Olasagasti, pintor y dinamizador cultural

Las Salas Boulevard acogen la primera antológica del artista Sus retratos reflejan la burguesía donostiarra del siglo pasado

TERESA FLAÑO TFLANO@DIARIOVASCO.COM
María Jesús López de Sosoaga explica los detalles de uno de los cuadros más conocidos y representativos de Jesús Olasagasti, 'Recogida de manzana', de 1930. [USOZ]/
María Jesús López de Sosoaga explica los detalles de uno de los cuadros más conocidos y representativos de Jesús Olasagasti, 'Recogida de manzana', de 1930. [USOZ]

SAN SEBASTIÁN. DV. Jesús Olasagasti (San Sebastián, 1907-1955) es un ejemplo claro de la llamada generación perdida, formada por artistas que comenzaron coqueteando con las vanguardias europeas del primer cuarto del siglo pasado, que buscaban huir de la pintura etnográfica y costumbrista, pero que con la Guerra Civil y sus posteriores años oscuros retomaron el realismo, en este caso con retratos conservadores, figurativos, muy del gusto de la burguesía de entonces, que les permitieron sobrevivir. Esta actitud no fue un impedimento para que el pintor se convirtiera en uno de los principales impulsores culturales de su ciudad, especialmente desde la sociedad GU. De una manera u otra es una referencia de la vida donostiarra de la primera mitad del siglo XX.

La Salas Kutxa Boulevard acogen hasta el 9 de diciembre la primera antológica dedicada a Jesús Olasagasti. Mariví Arcaya, responsable de las salas artísticas de la entidad de ahorro, explicó ayer, en la presentación a los medios de comunicación de la exposición, que «se trata de una deuda que teníamos pendiente porque desarrolló una intensa, aunque breve, carrera artística, fue alumno de nombres relevantes y también influyó en generaciones posteriores. Se trata de una referencia».

La exposición está compuesta por 140 elementos de los que 100 son pinturas, 20 dibujos y el resto material diversos como paletas de pintura, su caballete -que conservó su sobrino, el también pintor Vicente Ameztoy-, o artículos aparecidos en la Prensa de la época. Las piezas proceden de varias instituciones como el Museo Bellas Artes de Bilbao, el de Álava, San Telmo, Diocesano, Diputación Foral de Gipuzkoa, Biblioteca Municipal de San Sebastián, fondos de la propia Kutxa, y de 54 coleccionistas particulares.

La muestra ha sido comisariada por María Jesús López de Sosoaga, que trabaja en una tesis sobre Olasagasti dirigida por Mari Carmen Alonso Pimentel. La experta considera a Jesús Olasagasti Irigoyen como «uno de los pintores más importantes que ha dado San Sebastián, si no el más importante. Ésta es la primera muestra antológica que se le dedica. En los años 75 y 76 hubo sendas muestras relevantes, pero que se consideraron homenajes. Recibió numerosas ofertas para trasladarse a trabajar a Bilbao o a Madrid. Siempre las rechazó porque quería vivir en San Sebastián».

Vázquez Díaz

López de Sosoaga recordó ayer que la vocación del pintor le venía desde muy joven y ya con 15 años ganó el primer premio de las exposiciones de Pintores Noveles de Gipuzkoa, en 1923, galardón que volvería a recibir en los tres años siguientes. Nombres como Rogelio Gordón, Ascensio Martiarena, Julián Tellaetxe y Daniel Vázquez Díaz fueron quienes le formaron en su vertiente artística. Especialmente influyente fue el último, un andaluz con un estilo muy personal «en donde destacaban los valores constructivos de la composición a base de formas escuetas y volúmenes geometrizados, simplificación de líneas y planos y austeridad cromática, que sin ser una ruptura radical con la pintura anterior incorporaba las directrices de Cézanne». En Olasagasti esta influencia queda patente en obras como Pescadora, Padre e hijo, Las tías, Etxekoandre...

Viajó a Italia y volvió de allí con un acercamiento al clasicismo no novecentista y en los años 30 al surrealismo. El cuadro La procesión (1926-1930) enmarca impresionismo, surrealismo y novocentimismo con la reducción de la forma y un gusto por el esteticismo. De esta primera etapa destaca su obra más importante Recogida de la manzana (1930).

Supervivencia

Tras la Guerra Civil el donostiarra se dedicó a una pintura de supervivencia. «El arte que imperaba era poco complicado y comprometido con el retrato, el paisaje y el bodegón. La vanguardia había desaparecido. La burguesía donostiarra le conocía por sus excelentes retratos y se los encargaba. Así pasó a convertirse en una especie de cronista social». Un ejemplo es la obra que le encargó la Diputación Foral con la figura del arquitecto Ramón Cortazar en 1942. Son cuadros con cierta tristeza en el color, aunque con los años fue tomando un aspecto más alegre. De esta etapa poco flexible en cuanto a temática sólo desentonan tres obras: un paisaje que recuerda una vez más a Cézanne y dos cuadros dedicados a los deportes con un marcado acento surrealista.

La tercera etapa, que López de Sosoaga denomina «de luces y sombras», apenas abarca cinco años, desde 1950 hasta su muerte en 1955. «Los retratos son espléndidos y de entonces es también su única marina, Naufragio del Armen, un hecho que ocurrió realmente. Se sospechaba que la tripulación del barco, que ya llegó averiado a Getaria, no quería recibir ayuda porque transportaba armas, aunque los marineros aseguraban que eran patatas. Finalmente se hundió en la bahía de La Concha». En esta época también presentó unos bocetos para la basílica de Aranzazu que no fueron seleccionados por su excesivo conservadurismo.

La comisaria califica a Olasagasti como una persona contradictoria y uno de los ejemplos que utiliza es que mostrara dos de sus obras en la Exposición Internacional de París de 1937 dentro del pabellón republicano, cuando él luchaba y colaboraba artísticamente con el ejército nacional.

Jesús Olasagasti era un asiduo a las tertulias que tenían lugar en los cafés donostiarras, sobre todo la del Café Madrid con Aizpurua, Cabanas y Ribera, de donde surgió la sociedad GU en 1934. Por allí pasaron personajes tan diferentes como los hermanos Baroja, Sánchez Mazas, Picasso, Primo de Rivera, Max Aub o García Lorca. También fue dinamizador de la vida artística donostiarra organizando exposiciones y siendo miembro de la Asociación de Artistas Vascos.

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