclistas italianos en su país. Y lo está haciendo sin atacar, aguantando a sus rivales, aprovechando los kilómetros contrarreloj, es decir, esperando el fallo de los rivales.

Le dejaron correr el Giro con la mordaza de la falta de entrenamiento puesta y no están pudiendo con él. Dicen que corre como Indurain. Contador nunca podrá correr como el navarro: sólo se parecen en el blanco de los ojos y eso sí, en que son corredores que nacen muy de vez en cuando, de los que se ven cada diez o quince años.

Indurain dejaba vivir a sus rivales, no buscaba triunfos parciales, salvo las contrarrelojs, y Contador no puede dejar nada en este Giro a nadie porque bastante tiene con vigilar a sus rivales y confiar en que no le ataquen.

Tampoco hay muchos que puedan hacerlo. Alberto Contador está corriendo como puede, como le permite la condición física que tiene, mientras que Miguel Indurain corrió rodeado de unos corredores fieles que se dejaron la piel por él, pero también tuvo que dejarle la maglia rosa a Bruno Leali, para que le descargase de trabajo a su equipo que estaba bastante diezmado. El estado físico con el que llegue a las etapas de mañana y el sábado será determinante para Contador. Todo parece que le es favorable y hasta ahora, nunca ha tenido Alberto Contador un gran desfallecimiento, Muy mal lo tendría que pasar para caerse. n