¿Cómo mirar al inmigrante?

JOXE ELIZONDO 'NIKO'

Ante todo como personas que ante las difíciles condiciones económicas o de otro tipo, emprenden una durísima aventura hacia lo desconocido, para intentar mejorar la calidad de sus vidas. Tampoco podemos olvidar el injusto reparto de la riqueza como una causa clave en los movimientos migratorios. Estos fenómenos no son nuevos ni se dan en una misma o única dirección (no hay más que analizar la complejidad de la historia en torno a la emigración-inmigración).

La igualdad de derechos (y de deberes) así como la desaparición de la pobreza o la exclusión social, son dos asignaturas básicas pendientes, para poder emprender el camino de la integración real a partir de la defensa de la cohesión social desde la diversidad.

No hacen falta grandes análisis, para detectar las aportaciones que hoy y aquí generan los miles de inmigrantes que comparten sus vidas en nuestras comunidades (como sucedió con la inmigración proveniente del estado español, hace pocas décadas): empleo y riqueza, natalidad y juventud, mejora del estado de bienestar para el conjunto de la sociedad, mayor diversidad o pluralidad (no exenta de algunos conflictos), etcétera. Pero la mirada al inmigrante no puede basarse fundamentalmente en intereses egoístas y mercantiles; sino desde la condición de personas que en pie de igualdad construimos una sociedad mejor y aceptando el mestizaje como una realidad presente y futura que avanza de modo imparable. Estos son algunos retos ante posturas rancias, conservadoras, inmobilistas o racistas.