«Cada vez que el PNV me llame, pondré Mondragón sobre la mesa»

«Cada vez que el PNV me llame para negociar cualquier tema voy a poner la situación de Mondragón encima de la mesa», asegura, dolido, el socialista Miguel Buen

ALBERTO SURIO

«Cada vez que el PNV me llame para negociar cualquier tema voy a poner la situación de Mondragón encima de la mesa», asegura, dolido, el socialista Miguel Buen, a la espera de que la moción de censura contra la alcaldía de ANV sea una realidad. «Vamos a retratarnos todos», sostiene.

-¿Qué ha sentido esta semana tras la negativa del PNV de Gipuzkoa a apoyar la moción de censura contra ANV en Mondragón?

-Decepción con respecto a los dirigentes del PNV y también a los concejales de EB-Zutik, no con su dirección. Decepción que produce enfado porque algo como es obligar a un responsable público a que condene el asesinato de un convecino se ha querido llevar a una especie de falsa batalla partidista. Si la alcaldesa de Mondragón fuera de otro partido y hubiera actuado así hubiésemos hecho lo mismo. No nos importan las siglas, sino la defensa del derecho a la vida. Y el voto de calidad de la alcaldesa de Mondragón, que no era necesario porque en una segunda votación, en caso de empate, hubiera decaído la moción que condenaba las últimas amenazas del comunicado de ETA, deja a las claras la gravedad antidemocrática de esta situación.

-Pero la dirección del PNV ha rectificado y ha dejado la puerta abierta a las mociones de censura.

-En este caso la moción de censura no sólo debe ser una posibilidad, debe ser una realidad.

-¿Cree que el PNV al final la apoyará?

-El PNV si quiere tener unas relaciones normalizadas con el Partido Socialista a nivel de Gipuzkoa, de Euskadi y de España desde luego tiene que apoyar la moción de censura. Cada vez que el PNV me llame para negociar cualquier tema pondré la situación de Mondragón encima de la mesa. Nosotros hemos considerado que era un paso la nueva posición del PNV, pero es un paso insuficiente que se tiene que plasmar. Si ANV no condena las amenazas de ETA, el PNV ha dicho que promoverá mociones en favor de la dimisión de los alcaldes de ANV o mociones de censura. En Mondragón se habían dado ya esos pasos previos.

-¿Por qué no estuvieron los concejales del PSE en el pleno del jueves?

-Porque los concejales socialistas han dicho que no van a ir a ninguna sesión de pleno, a ningún acto público, presidido por la alcaldesa actual de Mondragón. Y yo además respaldo esa posición hasta que se produzca la moción de censura. Si sale, bien, pero si no sale la moción será una desgracia en la que, en todo caso, nos retrataremos todos.

-¿Por qué cree que el PNV no ha apoyado la moción hasta ahora?

-Para mí hay varias razones. La primera es que Joseba Egibar y lo que representa no quiere ni tocarles un pelo a las gentes del mundo, para ellos, de la izquierda abertzale, y para mí del radicalismo aber-tzale, quizá pensando en el pleno del Parlamento Vasco de junio o pensando en rascar votos de ese mundo. La segunda cuestión es que haya miedo en alguna parte de los cargos públicos del PNV, concretamente a nivel local, que es miedo comprensible porque muchos hemos sufrido el acoso. Pero si militas en un partido democrático hay que asumir la responsabilidad. Y no se apacigua a la bestia echándole de vez en cuando un cristiano para que se lo coma, sino mandándole un mensaje bien clarito. Y, en tercer lugar, y lamento decirlo, tengo la impresión muchas veces de que determinadas gentes y dirigentes del PNV lamentan por supuesto que haya atentados y que se mate a personas, pero mientras no les toquen a ellos, el lamento casi es suficiente. Ponen por encima de esta cuestión sus aspiraciones de carácter soberanista y nacional. Por desgracia, en el caso del señor Egibar. Esto es así desde mi punto de vista, y no lo digo desde el enfado del momento con su negativa o con las declaraciones de Miren Azkarate. Para dejar de pensar así tengo que ver las firmas de los concejales del PNV en la moción de censura. La actitud de Egibar me ha dolido y decepcionado en lo personal.

-Tanto Egibar como Azkarate se han referido a la responsabilidad que también tienen ustedes, los socialistas, en esta situación, cuando dieron luz verde a una negociación para que algunas listas de ANV pudieran presentarse en las elecciones municipales y otras no...

-Según esa argumentación, los socialistas somos tan estúpidos, que en una negociación, según ellos, con los radicales abertzales autorizamos que se presentaran en Pasaia, en donde si no estaba ANV, el PSE era fuerza mayoritaria; en Irun, en donde el PSE hubiera logrado mayoría absoluta; en Rentería, en donde hubiéramos estado al borde de la mayoría absoluta; en Hernani, en donde éramos primera fuerza; en Mondragón, en donde sucedía tres cuartos de lo mismo. ¿Tiene algún sentido ese estrambote? Se les olvida que han sido los jueces los que han determinado en qué sitios se podían presentar y en cuáles no. Ya está bien que un gobierno democrático, como es el vasco en Vitoria, por boca de su portavoz, diga estas cosas. En un Estado de Derecho hay separación de poderes. Que no sigan por ese camino.

-Pues ellos insisten en que ustedes no estuvieron dispuestos a impedir alcaldías de ANV tras las últimas municipales y ahora sí quieren desbancarlas...

-Nosotros estuvimos dispuestos siempre que hubiera una corresponsabilidad y al menos el PNV de Gipuzkoa lo sabe. Estábamos dispuestos en Legazpi a darles la alcaldía al PNV y en Bergara, pero pedíamos a cambio que hicieran lo mismo en Pasaia. En Hernani se exploró y desde el primer momento uno de los concejales de la oposición, que no era del PNV ni del PSE, dijo que no iba a entrar en ese juego. Pero es la palabra de la dirección del PNV de Gipuzkoa contra la mía.

«Claridad democrática»

-Menudo enfrentamiento...

-Es lamentable, cuando hablamos de un tema de claridad democrática, prepolítica. Ahora estamos hablando de una situación que se ha producido tras un crimen.

-¿Cómo está la militancia socialista tras las amenazas del último comunicado de ETA?

-Con preocupación, pero con mucha serenidad. A día de hoy no tengo noticia de que ningún militante socialista, y mucho menos que ningún cargo público socialista, haya dicho que lo tiene que dejar o que se tiene que ir para casa. Si ésas eran las intenciones de la organización terrorista, se han equivocado totalmente. Esas amenazas son delirantes y actúan como un acicate contra nuestra gente. Incluso hemos recibido nuevas afiliaciones de personas con un determinado protagonismo en el periodismo, en la cultura o en el derecho.

-¿Cuál ha sido la clave del éxito electoral del PSE?

-Que no le quepa la menor duda a nadie que los resultados obtenidos por el PSE en Gipuzkoa y en Euskadi y los que obtuvimos en las forales y en las anteriores autonómicas no son fruto de ningún tipo de coyunturas puntuales sino de una línea política aprobada hace seis años en el congreso extraordinario del Kursaal y de la forma de hacer política de los hombres y mujeres del PSE en las instituciones, una forma de hacer política sin aspavientos, buscando el diálogo para resolver los problemas de los ciudadanos, siendo cercanos a los mismos, explicando las cosas con claridad, y siendo firmes cuando hay que serlo.

-¿E intentando, sin éxito, el final dialogado de ETA?

-Incluso haciendo un esfuerzo para buscar la paz. La sociedad lo sabe, como sabe el linchamiento moral al que trataron de someternos al punto de que dos de nuestros máximos dirigentes pueden ser procesados. Fracasó la apuesta porque ETA no se atrevió a jugar en el mismo terreno de juego de no uso de la violencia. Ni ETA ni su brazo político. Y eso la ciudadanía lo sabe perfectamente. Ahora queremos buscar unidad, que no significa bailar alrededor de lo que diga el PP o el PNV.

-¿Unidad democrática?

-Sin lugar a dudas, como en la época del Pacto de Ajuria Enea. ETA está mucho más débil orgánicamente que hace cinco años pero eso no significa que no pueda seguir matando. Usar una pistola es más fácil que hacer la paz con la palabra.

-¿Mondragón complica mucho las relaciones con el PNV?

-Hay una quiebra de confianza. La pelota está en su tejado.

-¿Vislumbra en el corto plazo que entre Zapatero e Ibarretxe haya un entendimiento?

-Sobre las bases de la propuesta de Ibarretxe no, es imposible. Habrá diálogo y cortesía. Pero no diálogo de sordos.

-¿La reforma estatutaria de tope?

- Nuestro límite es la Constitución que permite lecturas más o menos flexibles, por ejemplo, sobre los derechos históricos.

-¿Habrá ministro del PSE?

-Son vascos el secretario general de los grupos interparlamentarios, el presidente del Senado, es decir, mucho más que la mayoría de las federaciones del PSOE. ¿Ministro? Ojalá. Lo que sí queremos es que haya un subgrupo parlamentario vasco de 19 diputados y senadores.

-¿Usted será el coordinador?

-Ésa es la idea. No será un grupo de presión pero los asuntos de Euskadi deben estar coordinados entre las ejecutivas, los grupos parlamentarios y los ministerios y yo puedo ser el interlocutor entre los agentes sociales de Euskadi y el Gobierno de España. Estoy ilusionado, aunque tengo los pies en el suelo. Mi aspiración es más ese trabajo que hablar desde la tribuna del Congreso, que si me toca lo haré.

-¿Ha pensado en el relevo como secretario general?

-El hecho de ser diputado conlleva estar tres días a la semana en Madrid. Más pronto que tarde, este año en cualquier caso, se llevará a cabo un relevo en la secretaría general. En un comité provincial daré a conocer mis intenciones.

-¿Decepcionado por las elecciones de Kutxa?

-Es verdad que no se han cumplido nuestras expectativas, pero es un proceso electoral muy complejo. A los socialistas nadie nos ha llamado, nosotros en ningún momento hemos dicho que vamos a apoyar a ningún candidato al consejo de administración salvo que sea nuestro. El PNV, todo el PNV, no sólo el sector Egibar, se sigue olvidando de la pluralidad de este país y sigue considerando la Kutxa como su cortijo particular.