El futuro del 'insti'

El Peñaflorida, uno de los centros con más solera de la ciudad, será derribado cuando acabe el próximo curso para que se construya otro

ANA VOZMEDIANO
La actual forma de cruz del edificio hace que los espacios no se aprovechen lo suficiente./
La actual forma de cruz del edificio hace que los espacios no se aprovechen lo suficiente.

san sebastián. DV. El instituto Peñaflorida agotará este curso escolar y seguirá otro más, el 2008-2009, albergando los dos primeros cursos de la ESO del mapa escolar público que da servicio a Amara Berri y el Centro. El pasado viernes, el Ayuntamiento aprobó el trámite final que permite al departamento de Educación del Gobierno Vasco pedir la licencia de derribo y posterior construcción del nuevo instituto, que se levantará sobre una parcela más amplia que la actual y que, además, tendrá forma de pastilla triangular situada junto al ambulatorio para aprovechar mejor los actuales espacios, hipotecados por la forma de cruz del inmueble.

Sin embargo, las fuentes de Educación consultadas explicaron ayer que se encuentran inmersos en la elección del diseño definitivo para el nuevo Peñaflorida, por lo que quedan al menos diez meses hasta que se pueda convocar el concurso de adjudicación de obras. En éstas, además, se incluiría tanto la construcción como el derribo previo del edificio actual.

De momento, el departamento debe elegir entre alguna de las 19 propuestas que se han presentado, un proceso que concluirá previsiblemente el mes que viene. Posteriormente, hacia mayo, se adjudicará al ganador la redacción del proyecto y se calcula que pasarán diez meses hasta que los trabajos se puedan asignar a una empresa. Una vez que concluyan todos estos procesos y se inicie la edificación, está previsto un plazo de 18 meses para contar con el nuevo centro que, en principio, no estaría en marcha hasta el curso 2011-2012.

Dado el plazo de tiempo que va a transcurrir, Educación no pedirá ninguna licencia de forma inmediata y mantendrá los dos primeros cursos de ESO en el Peñaflorida también el próximo año. Los dos superiores se seguirán impartiendo en lo que fue la antigua Escuela de Comercio, en la trasera del instituto Usandizaga.

Una vez que el Peñaflorida inicie el derribo, ya en el 2010, los chavales serán trasladados a las aulas del Politécnico Easo, donde se cursa FP. Una parte de este edificio será acondicionada para este fin, ya que quienes se van a trasladar son escolares de 12 y 13 años que, en principio, cuentan con necesidades diferentes a los del Easo, entre ellas, el comedor que el Gobierno Vasco oferta en todos sus centros públicos.

Desde el departamento de Educación del Gobierno Vasco se asegura que hay sitio suficiente para ambas ramas educativas del sistema público, ya que el Politécnico agrupa ahora sus instalaciones tradicionales y las que en su tiempo fueron la sede de la Escuela de Peritos, contando con un edificio que, en principio, se considera grande para sus necesidades. La unidad técnica del Ejecutivo analiza los cambios que deberán realizarse en el Politécnico para albergar a estos alumnos, que proceden en su mayor parte de los centros Amara Berri (Ferrerías y Morlans), Katalina de Erauso e Ikasbide.

El mapa escolar de Amara Berri sigue complicado, aunque comienzan a verse algunas luces sobre el futuro de edificios con solera del entramado educativo de la zona. Desde este curso, los alumnos de los dos últimos cursos de la ESO del Peñaflorida, estudian en lo que fue la antigua Escuela de Comercio, acondicionada de forma provisional para ellos, después de años en los que tuvo un incierto futuro en los que se llegó a hablar incluso de derribo. Una vez que se construya el nuevo Peñaflorida, no parece que esté listo antes del curso 2011-2012, el alumnado que se encuentre en esos dos últimos años de la ESO volverá al renovado edificio del instituto, junto con los de los cursos inferiores.

El antiguo Comercio quedará libre, aunque tiene una novia insistente, la Escuela Oficial de Idiomas que ahora está ubicada en Manteo. EA ha planteado en distintas ocasiones la conveniencia de ese traslado, que en principio, no precisaría ninguna tramitación.