Descubren pinturas del siglo XVI en una iglesia suletina de Espès-Undurein

Muestran la Pasión de Cristo y los personajes tienen rasgos orientales

I. IBARGOYEN
Una de las pinturas que representa 'La última cena'./
Una de las pinturas que representa 'La última cena'.

BAYONA.DV. Los trabajos de restauración de las pinturas de la iglesia de la localidad suletina de Espès-Undurein, cerca de Mauléon, han permitido descubrir gran cantidad de pinturas murales del siglo XVI. El hallazgo se ha producido cuando se trataba de recuperar las pinturas del siglo XIX, muy deterioradas a causa del tiempo, que decoraban el artesonado de la bóveda de la iglesia, que data del siglo XIII.

La sorpresa fue mayúscula para los restauradores, cuando al levantar la tela de las pinturas descubrieron un decorado totalmente desconocido y original. Todo el techo de la iglesia apareció cubierto con pinturas murales que muestran la Pasión de Cristo. La particularidad de las decoraciones, bien definidas y de colores vivos y brillantes, es que sus personajes tienen rasgos ligeramente orientales. Los responsables de la dirección cultural de la región de Aquitania han señalado que «destacan los ojos oblicuos de los personajes que aparecen en los frescos. Es más, en la escena que representa La Última Cena, se aprecia claramente que uno de los comensales es un mandarín chino».

Influencia franciscana

Las ilustraciones no guardan el habitual orden de hechos, a la hora de contar la Pasión, por lo que se está llevando a cabo un trabajo de investigación para averiguar cuál ha podido ser la fuente de inspiración de las mismas. Mairianne Sire, conservadora general del patrimonio, cree que la influencia oriental se debe a las obras, algunas de ellas con grabados, que San Francisco Javier dejó, contando sus vivencias en Oriente.

Otra de las particularidades de las pinturas son sus numerosas inscripciones en latín, que pueden dar a los investigadores alguna pista sobre las mismas.

Las pinturas descubiertas cubren prácticamente la totalidad del techo así como el altar de la pequeña iglesia de Espès-Undurein. Tras este descubrimiento los trabajos de rehabilitación han tomado un nuevo rumbo, ya que además de restaurar la tela que cubría el techo, y que en un principio era el objeto del trabajo, se recuperarán estas magníficas pinturas, que quedarán a la vista del público, después de haber estado ocultas más de cuatro siglos.