Adiós a un alcalde txuri-urdin1988

Alcalde donostiarra y presidente de la Real en tiempos del ascenso de Puertollano, Antonio Vega de Seoane suma motivos para ser recordado. Murió hace veinte años.

MIKEL G. GURPEGUI
Adiós a un alcalde txuri-urdin1988

Cuatro esquelas de un mismo señor aparecían en la edición de EL DIARIO VASCO del 18 de marzo de 1988. Cuatro rectángulos para informar del adiós de un donostiarra polifacético que las propias esquelas presentaban como ex-alcalde de San Sebastián, ex-presidente de la Real Sociedad, presidente de honor del Real Club de Tenis de San Sebastián y cónsul honorario de Finlandia.

Desde luego, Antonio Vega de Seoane (1914-1988) fue un donostiarra de pro. Hijo de alcalde y alumno en Marianistas, estudiaría Ingeniero de Minas en Madrid.

Él mismo recordó así en una entrevista publicada en DV la singular manera en la que accedió a la alcaldía. «En enero o febrero de 1958 me llamó una noche Vicente Asuero, presidente de la Diputación, para comentarme que me habían hecho alcalde. Me quedé muy sorprendido. Traté de reaccionar en un primer momento contra aquello, intentaba explicar las razones de todo tipo por las que no podía dejar mis asuntos así, de golpe. Comprendí que era dar contra una pared, y por otro lado para mí el nombramiento significaba un enorme orgullo, recordando a mi padre que también fue alcalde en 1923. Así que empecé a funcionar».

Antxon Vega de Seoane sería alcalde de los donostiarras desde febrero de 1958 hasta junio de 1961. Un período que él siempre solía recordar como en parte frustrante. «Al cabo de unos días te das cuenta de que no llegas, que te falta tiempo, aunque estés toda la mañana en la alcaldía y tengas reuniones por la tarde o noche. Ahí estaba la Fábrica de Gas, el Teléfono, la Orquesta Municipal, la Beneficencia, el hospital... Te da una sensación de impotencia que te origina mucha rabia».

Antonio Vega de Seoane resistió contra las fuertes presiones para vender la compañía telefónica municipal y tuvo la idea de descentralizar el servicio telefónico y la Fábrica de Gas como «entidades paramunicipales con un gerente».

A Vega de Seoane le coincidió una época de fuerte llegada de emigrantes, a los que la ciudad acogía como buenamente podía. «Se hacía primero la vivienda y no había urbanización, sobre todo en las zonas límites de Amara, Alza...», reconoció.

Con más satisfacción solía recordar su paso por la presidencia de la Real Sociedad, donde trabajó entre 1961 y 1967. Antonio Vega cogió al club en Segunda División y lo dejó en Primera, tras el famoso ascenso de Puertollano.

Precisamente, Miguel Vidaurre recordaba a su muerte «el entusiasmo con que arrojó la txapela al césped de Atocha al conseguirse el gol del triunfo sobre un Osasuna que vino a disputar a sangre y fuego el penúltimo acto de la obra de ascenso que estaba construyendo la Real Sociedad bajo su mandato y que culminaría al domingo siguiente a Puertollano, a donde no asistió 'porque me siento incapaz de soportar su trance'».

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