Falleció Miguel Soroa, la zurda de oro

El mítico zaguero de Elduain, campeón manomanista en 1954 tras ganar a Barberito, murió ayer a los 82 años. Fue profesional durante 22 temporadas.

J.L.
1954. Soroa, con la txapela y el trofeo de campeón. [PLAZAOLA]/
1954. Soroa, con la txapela y el trofeo de campeón. [PLAZAOLA]

san sebastián. DV. Miguel Soroa, campeón manomanista en 1954 y mítico pelotari guipuzcoano, falleció ayer en Tolosa a los 82 años víctima de una enfermedad sanguínea. El zaguero de Elduain fue manista profesional durante veintidós años, entre 1951 y 1973, en los que jugó nada menos que 1.416 partidos. Pero no fue ésa su única vinculación con la pelota. Fundó la empresa de mano Eskulari junto a Azurmendi. El proyecto se puso en marcha el 3 de diciembre de 1973.

Aniceto Lazkano, que debutó con Eskulari, recuerda que «firmé mi primer contrato con Miguel». Soroa también participó como socio en la empresa de remonte de Galarreta durante un buen número de años e impulsó la pala en el Balda.

Soroa nació el 11 de enero de 1926 en el caserío Ezpeleta de Elduain, en cuyo kontsejupe dio sus primeros pelotazos. Trabajó en el caserío junto a sus padres y hermanos. Otro pelotari, Joxe Arriaran, con quien compartió muchas horas en el frontón, recuerda que «Miguel era pastor. Cuidaba rebaños de ovejas». Pero tenía otra afición, el acordeón. Tocaba muy bien y era habitual que le llamaran para actuar en las fiestas de los pueblos. Se labró un nombre en el mundo de la música popular. Incluso, llegó a ser organista en la iglesia de Elduain.

Quizá la música retrasó su llegada al mundo de la mano profesional. Debutó con 25 años, el 13 de enero de 1951 en el frontón Gros de Donostia. Cobró 175 pesetas. Ello no le impidió completar una carrera larga, de veintidós años. Se retiró con 47. El 22 de enero 1973, en Tolosa, Oreja III y él se enfrentaron a Arroyo y Azkarate. Sufría fuertes dolores de muñeca y había decidido abandonar. Sin embargo, unos meses después, le convencieron para disputar dos partidos más, en Covaleda y Santo Domingo de la Calzada. Éste sí fue el último. Estos datos aparecen en el libro Migel Soroa, beti gizon eta kantxan jaun! que escribió el doctor Ander Letamendia.

Una época dorada

Miguel Soroa tardó poco tiempo en alternar con las figuras de una época considerada por muchos como dorada para la mano profesional: Gallastegi, Akarregi, García Ariño I, Barberito, Ogueta, Etxabe X, Bolinaga, los Arriaran. Precisamente Joxe Arriaran recuerda que «el Astelena de Eibar se llenaba el jueves por la noche y el domingo por la tarde. Sucedía otro tanto con el Municipal de Bergara los miércoles por la noche y los sábados. Vitoria, Gros...».

El zaguero de Elduain, de quien todos destacan una zurda maravillosa, sin parangón en elegancia, logró el gran éxito de su carrera el 16 de mayo de 1954 en el Astelena de Eibar. Se proclamó campeón manomanista tras derrotar 22-4 a Barberito I. Antes había dejado en la cuneta a Arriaran III, Zurdo de Mondragón y Arriaran II. Tras aquella victoria las crónicas se deshicieron en elogios hacia Soroa. Se discutía si su zurda era mejor o no que la de Miguel Gallastegi.

Soroa defendió su txapela en 1955 ante Arriaran II, que se la arrebató al derrotarle 22-13. Incluso Miguel fue campeón del campeonato del cuatro y medio de 1954. Superó en la final a Ogueta por 22-14 en el Astelena. Antes había eliminado a Akarregi.

En aquella época apenas se disputaban campeonatos de Parejas, por lo que en su palmarés no aparece esta modalidad. Sólo participó en el de 1960, con Barberito. Sin embargo, jugó ante los mejores zagueros de esos años, con quienes pugnó por estar en lo más alto del escalafón. Se midió en innumerables ocasiones a Joxe Arriaran, lo mismo que a Etxabe X e Irureta III.

No sólo fue empresario de pelota. También estuvo al frente de una papelera en Elduain. Entre sus aficiones, además de la música, se encontraba el ajedrez, al que dedicó muchas horas en el bar Frontón de Tolosa. Fue polifacético.

El entierro tendrá lugar hoy a las 12.00 en Elduain y los funerales, a las 18.00 en la iglesia San Francisco de Tolosa. Desde estas líneas enviamos nuestro más sincero pésame a su esposa Micaela, a su hijo Antton y al resto de su familia.

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