Aitor González, detenido por una presunta agresión

El ex corredor y otras tres personas acabaron en comisaría por agredir a dos trabajadores de una inmobiliaria. Una deuda de 480.000 euros es el origen del problema.

BENITO URRABURU
Aitor, en su anterior comparecencia en el Juzgado. [UBALDO]/
Aitor, en su anterior comparecencia en el Juzgado. [UBALDO]

SAN SEBASTIÁN. DV. La noticia es escueta, pero demoledora. Dice así. «El ex ciclista Aitor González, ganador de la Vuelta a España en 2002, fue detenido por el Cuerpo Nacional de la Policía en Elche por, presuntamente, participar en una agresión a dos trabajadores de una inmobiliaria».

Fuentes de la policía informaron que el arresto se produjo el martes por la mañana poco después de que, supuestamente, el ex ciclista y varias personas más se presentaran en una inmobiliaria situada en el número 41 de la calle Diagonal y agredieran físicamente a un empleado y al gerente del establecimiento, a quienes causaron heridas de carácter leve».

Poco después, González fue localizado en las inmediaciones por los agentes y fue trasladado a los calabozos del CNP en Elche, donde sigue detenido hasta estos momentos a la espera de pasar a disposición judicial. Las mismas fuentes no han confirmado el presunto móvil de la agresión aunque no descartan que «estuviera motivada por una deuda económica».

Desde que dejó de correr, o mejor dicho, desde que no pudo proseguir su carrera como ciclista profesional con el equipo Euskaltel-Euskadi, Aitor González ha vagado como alma en pena.

Una profunda depresión le tuvo durante muchos meses totalmente hundido, lo que acabó traduciéndose en graves problemas personales. Aitor, que sólo tiene 32 años de edad, se metió en varios negocios, uno de ellos con dos personas de Alicante, bastante conocidas en la ciudad, de tipo inmobiliario.

Tenía que invertir, y lo hizo, una cantidad importante, 480.000 euros. Su ex mánager, Ángel Buenache, le recomendó que consultase con Luis Sanz, su abogado durante muchos años.

Aitor González no lo hizo. Le dieron unas garantías, se fió, y entregó el dinero a esas dos personas. Con el paso del tiempo se dio cuenta de que el dinero se había evaporado. Llevaba mucho tiempo intentando cobrarlo, sin conseguirlo, y se sintió estafado.

En un arrebato de locura, no se le ocurrió otra cosa que hacer lo que le pedía el cuerpo: cobrarlo como fuese, sin medir los medios

Por eso se personó en la inmobiliaria, acompañado de otras personas, para cobrar su deuda. Aitor había dicho a su ex mánager, para el que tampoco es fácil localizarle, que «es mi dinero, el sudor de muchos años lo que me han quitado». Al parecer, se quiso tomar la justicia por su mano y ha acabado detenido.

«Yo sé que la gente puede pensar otra cosa, pero es un buen chaval que se está llevando muchos golpes seguidos, a todos los niveles. Me preocupa lo que le está pasando. Le dije que se asesorase y no quiso. No poder seguir corriendo le dejó hundido, muy tocado» señala Buenache.

El pasado mes de agosto, el corredor nacido en Gipuzkoa y afincado en San Vicente del Raspeig, fue condenado por un juzgado de Alicante a pagar una multa de 1.080 euros y a la retirada del carné de conducir durante un año y un día por conducir bajo los efectos del alcohol y la cocaína.

Casos como el de Aitor González se producen a diario en muchas ciudades de este país. El problema es que ninguno de los implicados, que aumentan a pasos agigantados y suman ya cientos, ganó la Vuelta a España, además de etapas en Tour, Vuelta y Giro.

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