Detrás de una simple afonía

Los problemas de voz son cada vez más frecuentes en una sociedad ruidosa y estresada.Los especialistas aconsejan acudir al médico si una ronquera se prolonga más de 15 días

ARANTXA ALDAZ ALDAZ@DIARIOVASCO.COM

san sebastián. DV. La periodista radiofónica Gemma Nierga tuvo que quedarse muda durante varios meses después de someterse a una operación en sus cuerdas vocales. Más recientemente, el grupo Tokio Hotel, que arrasa entre los adolescentes, ha tenido que suspender su gira por un problema de voz de su vocalista, que tendrá que guardar largo silencio para recuperarse. En la misma tesitura se han visto otros cantantes, locutores de radio, políticos, oradores y cada vez más profesionales anónimos. Un ejemplo, mucho menos sonado, es el de Ainhoa, guipuzcoana, fumadora de doce cigarrillos diarios, que a sus 32 años ha tenido que reeducar su voz para salvar una ronquera crónica producida por un pequeño nódulo en su garganta. Aunque no necesitó intervención quirúrgica, durante varias semanas acudió a la consulta de la foniatra donostiarra Beatriz Arzanegi, quien le enseñó a utilizar adecuadamente su respiración y sus cuerdas vocales. «Uno de los objetivos principales es que el paciente aprenda a saber cuándo está haciendo un uso incorrecto de la laringe, para que cuando reciba el alta no vuelva a caer en los mismos errores», explica la doctora.

Hablar mucho o muy alto, o forzar un tono de voz no natural acaban pasando factura. Si usted arrastra una afonía durante más de dos semanas, lo mejor es que acuda a la consulta de un especialista lo antes posible, aunque Arzanegi no oculta que la mayoría de los afectados no le da importancia a una ronquera o a una afonía. «Como no duele, no se le hace caso. Casi todos los pacientes llegan en una fase avanzada del problema», lo que prolonga también el tratamiento.

Nuevos factores

La mayoría de los problemas de garganta se deben a un uso incorrecto de la voz, y no siempre a lesiones en las cuerdas vocales. Las causas son muy variadas. Desde un esfuerzo continuado, el abuso de alcohol y tabaco, el uso excesivo de aire acondicionado o la exposición a productos químicos. Reeducar las cuerdas vocales es el tratamiento más eficaz. «Lo primero es explicar al paciente en qué consiste el tratamiento e insistir en que no es efectivo si no se trabaja en casa», explica la logopeda Mertxe Arregui. Se empieza con técnicas de relajación, luego se pasa al trabajo vocal y se continúa con ejercicios de respiración, a través de lecturas, conversaciones distendidas y hasta debates, «para ver cuál es la reacción de la voz ante un momento de tensión». A la vez, añade la especialista, se presta atención al aparato resonador, el que dibuja el timbre y va a determinar las características de la voz: boca, lengua, paladar y faringe.

Las disfonías -una ronquera- y afonías -quedarse sin voz- pueden afectar a cualquier persona y, de un tiempo a esta parte, se están detectando cada vez más casos. Arregui, con veinte años de experiencia a sus espaldas, lo ha comprobado en su consulta de Tolosa. «Han surgido nuevos factores, cuyas consecuencias han sido un aumento de los problemas fonatorios». La mejora de los diagnósticos, el estrés generalizado, el incremento del ruido ambiental, el excesivo uso del aire acondicionado y el aumento de alérgicos que utilizan inhaladores, en especial entre la población infantil, han llenado las agendas de los especialistas.

Nódulos o pólipos

Tres de cada cuatro casos son disfonías funcionales, en las que no hay una lesión anatómica y lo único que se requiere es reeducar la voz. Cuando el daño sí está localizado, se precisa un tratamiento farmacológico o quirúrgico, pero «sin rehabilitación no se soluciona el problema», apunta Beatriz Arzanegi. En su consulta ya se ha encontrado más de un paciente que, después de ser operado, vuelve a sufrir problemas de voz. Los nódulos son más frecuentes que los pólipos y, afectan en mayor grado a mujeres que a hombres. En los niños, la proporción se invierte: los nódulos son más frecuentes en chicos que en chicas.

En cualquier caso, subraya, lo recomendable es acudir al médico otorrinolaringólogo, quien determinará las causas y remitirá al paciente a rehabilitación -muchos de los centros están concertados con la sanidad pública-. Y recuerda varios consejos para mantener una correcta higiene vocal. Entre ellos está el calentar la voz minutos antes de dar una clase o una conferencia, o simplemente adoptar una correcta postura, lo que favorece el empuje del aire desde el abdomen.

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