Las FSE sospechan que uno de los nuevos jefes de ETA es el tercer asesino de Capbreton

Aitzol Iriondo, 'Gurbitz', es uno de los dirigentes del aparato militar. Su identificación está pendiente de las pruebas francesas de ADN.

ÓSCAR B. DE OTÁLORA
Encarcelados los detenidos en San Juan de Luz. Los dos presuntos etarras detenidos el pasado viernes en San Juan de Luz  fueron encarcelados ayer. Joseba Iturbide y Mikel San Sebastián (a la derecha en la fotografía) comparecieron ante el fiscal de Pau donde se les notificó la demanda española por su supuesta pertenencia al comando Elurra. [BO EDME/AP]/
Encarcelados los detenidos en San Juan de Luz. Los dos presuntos etarras detenidos el pasado viernes en San Juan de Luz fueron encarcelados ayer. Joseba Iturbide y Mikel San Sebastián (a la derecha en la fotografía) comparecieron ante el fiscal de Pau donde se les notificó la demanda española por su supuesta pertenencia al comando Elurra. [BO EDME/AP]

SAN SEBASTIÁN.DV. Las Fuerzas de Seguridad del Estado (FSE) sospechan que el tercer etarra que huyó tras el asesinato de los guardias civiles Fernando Trapero y Raúl Centeno el pasado 1 de diciembre en la localidad francesa de Capbreton es Aitzol Iriondo, un activista que ha ascendido gradualmente en la organización y que en la actualidad está considerado uno de los principales responsables del aparato militar de ETA junto con Garikoitz Aspiazu Rubina, 'Txeroki', y Francisco Javier López Peña, 'Thiery'.

Desde el momento en que se produjo el atentado, los expertos de las FSE ya sospechaban que la tercera persona que intervino en el crimen, junto con los terroristas detenidos Saioa Sánchez Iturregi y Asier Bengoa López de Armentia, era un alto dirigente de la banda que podría estar manteniendo una cita para impartir órdenes a sus subordinados.

En un primer momento se analizó la posibilidad de que se tratase del propio 'Txeroki', aunque esta hipótesis se descartó ya que las descripción de los testigos no se correspondía con la del jefe etarra. Aspiazu Rubina mide 1,85 metros y tiene una complexión muy musculada, aspecto que no se correspondía con el del tercer terrorista. Los expertos estudiaron también la posibilidad de que fuese López Peña, uno de los principales miembros de la cúpula de la organización. Este activista, sin embargo, tiene 49 años y su descripción tampoco cuadraba con la del joven que acompañaba a los dos detenidos. El retrato realizado por las pocas personas que se encontraban en la cafetería donde se produjo el crimen sí se ajustaba, en cambio, al de Aitzol Iriondo Yarza, alias 'Asier' y 'Gurbitz'.

La identificación definitiva, no obstante, está en manos de los especialistas en análisis de ADN, encargados de las pruebas que debe realizar la Policía gala a partir de los restos hallados en la cafetería y en el coche donde ocurrió el asesinato. Hasta que este examen no concluya -en Francia no han finalizado todavía los análisis de la Policía científica sobre el crimen-, la hipótesis de la vinculación de Iriondo en el doble atentado será circunstancial.

Iriondo ha dejado su rastro en algunos atentados recientes de la banda. El pasado 9 de septiembre, los artificieros del Cuerpo Nacional de Policía consiguieron desactivar en Logroño un coche bomba colocado frente a la delegación de Defensa. En el vehículo aparecieron las huellas del etarra. Aunque en un primer momento se barajó que el propio 'Gurbitz' hubiera participado en la acción, las investigaciones posteriores apuntaron que el terrorista se encargó de hacer llegar el automóvil a los activistas que intentaron el atentado. El coche había sido robado seis días antes en Francia. El hecho de que los expertos sospecharan que Iriondo había participado en la entrega le vinculó en un principio con el 'aparato logístico' de la banda, pero esta tesis ha sido cuestionada posteriormente.

Asesinatos sin resolver

Aitzol Iriondo, de 30 años y nacido en San Sebastián, es otro de los activistas que se incorporó a la organización armada tras pasar por la kale borroka. En 2002 ya se encontraba encuadrado en el 'comando Ontza'. Tras su desarticulación, huyó a Francia. 'Gurbitz' está ligado a algunos atentados sin esclarecer, todos ellos cometidos por un único individuo que ha tenido la sangre fría de acercarse a su víctima y dispararle a escasa distancia.

En marzo de 2001, el concejal socialista Froilán Elespe fue asesinado en un bar de Lasarte por un etarra que le abordó en un bar. En febrero de 2003, ETA mató al jefe de la Policía Municipal de Andoain Joseba Pagazaurtundua mediante un idéntico 'modus operandi'. El arma con la que se arrebató la vida a Pagazaurtundua había sido empleada para asesinar al presidente del PP de Aragón, Manuel Giménez Abad. Ninguno de los tres crímenes ha sido resuelto. En este sentido, para las fuerzas de seguridad fue evidente desde el primer momento que el asesino de los guardias civiles Trapero y Centeno era un terrorista que debía tener experiencia y la suficiente sangre fría como para mantener encañonados a los agentes mientras decidía si les disparaba. En opinión de los expertos antiterroristas, 'Gurbitz' cumple ese perfil.