Andrés Nagel denuncia al Ayuntamiento de Amorebieta por trasladar una escultura

El artista donostiarra considera que la decisión «vulnera su integridad» Cree que hay un motivo «de corte político» tras el cambio de ubicación

JOSÉ MARI REVIRIEGO
Una vista de la escultura de Andrés Nagel en Amorebieta. [MITXEL ATRIO]/
Una vista de la escultura de Andrés Nagel en Amorebieta. [MITXEL ATRIO]

BILBAO. DV. El artista Andrés Nagel (San Sebastián, 1947) ha decidido poner en manos de los tribunales su desencuentro con el Ayuntamiento de Amorebieta por el posible traslado sin su consentimiento de una escultura suya, instalada en un espacio público de la localidad desde 2003 por encargo de la propia Corporación local. En la demanda, admitida a trámite el pasado 20 de noviembre por el juzgado de lo Mercantil número 1 de Bilbao -el mismo que enjuició el caso Calatrava-, el escultor donostiarra acusa al Consistorio de vulnerar la integridad de su obra si lleva adelante el anunciado cambio de lugar, y le exige su mantenimiento según lo pactado en el contrato entre ambas partes.

El pleito recuerda al reciente litigio de la pasarela de Santiago Calatrava, aunque con matices. En su pugna con la Administración, ambos profesionales reclaman respeto para las creaciones artísticas y defienden el derecho moral del autor a la conservación de las piezas tal y como habían sido concebidas originalmente. Sin embargo, hay diferencias evidentes. En la escultura de Nagel prima lo estético y la demanda no conlleva petición económica.

La decisión de llevar el pleito al juez supone un salto cualitativo en la polémica de Amorebieta, que viene de largo. La Corporación municipal encargó a Andrés Nagel la escultura en 2002, en tiempos de la alcaldesa Begoña Azarloza (PNV). El contrato establecía la creación de una obra original para un punto concreto del municipio, un cruce de caminos donde confluyen las calles Sabino Arana, Carmen, San Miguel y San Pedro. Y Nagel diseñó su creación «específicamente para ese sitio». «Quería que evocara el inicio de la parte urbana de la localidad. Yo tengo en cuenta el espacio, el entorno que lo rodea, las viviendas, el parque que hay al lado. Todos los condicionantes para que la escultura tenga contundencia y se defienda con prestancia en un sitio confuso», explica el autor en declaraciones a DV.

Espacio peatonal

Una vez colocada la pieza en la zona, en la rotonda Zubitxea del centro del pueblo, surgen nuevos planes que podrían alterar su emplazamiento. La Corporación, de nuevo liderada por el PNV aunque con nuevo alcalde -David La-txaga-, aprueba por unanimidad en 2006 un proyecto para hacer peatonal el espacio donde está la escultura, conocida popularmente como la patata por su forma -el autor no bautiza a sus esculturas-.

El anuncio pilló de sorpresa al escultor, quien se quejó de la falta de información. «Nunca se me ha consultado nada. Me entero por los periódicos del cambio de planes, por declaraciones del alcalde», reitera. A finales de 2005, ultimado ya el proyecto urbanístico de remodelación, Latxaga fue taxativo sobre el futuro de la obra: «Fue ideada para la rotonda y no como punto de encuentro, que es en lo que se convertirá esa zona ahora, por lo que no tiene sentido que siga ahí».

Por ello, Andrés Nagel ratifica que se declara «desprotegido frente a la Administración pública». «Incluso cambiando la isleta por una zona peatonal, no veo una razón lógica para quitarla; sigue siendo una escultura de ciudad. Además, yo nunca habría aceptado el encargo para otro sitio», sostiene el artista. A su juicio, hay un motivo de corte «político» para explicar el cambio de criterio. Según su versión, el Gobierno municipal actual ha decidido «eliminar cualquier símbolo» de la Corporación que presidía Azarloza, «por los problemas internos del PNV» con la térmica de Boroa -la dirección jeltzale marginó a todos sus concejales de las elecciones de 2003 tras no haber desconvocado la consulta popular sobre la térmica-.

Latxaga advirtió de que «el interés del artista no puede hipotecar el desarrollo urbanístico de Amorebieta» y anunció que las obras de remodelación del espacio donde está instalada la creación artística no concluirán hasta 2012 por lo que, hasta entonces, se puede dejar «todo como está».

El abogado de Andrés Nagel, representado por Eliseo Martínez -del despacho Ius & Aequitas Abogados-, asegura que su cliente ha respetado «escrupulosamente» las formas. Envió al Ayuntamiento una reclamación administrativa, previa a la vía judicial. el pasado 1 de marzo de 2007, con acuse de recibo. Superados con creces los tres meses preceptivos para que el Consistorio concretara su posición, Nagel presentó la demanda en lo Mercantil, en defensa del derecho moral del autor a la integridad de su obra.

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