«ETA no ha acometido ninguna revisión de su estrategia militar»

El profesor Bullain expuso ayer enDonostia varias claves sobre 'Violencia conflicto político y el MLNV'

JORGE SAINZ

san sebastián. DV. El profesor de la UPV de Derecho Constitucional y Europeo Iñigo Bullain (Getxo, 1960), disertó ayer tarde en San Sebastián sobre Violencia, conflicto político y MLNV y expresó su pesimismo sobre el final del terrorismo en Euskadi. Bullain expuso algunas claves sobre el funcionamiento de ETA en la clausura de las jornadas del Secretariado Social Diocesano Justicia y Paz sobre los retos socio-políticos del País Vasco, dentro de la XVI Semana social Ricardo Alberdi.

-En su ponencia ha hablado sobre la violencia de ETA y la situación vasca. ¿Qué conclusiones extrae de este tema?

-ETA se define como 'organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional'. Habitualmente se ha destacado su carácter nacionalista pero apenas se ha prestado atención a su carácter revolucionario, lo que es un error. Desarrolla un movimiento de liberación nacional conforme al modelo revolucionario clásico: un brazo armado, una dirección política y un frente de masas e institucional. En la actual ETA estos fundamentos estratégicos y organizativos se han mantenido, salvo adaptaciones tácticas y organizativas contingentes, hasta el día de hoy.

-El socialista Jesús Eguiguren, uno de los negociadores durante la tregua, ha dicho recientemente que ETA tuvo vértigo a dejar las armas. ¿Qué le sugiere esta reflexión?

-ETA habla de paz para poder seguir en guerra. El socialismo que pretende no está inspirado en la socialdemocracia sueca sino que más bien sería el característico de una democracia popular, es decir, un socialismo autoritario. Sabe que su tarea llevará su tiempo, y ocupará a varias generaciones. ETA no ha acometido hasta la fecha ninguna revisión de su ideología y estrategia político-militar. No creo que entre en sus planes disolverse, sino esperar su oportunidad. Mientras, gestiona el poder que ha adquirido mediante la coacción sobre la sociedad vasca. Por otro lado, conforme a su doctrina revolucionaria, incluso de alcanzarse un acuerdo, las armas servirían para hacerlo respetar.

-¿Por qué cree que fracasó el proceso?

-El Partido Socialista creyó que iba a ser capaz de conducir a ETA a su disolución mediante unas conversaciones. Me parece que fue una ingenuidad reveladora del desconocimiento de lo que es una organización revolucionaria, construida precisamente, mediante la separación orgánica de la vanguardia armada, para evitar el reformismo político que caracteriza a la democracia parlamentaria. ETA ha venido empleando los episodios de negociación, Argel, Lizarra, ahora Loiola, como una manera de ocupar posiciones políticas que le procuren legitimidad. En realidad su ideología sostenida en un maniqueísmo de contradicciones impide la negociación, incluso el diálogo.

-¿Hay sectores duros frente a blandos que han decantado la balanza?

-En ETA siempre ha habido gente dispuesta a continuar. Desde el origen de la actual ETA, la autonomía y el poder del brazo militar han sido una característica. Según se ha publicado, los cuatro presuntos miembros del comando responsable del atentado de Barajas eran todos de un mismo pueblo (Lesaka), sujetos a las órdenes directas del lugarteniente de Txeroki, también de esa zona. Así, parece que un número muy pequeño de miembros sujetos a la dirección del aparato militar ha podido tener una influencia desproporcionada.

-¿El Estado conseguirá derrotar policialmente a ETA?

-ETA puede sobrevivir recurriendo a una mínima capacidad operativa, mientras siga manteniendo su capacidad para incorporar nuevos militantes. Sus atentados pudieran estar dirigidos a nuevos círculos de víctimas carentes de protección. Las medidas policiales, judiciales o de cooperación internacional, aunque imprescindibles, no son suficientes. La deslegitimación social del terrorismo resulta clave. Por el contrario, durante los últimos díez años, desde Lizarra, ha existido una especie de socorro mutuo entre el MLNV y el nacionalismo vasco: apoyo a la aprobación del Plan Ibarretxe, y por otro lado, rechazo a las ilegalizaciones o el rechazo a la moción de censura en Mondragón. Ahora parece que el PNV estaría dispuesto a una aproximación ético-política diferente, al reclamar en los ayuntamientos una condena de la violencia e interponer censuras. Dejaría de servir de corta fuegos político al MLNV. Entonces quizás el precio que tendrá que pagar es necesitar, como otros, la protección de guardaespaldas.

-¿Es posible algún acuerdo con ETA para la paz?

-En relación a ETA y al MLNV, la paz implica la aceptación de la legitimidad del modelo de democracia parlamentaria europeo, es decir la revisión de sus planteamientos revolucionarios, desde los que se considera legítimo emplear la violencia. Según la ideología de la violencia revolucionaria, el sistema está fundado en la injusticia y es justo combatirlo. ETA y el MLNV se han fundado para pelear. Mientras sigan manteniendo sus premisas ideológicas, la paz es una quimera.

Clandestinidad

-Se especula sobre si está débil. ¿Usted qué opina?

-Como organización político-militar el MLNV se aproxima a una situación inédita; mantenerse en la clandestinidad de una democracia parlamentaria. En los próximos meses, con la previsible ilegalización de ANV y de EHAK entraremos en un nuevo escenario, donde el MLNV va a perder toda presencia institucional, con ETA sometida a un acoso incesante. Resulta una incógnita como tratará de sobrevivir.

-¿Por qué Euskadi es el último reducto de violencia en la Europa Occidental ?

-Porque el MLNV ha sido capaz de utilizar las oportunidades que le ha ofrecido un conflicto nacional. Ha sabido hacer creer que su violencia revolucionaria era una consecuencia de un conflicto identitario, si bien otros conflictos como los de Escocia, Flandes o Catalunya ponen en evidencia lo contrario. Aunque no representa sino a un 6% de los vascos en Europa, alrededor de 180.000 votos para una población de tres millones, se invoca como representante legítimo de Euskal Herria. Dado el pasado no democrático de España, y la connivencia que ha mantenido el nacionalismo vasco, el MLNV ha sido capaz de prolongar su experimentación revolucionaria sobre la sociedad vasca durante tres décadas. Ha habido un interés electoral compartido en presentar a ETA y al MLNV como un grupo separatista de nacionalistas radicales. Esta perspectiva ha servido a algunos para mantener amedrentada a la oposición españolista y 'recoger las nueces', y al MLNV para ocultarse y protegerse en el mundo nacionalista. A otros ha servido para desprestigiar al nacionalismo vasco, incluso para alentar la reacción del nacionalismo español. Un ejemplo fue el empeño patético del Gobierno Aznar de reclamar la autoría de ETA en el 11-M n

-¿La condena de la izquierda aber-tzale de los atentados ayudaría a la solución? ¿Qué medidas podrían desbloquear la situación?

-Una posible solución al conflicto vendría del reconocimiento de la nacionalidad como derecho de los ciudadanos. Hasta ahora la nacionalidad es una prerrogativa del poder político que impone una determinada confesión nacional. Sin embargo, a mi juicio, como ya lo es la religión en Europa, la nacionalidad debiera ser un asunto personal. Se trataría de retomar la perspectiva de la libertad de nacionalidad, antes, de religión, reconocida en el Edicto de Nantes por Enrique de Navarra. Así, las relaciones entre los ciudadanos y el poder político vendrían reguladas a través de la residencia. No se trata de que a toda la población se les imponga una misma nacionalidad, sino de que puedan elegir la nacionalidad con la que se identifican. En este sentido, algunos debieran darse cuenta de que el patriotismo constitucional que predican, en base a que «la Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles...» resulta más bien un ejercicio de teología constitucional.

-¿Las bases de la izquierda aber-tzale están contra la violencia?

-La violencia es el principio aglutinador del MLNV. Como si se tratara de un principio evangélico de emancipación, parece mantener una fe que tuviera como máxima: 'La violencia os hará libres'. Otra cuestión es la discrepancia que pueda haber sobre la correcta articulación de la lucha armada con la lucha de masas. En cuanto a las críticas a la violencia, se ha solido mantener que «para criticar a ETA hay que ser de ETA». Sin embargo, las críticas a la lucha armada desde el interior de ETA, como las protagonizadas por dirigentes como Txelis o Pakito, se han saldado con expulsiones.

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