Estreno del 'Alvia' a 250 km/h

El viaje inaugural del nuevo tren Irun-Madrid, que realiza parte de su recorrido por vía de alta velocidad, sedujo a sus primeros viajeros, aunque llegó con 27 minutos de retraso

JUANMA VELASCO
Un total de 224 viajeros subieron ayer al primer servicio del tren 'Alvia', que une Irun con Madrid. [ARIZMENDI]/
Un total de 224 viajeros subieron ayer al primer servicio del tren 'Alvia', que une Irun con Madrid. [ARIZMENDI]

SAN SEBASTIÁN. DV. La alta velocidad forma parte desde ayer de las conexiones ferroviarias de Gipuzkoa. Aunque sea en forma de avanzadilla de lo que allá por 2013-2014 será la 'Y' vasca. El nuevo servicio de trenes Alvia de Renfe cumplió ayer su primer trayecto entre Irun y Madrid y cubrió parte del recorrido por vía de alta velocidad -entre Valladolid y la capital de España- a 250 km/h, en algunos tramos. Los irundarras Gema, Antxon y sus hijos Kumar y Nabira, de 10 y 14 años, formaron parte de los 224 viajeros que se subieron al primer Alvia, movido por un Talgo S130, y comprobaron la diferencia de viajar en un tren de alta velocidad por una vía preparada al afecto. «Se nota menos traqueteo y el tren va más suave», señalaron. DV hizo parte del viaje con ellos.

El nuevo servicio Alvia conecta Irun con Madrid en 5 horas y 38 minutos. Acorta en hora y media el tiempo empleado por el Intercity, que sigue realizando un viaje, y completa la conexión a Madrid con el Altaria, que hace su trayecto vía Pamplona. Eso sí, la peculiaridad del S130 del Alvia se halla en que es arrastrado por dos cabezas tractoras capaces de circular tanto por vías de ancho convencional, como por los nuevos tramos de alta velocidad sin necesidad de detenerse. Es un tren versátil, a caballo entre las máquinas dl AVE y los trenes de vía de ancho ibérico.

«Huele a nuevo»

«Huele a nuevo». La frase fue repetida una y otra vez por los primeros viajeros que ayer estrenaron el tren. De hecho, los empleados Renfe trabajaron hasta las cinco de la mañana «levantando los plásticos de los asientos y dando los últimos retoques a los servicios». El estreno fue total.

El tren partió a las 8.15 horas de la estación de Irun e hizo tres paradas más -en Donostia, Tolosa y Zumarraga- antes de abandonar Gipuzkoa. Previo paso del control de equipajes, los viajeros fueron subiendo uno a uno a los diez vagones que conforman el convoy: tres en la clase preferente y siete en la turista. En total, 296 pasajeros.

«Es más cómodo, hay más espacio y una mesita para poner las revistas», afirmaba Montse, una irundarra de 47 años, que ayer partió hacia Valladolid con su hijo Jon, de 14, a pasar las navidades.

Muy cerca de ellos, también de Irun, Gema y Antxon, inspeccionaban con la vista cada uno de los recovecos de los vagones, mientras sus hijos toqueteaban todos los botones de los cuatro canales de música o jugaban con los auriculares que acababan de recibir de manos de una sonriente azafata. También comprobaron que cada butaca dispone de una toma de energía eléctrica, donde enchufar cualquier aparato electrónico, como un ordenador, y que el tren cuenta con baños adaptados para discapacitados.

«Se ve más moderno. Sobre todo hay más espacio entre los asientos y unos reposapiés que vienen muy bien. Parece un avión, pero en tren», afirmó Antxon. Por delante les quedaba un largo trayecto hasta Sevilla. Eso sí, «nada que ver con los largos viajes de antes». Gema, «hija y nieta de ferroviario», echaba la vista atrás y recordaba las casi 24 horas que invertían «cogiendo el tren Costa Vasca nocturno -que realizó este fin de semana su último viaje- hasta Madrid y luego subiéndonos al Talgo hasta Sevilla. Había que llevar la fiambrera para el camino». Ayer, en cambio, realizaron el mismo viaje en tren, en nueve horas, gracias a la rapidez del Alvia y del AVE que une la capital de España con la andaluza.

Cuando pusieron pie en Madrid, todos destacaron «el trato recibido» en el nuevo Alvia y la forma de deslizarse del tren en el tramo de alta velocidad, donde «casi no se nota el traqueteo».

A Beatriz y su hija Leticia, de ocho meses, también les sorprendió la novedad de tren. «Vivimos en París y vamos a Miranda de Ebro, para luego desde allí ir a Logroño a pasar las navidades. No sabíamos que estrenábamos tren y, la verdad, acabamos de dejar el TGV y éste parece más cómodo», aseguró. La francoespañola reconoció que el Intercity se había quedado «un poco viejote y estrechito. Eso sí, el cambio también se ha notado en el precio».

Amparo Sukunza, una donostiarra de 71 años, agradeció «el nuevo acceso al tren porque en el de antes había unas escaleras muy altas». Lo que no le pareció bien fue la subida de precio con respecto al Intercity que otros años tomaba para ir a Valladolid.

Prensa y aperitivos

En clase preferente, Merche, una donostiarra vecina del número 1 de la calle Urbieta de Donostia -que confesó no llevar nada del cuarto premio de la Lotería de Navidad que el sábado tocó en una administración de la citada rúa-, disfrutaba de las ventajas de los vagones de primera. Prensa gratuita, copa de bienvenida, caramelos, refrescos, tentempiés... «Está todo muy nuevo y huele a limpio», aseguraba mientras leía EL DIARIO VASCO. La donostiarra realiza «desde hace 43 años el mismo viaje a Valladolid cada 23 de diciembre» y, aunque ayer abrazó las mejoras del nuevo Alvia, reconoció que «el Intercity era un buen tren».

El también donostiarra Alonso Ibarrola, que hizo el viaje en clase preferente, fue más crítico que sus compañeros de tren: «Me parece una vergüenza que todavía tengamos que hacer el trayecto Donostia-Madrid en cinco horas».

27 minutos de retraso

El Alvia llegó con 27 minutos de retraso a Madrid. En lugar de entrar en la estación a las 13.30 horas, como estaba previsto, lo hizo a las 14.20. La tardanza se produjo por «problemas en el intercambiador de ejes» en Valladolid, lugar en el que la vía debe pasar de ancho nacional al ancho de alta velocidad. «Como no funcionaba de forma electrónica, ha tenido que hacerse el cambio de forma manual. De ahí el retraso», aseguraron fuentes de Renfe.

«Antes de llegar a Madrid, en el mismo vagón del tren nos dijeron por megafonía que, como había un retraso, teníamos derecho a que nos devolvieran el 25% del precio del viaje», afirmó la irundarra Gema a quien, «salvo por un gradito de más en la calefacción», el viaje inaugural le pareció «estupendo». Tanto ella como el resto de viajeros recibieron obsequios de bienvenida.