«El Museo Balenciaga es un ejemplo claro de cómo no hay que hacer las cosas»

El presidente del Coavn considera que la polémica sobre el trabajo de Argilagos es un reflejo de todo el proyecto

TERESA FLAÑO
Iñigo Lizundia en la sede del colegio de arquitectos. [ARIZMENDI]/
Iñigo Lizundia en la sede del colegio de arquitectos. [ARIZMENDI]

El Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro (Coavn) está colaborando con la Diputación Foral de Gipuzkoa en la redacción de las bases del concurso para contratar a un nuevo arquitecto que se haga cargo del proyecto del Museo Balenciaga después del despido de Julián Argilagos. Su presidente, Iñigo Lizundia considera que para proyectos de esta envergadura es necesario un amplio periodo de reflexión y que los profesionales conozcan el territorio donde se va a ubicar el edificio cosa que, a su entender, no ha pasado en Getaria.

- La delegación guipuzcoana del Colegio de Arquitectos fue la primera en denunciar las irregularidades en el tema de la contratación de Julián Argilagos. Al final la advertencia que realizaron se ha cumplido e incluso el caso ha llegado a la Fiscalía.

- El Museo Balenciaga es un ejemplo de cómo no hay que hacer las cosas con dinero público porque aunque fue la Fundación quien contrató a Julián Argilagos, el proyecto estaba financiado por tres instituciones. No hubo ningún concurso, se adjudicó a dedo. Es decir, se cometieron muchas irregularidades desde el principio. Desde el colegio advertimos al Gobierno Vasco, Ayuntamiento de Getaria y Diputación Foral diciendo lo que podía ocurrir y el tiempo nos ha dado la razón y ha trascendido el hecho arquitectónico

- ¿Considera que esa primera polémica de la contratación de Argilagos ha sido un reflejo de cómo se ha desarrollado todo el proyecto?

- Sin ninguna duda. Se trataba de un arquitecto que no era de aquí. Ni tan siquiera ha demostrado que es arquitecto. No podía firmar la dirección de obra y han tenido que pasar diferentes arquitectos e ingenierías para subsanar el problema.

- ¿Qué papel está desempeñando ahora el Colegio de Arquitectos en el proyecto?

- La estructura del edificio está practicamente cerrada. Falta el interior. Independientemente de los cambios que quieran realizar sobre el proyecto inicial es necesario contratar un arquitecto. La diputada de Cultura María Jesús Aranburu se puso en contacto con nosotros para iniciar ese proceso. En un principio, quizá para acortar plazos, quería un concurso restringido por invitación. Nosotros tenemos una oficina para asesorar a las instituciones. Les anticipamos que aunque fuera por invitación era necesario convocar un concurso. Ahora estamos analizando las bases que quiere fijar la Diputación, que trabaja en nombre de la Sociedad Berroeta Aldamar. Hay cierta incertidumbre con el proyecto, pero eso a nosotros no nos incumbe.

- ¿Esa incertidumbre no hará que se presenten menos arquitectos que a otro tipo de concursos?

- Si la convocatoria se realiza es señal de que hay voluntad de seguir adelante con el proyecto. Está claro que el edificio se tiene que terminar. Va a ser una convocatoria de arquitectura de interior. El que se presenta sabe en qué condiciones entra.

- ¿Qué les parece el proyecto?

- El colegio no puede entrar a valorar un proyecto estéticamente porque entre nuestros socios puede haber muchas opiniones. Está claro que el edificio, por el volumen y por su fisonomía, es impactante porque tiene unas dimensiones muy grandes y abarca una gran superficie. Está hecho y hay que asimilarlo y buscar que sea lo más útil posible para Getaria. Creo que en su gestión hubo un problema, que el arquitecto no conocía el lugar, el entorno. No se puede colocar un edificio en cualquier lugar. No sé cómo Argilagos lo ideó, pero creo que la implantación del edificio en el territorio ha sido bastante traumática. Esto suele suceder cuando se intenta traer gente que no ha realizado una reflexión sobre el entorno.

- Con el centro de artes escénicas de Zarautz les ha sucedido algo parecido

- Se convocó un concurso en el que se optaba por la repercusión mediática de los arquitectos. Nosotros siempre hemos estado en contra de esa medida. En momentos puntuales está bien que un nombre sirva para que una zona comience a revitalizarse y que a su alrededor se potencia a los profesionales locales que conocen la idiosincrasia del lugar, los materiales que se utilizan en ese territorio y otros aspectos similares. Ahora parece que tiene más repercusión la propia firma que el edificio en sí. Del proyecto de Zarautz sólo se conoce un boceto y nada más. Ahora se está empenzando a pensar qué usos se le va a dar. No creo que tener asignado ya el proyecto sea lo adecuado, es empezar por el final.

- En San Sebastián se están rehabilitando los edificios del Museo San Telmo y de Tabacalera. ¿En estos casos se están realizando bien las cosas?

- En Tabacalera se está tomando un tiempo de reflexión fundamental y en el caso de San Telmo es un ejemplo claro de saber integrar una nueva construcción en un espacio tan característico con el mar, la plaza y el monte. Además, es muy respetuoso con el edificio

- ¿Qué posturan deberían tomar las instituciones?