Veintitrés títulos sobre el hielo

El Txuri Urdin es el conjunto más laureado del panorama estatal en hockey sobre hielo. Acumula en sus vitrinas 13 ligas y 10 copas.

OIER FANO
La plantilla del Txuri Urdin posa en la noche de ayer, antes de su entrenamiento preparatorio para el último choque liguero. [FIRMA]/
La plantilla del Txuri Urdin posa en la noche de ayer, antes de su entrenamiento preparatorio para el último choque liguero. [FIRMA]

SAN SEBASTIÁN. DV. Los más de treinta años que lleva el Txuri Urdin al pie del cañón lo convierten en uno de los emblemas deportivos de la ciudad. Fue uno de los equipos pioneros, al instaurar en 1971 este deporte, de tradición eminentemente americana y hasta esa fecha poco conocido, en España. Con el paso de los años, se convirtió en el conjunto más laureado del panorama estatal, con trece ligas y diez copas en su haber.

Iñaki Zaldua, empresario local, fue el padre de la criatura, tras quedar prendado del dinamismo de este deporte y de la multitud de posibilidades técnicas y tácticas que ofrece. Aunque por estos pagos el fútbol aglutina casi toda la atención, en los setenta el hockey hielo causó furor en Donostia.

El presidente actual del club y ex jugador del Txuri, Iñaki Bolea, lo recuerda mejor que nadie. Antes fue entrenador y jugador. «San Sebastián es una ciudad en la que el hockey ha gozado siempre de una gran popularidad. En San Ignacio de Loyola, de hecho, se practicó el hockey sobre patines con grandísimos resultados. El colegio de Gros cuenta con dos pistas, una pequeña y otra reglamentaria. Sus jugadores contaban con una destacable calidad. Cuando Zaldua inauguró el Palacio de Hielo, a muchos les impresionó esta variante del hockey tradicional, y aprendieron a patinar. La ventaja que otorgaba el haber jugado a hockey era evidente, y la semilla de los posteriores éxitos ya estaba plantada».

Los primeros cinco años, bajo el nombre de Real Sociedad y con deportistas de la talla de Iñaki Kamio, Javier Bartolomé, los hermanos Aristi o Tito Marcelino, el equipo se proclamó campeón en la primera liga estatal. Durante los cuatro siguientes años, hizo lo propio, logrando además el doblete. La Liga Nacional tenía un claro dominador y era donostiarra. Como suele ocurrir en estos casos, la prensa se hizo eco de los éxitos de este novedoso equipo, y la afición por este deporte se fue contagiando entre los más pequeños, que pronto pedían en casa un cursillo de patinaje.

«El hockey sobre hielo sufrió un auge inesperado en los ochenta y se albergaron campeonatos escolares con alta participación. Marianistas, Maristas, San Ignacio, La Salle, Colegio Alemán, Loyola, Aldapeta y Erain se sumaron a nuestro deporte, hay que decir que San Ignacio era el que mejores resultados cosechaba». Ya hacia 1985, el hockey estatal fue formalizándose y los equipos que hoy componen la división de más rango de España comenzaron a consagrarse.

Generación Tiunov

Jaca, Barcelona o Puigcerdá comenzaron a presentar en las diferentes canchas equipos muy competitivos, y tras ellos existían estructuras en algunos casos casi profesionales.

Ahora los tiempos han cambiado. «Contamos con una escuela de hockey y patinaje para chavales, y equipos para todas las edades, incluso por debajo de los nueve años. El Txuri mueve un centenar de deportistas en todas las categorías. Hace un tiempo vimos conveniente fichar extranjeros. España no es potencia mundial en este deporte, así que olvídate de ojeadores. Trabajamos por consejos de ex jugadores e incluso recibiendo ofertas de los propios deportistas. Tenemos dos en la actualidad. Uno de ellos es ruso, Boris Tiunov. Llegó a Donostia, le cautivó la ciudad, y se quedó a vivir y a trabajar. Es tal su amor por Donostia, que su padre, Boris, se vino y es nuestro entrenador. Cuenta con mucha experiencia sobre sus espaldas en esto del hockey sobre hielo. Ha sido ex jugador y entrenador de la liga rusa. Pero la generación Tiunov va más allá porque su hijo ya practica en nuestra escuela, con los niños de menos de nueve años, siempre bajo las normas de la IHF, y respetando al a Diputación, ya que no se compite, sino que se practica el hockey desde una vertiente puramente didáctica».

El otro jugador foráneo es un eslovaco que escuchó los consejos de un compatriota, que conocía las virtudes de nuestra ciudad. «Se llama Malin Jak, y al igual que Tiunov, es un jugador estupendo. No le fichamos directamente, le dijimos que viniera a probar porque no podemos tomar riesgos con nuestro exiguo presupuesto, pero pronto nos encandiló».

El curso de hockey del presente año llega a su fin. Resta un partido de liga regular y el Txuri va a acabar cuarto. «Nos vamos a enfrentar al Gasteiz en cuartos del play off por el título. Una buena ocasión para que los románticos que en su día vinieron al Palacio de Hielo rememoren tiempos pasados y quienes desconozcan este espectacular deporte prueben».

Bolea cree que será difícil que pasen dos rondas en play off. «Puigcerdá nos espera si pasamos a semifinales. Ficha a jugadores realmente impresionantes, muy por encima del nivel. De hecho, compite en la Copa Continental, en la que el Txuri pasó la primera ronda a principios de los noventa. Tiempos en los que nuestro equipo paseó el nombre de Donostia por Inglaterra, Italia, Francia, Holanda...». El presidente del club está encantado con el Txuri, pese a que ahora no goza de la posición hegemónica del pasado. «Lo importante es que estos deportes minoritarios que enriquecen la cultura deportiva de nuestra ciudad pervivan con el paso de generaciones. Si podemos seguir sumando títulos, mejor, pero lo que nos enorgullece es seguir ofreciendo esta modalidad a los donostiarras».

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