El poeta Karmelo C. Iribarren publica una versión ampliada de su antología 'La ciudad'

El volumen, cuya primera edición estaba agotada, incluye veintiséis poemas inéditos

ALBERTO MOYANOAMOYANO@DIARIOVASCO.COMSAN SEBASTIÁN.
El poeta Karmelo C. Iribarren publica una versión ampliada de su antología 'La ciudad'

DV. El poeta Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959) publica una reedición ampliada de su antología (Ed. Renacimiento), cuya primera tirada, que data de 2002, se encontraba agotada desde hace unos años. reúne casi 160 poemas seleccionados de (1995), (1998), (1999), (2005) y (2007), a los que se suman otros veintiséis inéditos.

El volumen ofrece un repaso coherente al mundo literario de Iribarren, caracterizado por una poesía de línea clara que bebe de la mejor novela negra y del heterogéneo grupo de los realistas sucios en lo formal, y del espacio urbano en lo temático. Lo que le diferencia radicalmente de los demás es su formar de mirar. «Yo era un pesimista, o mejor, un decepcionado, ya a los veinte años. Lo que sucede es que entonces biológicamente, como es normal, estaba en lo más alto, y la vida era una playa y siempre era verano aunque nevase. Y más copas. De ahí la furia, y también el humor, a veces descarnado, de algunos de mis primeros poemas».

Sobre las veintiséis composiciones inéditas, que conforman su producción más reciente y en los que se mantiene fiel a los temas que atraviesan toda su poética, Iribarren señala que «hablan de lo de siempre, pero con un tono cada vez más reposado. No sé si son buenos poemas, veremos de aquí a diez años». En todo caso, admite que «mi mirada ha cambiado. Creo que la reflexión juega un papel cada vez más determinante en mis poemas. Los temas, sin embargo, son los mismos -el amor, la edad, el desengaño, ..-, y pueden resumirse en uno: la vida. Mi gran tema, y al que no pienso renunciar».

Y aunque a medida que caen los calendarios aumenta la dificultad, «escribir esta poesía, que podríamos definir como de actitud lírica epigramática, no lleva mucho tiempo. El problema a estas alturas es contestarse -de manera convincente- a la pregunta: para qué. Hay otros riesgos, claro, el de repetirse, por ejemplo; pero se compensa con el privilegio de poder hacerlo».

Karmelo C. Iribarrren asegura que «por número de poemas casi se aproxima más a unas poesías reunidad que a una antología. Vamos, que el lector no se va a quedar con hambre de textos: o me quiere mucho o me odia a muerte (reacciones ambas muy interesantes cuando se habla de literatura...). No me ha costado -yendo, ahora sí, a tu pregunta- hacer la selección. He pretendido hacer llegar al lector todo mi mundo literario, poético, las constantes temáticas que lo recorren, sin olvidar ninguna. Espero haber acertado».

Sin embargo, el proceso de selección siempre depara algunas sorpresas. «La poesía, incluso una tan realista y de línea clara como la que yo escribo, es un misterio. Y ocurre así que muchas veces los poemas te sorprenden, se te sublevan, y aquél que tú creías más coyuntural, más de un momento determinado, resulta que años después es el que mejor se agarra a la página».

En este sentido, el poeta confía en que los poemas más antiguos seleccionados aún mantengan el tipo. «Quiero pensar que todavía pueden -al menos algunos- trasmitirle al lector algo de lo que los hizo nacer, que aquel impulso -e incluso furia, a veces- que me llevó a escribirlos sigue vivo entre sus versos. Por otra parte, no está mal que los poemas envejezcan, si envejecen bien. El problema es otro, el problema es que nazcan muertos, sin alma, sin fuerza, sin emoción».

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