Una bella aldea

Paz Gogorza expone lo siguiente: «Las ciudades, como las mujeres, pueden ser bellas o feas. Las bellas pueden caer en la necedad de mirarse el ombligo y ensimismadas con su belleza no interesarles prosperar; mientras que las feas saben sacar partido a su inteligencia y se disparan. Pongo este ejemplo porque a nuestra bella ciudad le acontece algo similar y a Bilbao por el contrario también. En Bilbao que nadie se ofenda, pero siendo feísimo, han sabido con mucho acierto y grandes dosis de habilidad y sabiduría, sea una de las ciudades europeas más atractivas de Europa. Con un magnífico aeropuerto, una estación de autobuses dignísima, un metro fantástico, un Guggenheim rompedor, unas fachadas de sus casas renovadas y limpias y una moderna visión de la ría. Ciudad con mucho tirón ¿chapeau para los bilbainos! San Sebastián siendo por su naturaleza mucho más bella, no ha tenido la visión de futuro. Demasiado presupuesto gastado en «pongo bidegorris, quito ermitas y árboles, quito mercados, pongo centros comerciales, me meto con el patrimonio, pongo tejavanas, y como dice la canción, así pasan los días, semanas y meses». La Concha sigue bellísima ¿Pero dónde está esa estación de autobuses? ¿Ese tren de alta velocidad? ¿Ese aeropuerto que nos conecte con Europa? ¿Ese aparcamiento digno fuera del centro y no los embotellamientos que se originan por una mala gestión? Si se siguen con estos proyectos de tanta envergadura nuestra bella ciudad, pronto se convertirá en una bella aldea».