El PNV respaldará a Bono si obtiene presencia en las Mesas de las cámaras

El PSOE inició ayer con CiU y los nacionalistas vascos su ronda de contactos para buscar apoyos para la sesión de investidura. Los catalanes expresan sus reservas al candidato a presidir el Congreso.

Josu Erkoreka y José Blanco, ayer antes de la reunión. [PACO CAMPOS / EFE]/
Josu Erkoreka y José Blanco, ayer antes de la reunión. [PACO CAMPOS / EFE]

MADRID. El PNV trasladó ayer al PSOE que no tendrá inconveniente en apoyar a José Bono como presidente del Congreso si se logra un acuerdo para la composición de los órganos de gobierno de las cámaras, en la que los nacionalistas se sientan adecuadamente representados, lo que pasaría por tener un puesto en la Mesa del Congreso y otro en la del Senado. Así lo explicó el portavoz del PNV en la Cámara baja, Josu Erkoreka, tras reunirse por espacio de dos horas con el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, encargado de estas negociaciones preparatorias de la sesión constitutiva de las Cortes Generales.

Erkoreka indicó que el PSOE ve bien que el PNV entre en las Mesas de las dos cámaras, pero admitió que los socialistas ya le han comunicado sus dificultades por el hecho de que la entrada de los nacionalistas tenga que ser «exclusivamente» a costa de los puestos que le corresponderían al PSOE, lo que supondría renunciar a la mayoría. En este punto, el dirigente vasco llamó al PP a que cambie su postura y se muestre dispuesto a «jugar a la pluralidad» en la Cámara cediendo alguno de sus puestos en la Mesa. En este sentido, según fuentes parlamentarias, Blanco pedirá a Eduardo Zaplana en su reunión de mañana que el PP ceda un puesto.

Erkoreka se reunió con Blanco después de que el dirigente socialista mantuviera un encuentro con el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida. Los socialistas creen estar negociando desde una posición cómoda. Es difícil que Bono no consiga el puesto. Lo más grave que podría pasar es que, en lugar de salir elegido en primera vuelta con la mayoría absoluta del pleno, lo haga en segunda instancia por mayoría simple. Sin embargo, necesitan arrancar la legislatura con acuerdos labrados para garantizarse una estabilidad en la acción del Gobierno. Blanco dejó para próximas reuniones los apoyos a la investidura de Zapatero y se centró ayer en el reparto de cargos en la Mesa.

Su objetivo es llegar a un acuerdo tanto con CiU como con PNV. Pero el pacto con los catalanes tiene un interés añadido, porque sólo ellos pueden ayudar al PP a conformar una mayoría en el Senado. Con esta carta en la manga, Duran reclama para los suyos lo mismo que ya logró en 2004: una de las cuatro vicepresidencias del Congreso y dos presidencias de comisión, más una secretaría segunda en el Senado y una presidencia de comisión. Además, pone 'peros' a votar a favor de Bono.

Los nacionalistas vascos son menos ambiciosos. Piden una secretaría en cada cámara. Y, en principio, dan por bueno que Bono sea el presidente, porque así lo ha decidido el partido mayoritario y porque creen que en ese puesto incordiará menos que en el Gobierno. «Es bueno que los cabestros estén bien acotados -ironizó Erkoreka-; a los mansos se les puede dejar pastar libres, pero a los cabestros hay que tenerlos en el redil porque si no pueden hacer daño, sobre todo a su dueño».

Quinielas

Mientras tanto, José Luis Rodríguez Zapatero perfila poco a poco su próximo gabinete. El jefe del Ejecutivo está dispuesto a repartir nuevas fichas a sus ministros pero evitará poner La Moncloa patas arriba. En una legislatura que nace marcada por la incertidumbre económica, su objetivo prioritario está en generar estabilidad institucional. La apuesta pasa por consolidar en sus puestos clave a quienes fueron los pilares de su actual Ejecutivo. Las principales incorporaciones se producirán, en todo caso, en segundos niveles. El hasta ahora portavoz del grupo parlamentario, Diego López Garrido, ocupará así la secretaría de Estado para la Unión Europea en sustitución de Alberto Navarro, que ya había anunciado su marcha voluntaria de Exteriores.

El ministerio de Miguel Ángel Moratinos es, según fuentes socialistas, uno de los menos afectados por los cambios estructurales previstos para esta nueva etapa. El mismo López Garrido dio por sentado que el actual jefe de la diplomacia española permanecerá en el cargo, algo que ya nadie cuestiona en el partido.

En el PSOE se da igualmente por sentado que se mantendrá incólume el tercer pilar del Ejecutivo. Y que, como los dos vicepresidentes -María Teresa Fernández de la Vega mantendrá como añadido su función de portavoz gubernamental-, Alfredo Pérez Rubalcaba será confirmado en su puesto. La cuarta pata del banco, el ministro de Justicia, se ha apresurado a manifestar su deseo de continuar en su «apasionante» tarea. En las múltiples quinielas que en las últimas semanas han elaborado los propios socialistas, el nombre de Mariano Fernández Bermejo sonaba como titular saliente. Pero cada vez gana más peso la opinión de quienes creen que, como el resto de ministros de la última hornada, seguirá en su puesto. DV Y AGENCIAS