De la Virgen Beltza a la del Coro

Hoy es la festividad de la Virgen del Coro. En torno a la procedencia de la imagen, que es muy venerada por los fieles donostiarras, hay varias versiones

ALETXU PEÑA
De la Virgen Beltza a la del Coro

SAN SEBASTIÁN. DV. Se celebra hoy la festividad de la Virgen del Coro, patrona de San Sebastián. La parroquia de Santa María celebra esta festividad con una misa solemne que presidirá el obispo Juan María Uriarte. Este acto religioso dará comienzo hoy a las 11.00 horas y en el transcurso del mismo cantará el coro parroquial.

La imagen de la Virgen del Coro, que durante todo el año preside el interior de la iglesia desde su camarín, situado detrás del altar mayor, será descendida a primera hora de la mañana y se colocará delante del altar para la veneración de los fieles. Hoy, día de su festividad, la imagen estará descubierta y no se le pondrá ningún manto.

La Virgen del Coro tiene unos veinte mantos que se guardan en el camarín de la basílica de Santa María. Son de color blanco, rojo, verde, morado y azul. No obstante, la talla sólo se puede cubrir con mantos rojos o blancos. El color rojo se refiere a la sangre derramada por Cristo; el blanco significa pureza; el verde se utiliza durante los días ordinarios; el morado se reserva para los días de Cuaresma y Adviento y el azul, para los días de la Virgen.

Asimismo, hoy, a las 19.30 horas se rezará en Santa María el Rosario, y en torno a las 20.00 se celebrará la misa de despedida, en el transcurso de la cual tendrá lugar una procesión por el interior del templo con la imagen de la Virgen.

Hasta el año 2003 la Corporación municipal acudía a la misa solemne con su comitiva de gala y arropada por la Banda Municipal de Txistularis. Esta costumbre la suspendió el alcalde Elorza y desde entonces algunos concejales asisten de forma particular al acto religioso.

Versiones del origen

Sobre el origen de esta Virgen existen varias versiones, según señalan Javier y Asier Sada en su libro Historia de San Sebastián, del que copio lo siguiente:

La primera de las versiones parece estar basada más en la leyenda que otra cosa, pero ya se sabe que en ocasiones las leyendas guardan algo de verdad. Esta historia nos habla de una imagen situada en el barandado de acceso al coro de Santa María, se trataba de una estatua pequeña que representaba a una Virgen morena con el niño en la mano izquierda.

Un religioso que subía frecuentemente al coro llegó a sentir tal devoción por la estatua que quiso llevársela a su casa. Así, un día, entró al coro, arrancó la imagen y ocultándola bajo la sotana se dirigió a la puerta de la iglesia, si bien cada vez que se acercaba a la puerta quedaba inmovilizado; impedido para salir, fue sorprendido por los sacerdotes que llegaron a la hora de las vísperas. Viendo la terrible devoción que sentía este religioso, y contagiados por su postura, decidieron situarla en el altar mayor de la iglesia, sería pues, la Virgen del Coro.

La segunda versión parece más histórica pero en opinión de algunos historiadores no es sino otra leyenda; cuenta que los primeros donostiarras que se acercaron por Venezuela llegaron a tener gran afecto por la ciudad de Coro, una de las principales de la zona situada en la desembocadura del río de igual nombre. Sin embargo, con la fundación de Caracas esta pequeña población fue perdiendo importancia, pero los donostiarras no olvidaron la devoción que tenían por su Virgen titular, que allí tenía una iglesia. Con el paso del tiempo los donostiarras pidieron permiso para traer a San Sebastián aquella imagen que tantas veces les había visto llegar y partir en sus barcos. En este caso habría que hablar de la Virgen de Coro y no del Coro.

Tesis científica

La tesis más científica constata que antes de la nueva edificación ya se veneraba en Santa María una Virgen María llamada popularmente Belt za, pero que fue sustituida por la imagen de la Virgen del Coro. Se dice que esta estatuilla puede pertenecer a algún taller italiano, y que su llegada a San Sebastián se produciría antes del siglo XVII, estando colocado en un segundo lugar en la iglesia. Por razones que no conocemos la Compañía de Caracas veneraba especialmente esta figura, que llegó a ser una de sus accionistas por lo que decidió levantar la iglesia en su honor. Esta Virgen ha tenido múltiples intervenciones en beneficio de los donostiarras. Como ejemplo sirva la llevada a cabo cuando en 1735, en la Plaza Nueva, sucedió un incendio durante la madrugada que hacía temer lo peor. Afortunadamente, cuando fue traída la Virgen del Coro cayó un aguacero tal que apagó el ruego amenazador. Algo parecido sucedió cuando un incendio amenazaba el almacén de la Compañía de Caracas, pero de nuevo la intervención de la Virgen provocó una lluvia milagrosa que apagó el incendio.

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