Zorionak EAJ-PNV de Gipuzkoa

Mañana 20 de abril, cumplimos el centenario de la elección, en Zumarraga, del primer Gipuzko Buru Batzar (GBB) de EAJ-PNV. El momento constituye el arranque formal de la vida del partido en Gipuzkoa en su conjunto aunque, en años anteriores, se fueron creando en diferentes localidades hasta una cuarentena de organizaciones municipales.

Cuentan las crónicas que aquel 20 de abril de 1908, lunes de Pascua de Resurrección y fiesta en toda Gipuzkoa, amaneció en medio de un gran temporal. El frío, la lluvia y la nieve fueron la tónica meteorológica dominante durante esos días. Sin embargo, ello no impidió que personas como Engracio de Aranzadi, Silverio de Zaldua, Basilio Fernandez Lekuona, Laureano Busca, Diego Urdangarin, Jose Maria Igarzabal y otros muchos afiliados y simpatizantes zumarragatarras pudieran organizar la fiesta nacionalista.

La reunión se celebró en el salón comedor de la Casa de la Seroa, al lado de la Iglesia de la Antigua de Zumarraga, y en la misma participaron representantes de cuarenta organizaciones municipales que, para entonces, ya se habían creado en el Territorio: Alkiza, Altza, Antzuola, Andoain, Arrasate-Mondragón, Aretxabaleta, Astigarreta, Ataun, Azkoitia, Azpeitia, Beasain, Bergara, Berrobi, Deba, Donostia, Deba, Elgoibar, Elgeta, Ezkioga, Ibarra, Itsasondo, Lazkao, Legazpi, Hondarribi, Oñati, Orio, Ormaiztegi, Oiartzun, Ordizia, Segura, Soraluze, Errexil, Errenteria, Tolosa, Urnieta, Urretxu, Usurbil, Zarautz, Zumarraga y Zumaia . Por distintas razone, faltaron a la cita los delegados de Astigarraga, Asteasu, Gabiria, Hernani, Irun, Lizartza, Olaberria y Pasaia

Tras las votaciones, el primer GBB quedó configurado por cinco personas: Ignacio Lardizabal como presidente, Aniceto de Rezola en calidad de vicepresidente y los vocales Felipe Zulueta, Conrado Egaña e Isaac Lopez Mendizábal. La jornada transcurrió en un ambiente eminentemente alegre y en medio de una enorme algarabía festiva, con la celebración de una comida, bailables, aizkolaris, txistularis y tamborreros, aunque tampoco faltó algún que otro sonado encontronazo con los carlistas, que no toleraron de buen grado la celebración nacionalista.

Engracio de Aranzadi, Kizkitza, fue, sin lugar a dudas, la figura clave de la implantación y expansión del PNV de Gipuzkoa. Delegado del partido de 1904 a 1908, con las limitadas posibilidades de aquella época, desarrolló una incansable actividad por toda el Territorio celebrando reuniones, contactando con personas, organizando manifestaciones, escribiendo artículos de prensa y abriendo centros nacionalistas, como el Centro Vasco de San Sebastián situado en pleno Boulevard.

Han pasado cien años de la asamblea de Zumarraga y nuestro partido en Euskadi está a punto de cumplir sus 113 años de existencia. El PNV nació en un momento de choque entre las concepciones liberales y las tradicionalistas, cuando además se estaba dando la mayor vitalidad expansiva de un socialismo que encontraba su terreno abonado en el paso de una sociedad agrícola y artesanal a la revolución industrial, y en medio de una brutal agresión identitaria y cultural a todo lo vasco.

Nacimos tras una guerra civil seguida de una ocupación militar que desmanteló todo lo que quedaba de nuestras instituciones seculares. Hemos sobrevivido a dos feroces dictaduras que tuvieron como objetivo preferente agredirnos sin piedad. Hemos vivido dos guerras mundiales que transformaron en profundidad el semblante de la tierra. A lo que hay que añadir todas las evoluciones y avances tecnológicos y genéticos, el cambio de las costumbres, el enfriamiento de las creencias religiosas y la valoración del ocio como parte esencial del desarrollo humano. Sin olvidar la desaparición de las distancias, el contacto entre las gentes y la relativización de las ideas frente al disfrute material, lo que supone un gran reto para los ideales, la fuerza espiritual y la vitalidad de cualquier grupo como el nuestro.

Durante todos estos años, el PNV ha ido afrontado todos estos cambios y vicisitudes. Ha asimilado los cambios y ha superado las dificultades. Ha sabido jugar con perspectiva y se ha ocupado de los problemas de la gente. Y lo ha hecho manteniéndose fiel a sus principios y postulados, sin perder de vista el fin para el que nació, seguro de sí mismo, y convencido de que las personas pasan, pero el Pueblo permanece con toda su ansia de identidad y libertad.

Es importante no perder la perspectiva. Nuestro partido ha demostrado, a lo largo de su historia, una mentalidad excepcional. Estas celebraciones de hoy día son posibles gracias a que nuestras ideas e ideales se han implantado entre gentes con un carácter sólido, capaces de tener un ideal profundo y con una columna vertebral a prueba de cualquier vaivén coyuntural, por muy fuerte y huracanado que sea éste.

Por eso, quien acostumbra a moverse a ras de suelo, sucumbe al primer contratiempo. Conviene levantar la mirada para ver, en perspectiva, el pasado, el presente y, sobre todo, el futuro.

Se engañan todos aquello que quieren ver al PNV roto, caído y acabado. No lo van a ver. Enemigos y adversarios nunca nos han faltado, pero aquí seguimos. El PNV seguirá trabajando, fuerte y unido y sin lugar a dudas continuará siendo un instrumento útil para la consecución de una Euskadi libre y de hombres libres.

Con problemas hoy y con problemas ayer, pero siempre con la mirada puesta en el futuro y el firme compromiso en la tarea de construir una Euskadi mejor.

Zorionak Gipuzkoako EAJ-PNV! Gora Euskadi Askatuta!

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