«Igeldo es...nuestro pueblo y casa. Para vosotros, aventura y escape»

Subimos a Igeldo un día de sol. A Calonge. Al territorio de sidra y recuerdos que fue de Paco, el abuelo, y ahora es deJosé Cruz y Begoña. De Paco, su esposa Nerea, y de Coro

BEGOÑA DEL TESO
Coro y Paco similan el txotx. Es mayo, la sidra rompe en el vaso desde la botella no de la kupela. [J.M. LÓPEZ]/
Coro y Paco similan el txotx. Es mayo, la sidra rompe en el vaso desde la botella no de la kupela. [J.M. LÓPEZ]

Andaba Paco, invencible remontista que fue, transportando botellas de sidra de un lado para otro del macro edificio Calonge en Igeldo. A Coro acababa de abandonarle el coche en mitad de la cuesta. José Cruz, el patriarca, leía el periódico vestido con un polo traído de Cuba. Arriba, Begoña Martikorena, su esposa, y Erika, la cocinera, preparaban el comedor y sus circunstancias. Calonge es hoy un espectacular edificio de piedra y cristal enclavado en la encrucijada de los nuevos y viejos caminos de y a Igeldo.

-Busqué 'Calonge' en internet.

- ¿Y?

- Primero aparecen páginas y más páginas sobre ese pueblo catalán..

- Ah, sí. El de Girona. En el Bajo Ampurdá. Con un castillo del siglo VIII. Desde su torre se vigilaban las incursiones sarracenas... Aparte del nombre, lo único que nos podría unir es que, en tiempos, allá fabricaban corchos.

- Luego he detectado varios peruanos apellidados Calonge intentando encontrar sus raíces.

- No les será difícil, somos pocos.

- Después las hazañas de Paco con la cesta.

- Son historia ya. Ahora tenemos una niña de año y medio. Hace mucho que ni pelota...i cine.

- Al final, una referencia a la Sidrería Calonge en una página horticultural: 'Vente conmigo al huerto'.

- ¿No es un blog de consejos para conseguir una huerta decente?

- Más o menos. Pero lo gracioso es que no hablaban de la sidra ni de la chuleta ni de las manzanas de Calonge sino...

- Ah, claro ¡chateaban sobre nuestro café irlandés!

- Exacto. Alguien que volvía de Irlanda aseguraba que el suyo era el mejor irlandés que había probado.

- Hay una amiga nuestra que se empeña en afirmar tal cosa.

- ¿Y es cierto?

- No podemos decírtelo. Puede que el secreto esté en el mimo que le ponemos. Y en la nata, claro. Usamos natural y del día. No como esas de bote que además de ser malísimas, es que hasta son feas.

- Creo que deberíamos empezar a hablar de sidra y de Igeldo....

- Primero estuvo nuestro abuelo, Paco. Nació en 1901 y murió en el 88. Empezó con la sidra. Llegó la Guerra. Le metieron en la cárcel de Ondarreta. Cuando salió, le habían quitado el negocio. Se dedicó al ganado. Volvió a hacer sidra.

- ¡Cómo sería el txotx entonces!

- Pues como lo era también cuando nuestro padre, José Cruz, tomó las riendas: al txotx sólo subían los compradores de la sidra. Subían a probarla, a catarla. Para así saber qué se llevarían en botella. Porque, no lo olvides, el fin de la sidra nunca es el txotx ni la temporada de enero a abril sino la botella. Para luego tomarla con amigos, en familia, acompañando una buena comida. Y la sobremesa.

- Y sin embargo, ahora...

- Ahora subís todos a Igeldo al txotx. Hasta quienes no son especialmente aficionados a la sidra. Subís porque es una fiesta, una tradición nueva.

- Habéis dicho 'subís'. Seguro que los igeldotarras tenéis un lenguaje propio para avisar de que os vais del pueblo o que volvéis.

- Claro, ¿no dicen acaso los del Antiguo cuando pasan el túnel que se van a Donostia?

- República independiente la suya...

- ¿No suele representar para los de Gros un esfuerzo terrible...?

- ¿Cruzar el puente? Sí.

- Pues verás, para nosotros, cuando decimos bajamos significa que nos quedamos en El Antiguo. Si tenemos que pasar La Concha, eso es ya ir a Donostia...

- Para los de abajo, de niños, subir a Igeldo era una aventura, un safari...

- ¿De niños? Para vosotros, Igeldo es aún una aventura. Un escape incluso. Pero no sólo para los de abajo. También para los de dentro.

- ¿'Los de dentro'?

- Del interior de Gipuzkoa. Suben muchos de Tolosa, del Goierri. Igeldo es una huida hacia la Naturaleza bien hermosa.

- Por eso, tantos de abajo y de dentro se han hecho villas aquí...

- Y se les ha dado la bienvenida en el pueblo y por el pueblo. Aunque algunos, pena, utilizan Igeldo sólo como ciudad dormitorio.

- Eso sí que es pecado. Porque en Igeldo se puede hacer mucho más que dormir. Un ejemplo, ¿por dónde pasean los igeldotarras?

- Nuestras hijas, claro, no saldrían del Parque de Atracciones...

- Ni ningún niño de abajo.

- Los demás vamos de Buenavista a Perus. Y de Ekaitz a Ventas. Y desayunamos frente al mar.

- Linda tentación, pero a cenar muchos vais a oscuras....

- Cierto. En Lapa bide, por ejemplo, ni una farola nos han puesto.

- Y el asfalto que lleva a Ventas...

- Es un queso gruyè`re. Abandonados estamos en estas alturas...

- Pero Igeldo, mucho Igeldo. ¿Brindamos por el futuro? Con sidra.

- Pero bebámosla con el ritual que le gusta a padre.

- Es decir: hago que rompa bien, evitando el centro del vaso....

- No te llenas el vaso...

- ¡Por Dios!

- Disfruta del aroma, huele el dulce, lo amargo, ese punto ácido. Siente el equilibrio. Y ahora, bebe.

- ¿El futuro de la sidra está en el barril, en el cañero?

- Se está investigando en ello, algunos ya se han atrevido a intentarlo. La sidra en el poteo, en zurito... El futuro está en que la bebamos siempre, no sólo en temporada. Siempre: fresca, ligera.

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