La joyería, un oficio renovado

El Politécnico Easo es el único centro de Euskadi en el que se imparte el ciclo de joyería. A este centro acuden estudiantes de otras comunidades autónomas

ELI KORTA
El aula del Politécnico Easo donde está el taller de la especialidad de Joyería. [USOZ]/
El aula del Politécnico Easo donde está el taller de la especialidad de Joyería. [USOZ]

SAN SEBASTIÁN. DV. Las joyas siempre han estado muy presentes en la historia del ser humano. La joyería, como oficio tradicional, ha tenido un papel clave en la cultura de las civilizaciones, aportando piezas de gran valor emotivo y cultural a las personas. «El ser humano ha utilizado la joyería desde su misma toma de conciencia como individuo diferenciado, sea como amuleto, signo de poder o recordatorio», explica Marta Fernández, coordinadora del Ciclo de Joyería del Politécnico Easo.

Hoy en día, a pesar de que aprender este oficio ya no resulta muy habitual, «sigue siendo igual o más apasionante», asegura. «La posibilidad de plasmar una idea a través de un amplio abanico de técnicas puede convertir al joyero en un auténtico creador de arte».

Alumnado variado

Sin embargo, en España hay muy pocos centros que ofrecen formación en esta área. En Euskadi, el Politécnico Easo de Amara es el único centro formativo que imparte el ciclo de joyería. Hasta San Sebastián vienen alumnos de toda la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra, La Rioja, Cantabria e incluso desde Cataluña.

Marta Fernández explica que la joyería, como todos los oficios tradicionales, se ha ido adaptando a los tiempos, acercándose a nuevos tipos de consumidores e introduciendo nuevas tecnologías.

La estereolitografía y el modelado de piezas en 3D son algunas de las técnicas más novedosas que se han aplicado últimamente. «Hoy en día existe un gran número de técnicas con las que se consiguen piezas muy distintas. Y es que las grandes posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías han hecho de la joyería un oficio completamente revolucionario», explica Marta Fernández.

Elaboración de una joya

La coordinadora de este ciclo hace hincapié en la necesidad de realizar un buen diseño y en la creación de piezas con valor añadido. «La aportación personal es fundamental y hace que cada pieza sea única», asegura, «por ello hay tantos tipos de joyería como joyeros».

El proceso de elaboración de una joya puede ser muy variado. Según explica, cada pieza necesita ser pensada y diseñada con antelación por medio de maquetas y dibujos con el fin de ver si su fabricación es rentable en términos técnicos y/o económicos. «Una vez tomadas las decisiones, siguiendo el método tradicional, se prepara el metal, se seguetea, se lima, se esmerila, se suelda y se pule», explica.

De todos modos, existen múltiples formas de tratar y modificar los materiales. Se puede tallar en cera y luego fundirla, o diseñarla en el ordenador y elaborar la pieza por medio de una impresora de sólidos.

Mercado laboral

Las salidas profesionales de un ciclo como éste es un factor clave. En este sentido, Marta Fernández asevera que «es importante que los alumnos obtengan una formación integral, no sólo en taller sino en modelado en cera, engaste, dibujo y diseño asistido por ordenador».

En cuanto a la inserción laboral, reconoce que la situación del mercado actual es muy dinámica y no siempre es la más deseable, pero afirma que «los alumnos que han pasado por aquí están desarrollando diferentes actividades dentro del sector joyero.

Algunos participan en ferias de artesanía, otros trabajan en talleres e incluso algunos se están preparando para la formación de una empresa dentro del proyecto Urrats Bat en colaboración con el Politécnico de Easo. Se les permite utilizar las instalaciones del centro y se les pone en contacto con profesionales del sector por medio de un seguimiento personalizado. Por su parte, el Gobierno Vasco les brinda asesoría comercial y legal».

Algunos alumnos del ciclo de joyería han realizado sus prácticas profesionales en distintas ciudades europeas como Florencia, Venecia y Viena. Otros, por el contrario, han optado por realizarlas en la Comunidad Autónoma Vasca, ya que éstas tienen más posibilidades de finalizar en un contrato de trabajo.

Pedro Amunarriz, alumno de este ciclo, viene del mundo de la moda. Estudió diseño en Francia y, después de trabajar para distintas marcas conocidas, creó la suya propia, a la que ha llamado, Le Contrebandier, que hoy en día está focalizada hacia la joyería. Amunarriz asegura que «formarme en esta área ha supuesto para mí un puente entre la ilusión de aprender un oficio como joyero, la idea del diseño y el mundo laboral».

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