España resiste la rudeza de Grecia

Los campeones del mundo sentenciaron en los minutos finales de un duelo trepidante Pau Gasol, Navarro y Calderón llevaron a la selección a una gran final contra Rusia

AMADOR GÓMEZ
Pau Gasol fue un muro en defensa. En la foto coloca un gorro a Papaloukas, la estrella griega. [ACERO / EFE]/
Pau Gasol fue un muro en defensa. En la foto coloca un gorro a Papaloukas, la estrella griega. [ACERO / EFE]

MADRID. A España y Grecia les hacía falta un duelo épico y por fin lo tuvieron, este sábado en el Palacio de los Deportes de Madrid. Los helenos, cansados de verse vapuleados en los últimos tiempos, jugaron su mejor baloncesto de este Eurobasket y convirtieron el partido en una batalla. En esa tesitura, los anfitriones apretaron los dientes, aprendieron a sufrir sobre la marcha y se impusieron a sí mismos, a la rudeza de sus rivales y a la adversidad arbitral. Hoy pelearán por el oro continental ante Rusia en un partido de difícil pronóstico, pero al que llegan con una madurez superior a la que tenían cuando comenzó este Eurobasket.

En un rincón de la semifinal, el vigente campeón europeo, un combinado rocoso y fajado en mil contiendas deseoso de venganza. Enfrente, el aspirante, acostumbrado en los últimos tiempos a ganar a sus rivales por superioridad aplastante. En medio, tres árbitros que tuvieron mala suerte: siempre que los helenos infringían el reglamento, a ellos les pillaban entretenidos en otros menesteres. El público, frío. Desde hace días, se limita a esperar esos seis minutos en que Pau Gasol y compañía destrocen al rival y sentencien el partido.

Pero Grecia impuso otro guión. Forzó una pelea intensa, bronca, disputada. Buscó con orgullo y carácter el cuerpo a cuerpo e incluso recurrió a los golpes bajos. España debió entregarse al límite frente a una selección griega crecida que, pese a su supuesto cansancio, obligó a la campeona del mundo a un esfuerzo máximo.

España, liderada otra vez por Calderón, Navarro y Gasol, demostró entonces por qué es el mejor equipo del planeta FIBA. En vista de que su tremendo potencial baloncestístico parecía insuficiente, puso sobre la cancha una casta agrandada que le ayudó a sobreponerse a todas las adversidades, y logró espolear a una afición que vivió un choque vibrante e inolvidable.

Grecia logró llevar a su rival hasta el borde del precipicio en los minutos finales pero, al contrario de lo que era habitual hasta la medalla de oro de Japón, fueron los locales los que, lanzados por un Calderón inmenso, sentenciaron el choque. No sólo como equipo, sino también en el terreno individual, los campeones mundiales fulminaron a las estrellas griegas.

España vivió momentos de agonía en muchas fases del encuentro, porque Grecia fue el poderoso rival que se esperaba, no el equipo que rehuyó el combate en la fase preliminar. Llegó a disponer de once puntos de ventaja (37-26, 7 de 11 triples), pero se fue al descanso con sólo dos, cegada ante la defensa en zona griega que ahogó el tiro exterior y les aseguró el rebote bajo su tablero.

Al equipo de Pepu Hernández se le atragantó como nunca la defensa griega cuando mejor carburaba, y pecó de precipitación: eligió mal las opciones de tiro , perdió la puntería y lo pagó en el marcador.

Grecia, con un Spanoulis en estado de gracia en el tercer cuarto, se sentía cómoda. Su ventaja se fue hasta los tres puntos (50-53). El Palacio temía lo peor, aunque Gasol daba esperanzas porque seguía a los suyo, cogiendo todos los rebotes bajo su tablero. Además, Navarro tomó la responsabilidad, y mantuvo a su equipo en el partido.

Grecia llevó la batalla al terreno físico e incendió el partido: otra bronca se cerró con una antideportiva a Tsartaris, pero los árbitros se tragaron el pito y dejaron a Grecia que repartiera estopa en minutos claves. No sirvió. Calderón tomó el mando arriba y Pau, bajo su aro. Además metieron los tiros libres y se aseguraron un sitio en la final, a pesar de los nervios, a pesar de los pesares. Con mucho mérito. COLPISA

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