La 'bendita' Angelita Alfaro

La popular cocinera riojana presenta 'Entre fogones', su décimo libro de recetas

MIKEL SORO
Angelita Alfaro, ayer en la presentación de sus recetas. [MIKEL FRAILE]/
Angelita Alfaro, ayer en la presentación de sus recetas. [MIKEL FRAILE]

SAN SEBASTIÁN. DV. La gente que estaba ayer a mediodía en El Txoko del Gourmet, un local en Donostia donde la gente aprende a cocinar o perfecciona sus conocimientos, era como una familia. Tanta gente amiga de la conocida Angelita Alfaro, riojana afincada en Navarra, aficionada a la cocina que presentaba un nuevo libro, el décimo: Entre fogones, nada menos que 149 recetas de las que se disfruta haciéndolas en casa con un toque de modernidad. Con ella estaban Elena Arzak, amiga y prologuista de esta edición, Luis Irizar y José Mari Gorrotxategi, a los que ha recurrido para consultarles alguna duda, la amatxo de Martín Berasategui y un grupo de amistades con las que viajó ayer a San Sebastián.

Idoia Arozena, editora de Ttartalo, destacó que «se trata de recetas de cocina tradicional con guiños a la moderna». Abarca desde los aperitivos a los postres «con especial dedicación a la caza y a la carne, muy apropiadas para estas fechas». Elena Arzak recalcó que «mi aitá y yo le queremos un montón y le tenemos un gran respeto por lo que ha hecho por la cocina. Este es un recetario adaptado a hoy. Un libro muy bonito».

La campechanía de Angelita hizo brotar carcajadas durante su disertación. Por ejemplo, su otra afición, que es hacer alpargatas, le ha supuesto que un par de ellas le llegasen al Papa y Benedicto VI le enviase una Bendición Apostólica por carta, «para mis nietos», que enseñó allí mismo.

Reconoció que la elaboración de las recetas corrió a cargo del cocinero Asier Abal, allí presente, «porque este 2007 ha sido fatídico. Me caí y me fracturé el hombro y luego también la muñeca». Hecho que no le impidió seguir escribiendo recetas «al menos una cada día». Recordó cómo quiso ser cocinera «pero en la casa donde entré a trabajar me eligieron para doncella». Así que «le cantaba canciones de Sara Montiel a la cocinera si me deja ver cómo cocinaba». Risas generales.

Dijo de los libros de recetas «que son mis amores y la cocina es una mezcla de ciencia y arte. Tanta trabajo para hacerlas y tan pocos minutos para acabarlas. Es lo bueno de la cocina». Resaltó el título porque «entre fogones es como antes se disfrutaba del mejor entretenimiento». Contó anécdotas de cómo cocinaba su madre: «Ponía las alubias en un puchero sobre leña y con carbón alrededor y cuando volvíamos de lavar en el río estaban hechas y calentitas por las brasas. Y ahora me vuelvo loca con los mandos de las vitrocerámica». Más risas.

No se olvidó de piropear a San Sebastián. «Aquí estoy como en el cielo» y a los colaboradores del libro: desde la editora hasta la fotógrafa. Y acabó con una poesía a la alcachofa navarra que empieza «Verde que te quiero verde» y es toda una oda a esta verdura excepcional. Como Angelita Alfaro.

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