«Mi personaje es una ejecutiva superpija, todo lo contrario a mí»

Esta actriz donostiarra es la joven de 'Escenas de matrimonio', la serie que arrasa pero también levanta críticas

ELISA LÓPEZ
«Mi personaje es una ejecutiva superpija, todo lo contrario a mí»

- ¿Sabe que millones de personas le ven todos los días?

- Sí, es increíble. Me cuesta mucho hacerme a la idea.

- ¿Y eso impone?

- Impone muchísimo. Da vértigo. Ahora salgo a la calle y la gente me conoce... Me llevo sorpresas muy agradables.

- En el País Vasco la serie 'Escenas de matrimonio' es el programa que más gusta.

- ¿Sí? No lo sabía. ¿Es alucinante! ¿Qué bien que me sigan tanto en mi tierra, en mi casa!

- Sin embargo, algunos la consideran rancia y machista.

- Bueno, para gustos están los colores. Supongo que es imposible gustar a todo el mundo. Nosotros interpretamos unos papeles lo mejor posible y nuestra intención es, sobre todo, entretener, hacer pasar un buen reto.

- ¿La marcha a otra cadena de Pepa y Avelino, la pareja veterana, influirá en la audiencia?

- No lo sé. Es un tema empresarial del que prefiero no hablar.

- Su personaje sale mucho en ropa interior. ¿Lo exige el guión?

- Sí, claro. Cuando comenzamos a grabar los primeros capítulos me daba mucho corte, aunque ahora me voy acostumbrando. ¿No me queda más remedio! Pero piensas que es tu personaje, que no eres tú.

- ¿Y se identifica con ese personaje?

- En absoluto. Nada de nada. Ella nació millonaria, es una ejecutiva agresiva superpija. Todo lo contrario a lo que soy yo.

- Tu papel dramático en la película '13 rosas' no tiene nada que ver...

- Es que son dos papeles completamente distintos. Hacer 13 rosas fue una experiencia maravillosa y también dura. Pero me ha gustado empezar así en el cine, con un papel pequeñito para quitarme el susto del cine. Me ha dado la oportunidad de ver de cerca cómo trabajan otros actores, de renombre, de prestigio, con muchas tablas... Ha sido un lujo.

-¿Con cuál de los dos papeles se queda?

- Con los dos, con el cómico y con el trágico. Cada uno tiene su cosa, su atractivo. Creo que hay que ponerse a lo que toca y hacerlo siempre con ganas.

-¿Se hizo actriz por vocación?

- Siempre quise ser actriz. Desde chiquitita me gustaba imitar y hacer espectáculos para toda la familia. Enseguida empecé en una escuela de teatro de Errenteria, más tarde trabajé con las compañías de teatro Vaivén y Ados y me fue todo un poco rodado... Luego salté a la televisión, en series como Goenkale, A tortas con la vida...

- ¿Todo seguido?

- Reconozco que he tenido mucha suerte. Esta profesión no suele ser así. Pero aquí estoy, en Madrid.

- ¿En San Sebastián no había salida?

- Es una ciudad muy pequeña y además este trabajo te obliga a moverte muchísimo. Hay que ir tras él. Si me llaman de Argentina... pues allá voy.

- Marta Etura, Estíbaliz Gabilondo, Bárbara Goenaga. ¿Forma parte del grupo de jóvenes actrices donostiarras residentes en Madrid?

- Sí, sí. Todas somos donostiarras y nos gusta vernos y juntarnos.

- ¿Son amigas o rivales?

- Amigas, claro. Nos llevamos muy bien porque tenemos muchas cosas en común y todas estamos lejos de nuestra casa y nos sentimos bien juntas.

- Su trabajo es duro e inestable. ¿Qué es lo que le compensa?

- Subir a un escenario, ponerse delante de una cámara, crear un personaje. Poder interpretar para mí es un regalo.

- Si le llamara Almodóvar...

- Iría de cabeza, sin pensarlo. No leería ni el guión.

- ¿Qué viene después de 'Escenas de matrimonio'?

- No lo sé. De momento no tengo nada, pero seguro que saldrá. Y si no, a trabajar en lo que salga para ir tirando. No tengo nada muy programado, prefiero que me sorprenda la vida.