Andrei Amador, bajo la lluvia y el frío en Gorla

El costarricense del Lizarte firmó un final de carrera espectacular. Atacó en Deskarga y realizó los últimos 20 kilómetros en solitario.

Andrei Amador, bajo la lluvia y el frío en Gorla

SAN SEBASTIÁN.DV. En Costa Rica también llueve, y mucho. Hace frío. Depende de la zona en la que vivas puedes encontrar un calor espectacular. Tiene de todo, y todo muy bueno. Hasta ciclistas.

Andrei Amador es un ejemplo claro. El corredor del Lizarte navarro, que cumple su último año en la categoría sub 23, realizó una de esas exhibiciones que se recordarán en la Subida a Gorla. Hace unos años que la prueba dejó de disputarse en frío, que permite a los corredores calentar, templar ánimos en la primera pasada y luego jugársela en la llegada final.

Ayer no hizo falta nada de eso. Andrei Amador, un corredor que parece estar en la órbita del Caisse d'Epargne, atacó en el alto de Deskarga, realizó la bajada en solitario, siguió su andadura por Bergara y comenzó sin nadie a su lado la ascensión final.

Amador no es flor de un día. Lleva en Euskadi el suficiente tiempo como para saber que es un ciclista de quilates, que tiene facultades físicas, que necesita asentarse a la hora de leer las pruebas. Pero tiene algo que en el ciclismo es vital: facultades físicas.

Ni le vieron

Si además de eso consigue asentarse tácticamente, o tiene quien le lleve con un poco de tiento, podríamos estar ante un ciclista importante. Bajo el frío y la lluvia de Gorla, Andrei Amador no tuvo ni un momento de duda. No le pesaron los esfuerzos, ni los kilómetros, ni tan siquiera el tiempo.

La carrera tenía un favorito y nadie rompió los pronósticos. En el primer paso por Gorla se formó un grupo de nueve corredores que serían anulados en la bajada. Ataques, control, precauciones, hasta que en Deskarga, Amador lanzó un ataque despiadado, un latigazo brutal.

No le vieron sus perseguidores. Realizó la bajada de Deskarga, el tramo hasta Bergara y la subida final a Gorla, bajo una incesante lluvia, sin que el grupo perseguidor pudiese darle alcance. Las diferencias que sacó iban aumentando, sobre todo en la ascensión final. Ni Filgueira, ni Echeverz, ni Morras, ni Unai Aranzabal consiguieron limarle tiempo. Amador hizo gala de una gran fuerza y logró su tercer triunfo de la temporada, además de ayudar a que alguno de sus compañeros consiguiese otro. La Subida a Gorla se convirtió en un recital del corredor del Lizarte. Junto a su dominio, lo más importante es la aparición de un buen número de corredores guipuzcoanos en los primeros puestos.

Controlar los ataques

En la salida, su director, Azcona, sólo tenía una preocupación: que estuviese tranquilo, que no se precipitase a la hora de lanzar su ataque. No había mucho margen para el error a la hora de buscar un ganador, pero en el ciclismo siempre hay circunstancias que pueden influir en el resultado final. En esta ocasión, no dejó ningún margen a los demás.

Tiene buena pinta Amador, que no debería de tener problemas para pasar a profesionales, aunque la época que le ha tocado vivir no es desde luego la mejor para este deporte. En Gorla demostró que ni las adversas condiciones metereológicas pudieron con él, ni con los que llegaron a la meta. La verdad es que el día invitaba a cualquier cosa menos a montar en bicicleta.

Andrei Amador quería ganar la Subida a Gorla y se quedó sin rivales tan pronto que hasta le restó emoción a la subida final. En realidad la emoción la puso él por la forma en que subió, como rodó y lo que dejó escrito en la carretera, que resultó importante.

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