Compran el Hispano Americano

Compran el Hispano Americano

La noticia salió publicada en la página cinco de EL DIARIO VASCO un día como ayer, el 31 de agosto de 1982: «La Diputación adquiere el hotel Hispano Americano en 80 millones de pesetas».

A las nuevas generaciones no les suena de nada el Hispano Americano, aquel hotel situado en un bonito edificio blanco que, según se mirase, podía ser considerado como el número uno de la calle Prim o el de San Martín.

El hotel Hispano Americano estuvo en funcionamiento desde 1913 hasta 1973. Nunca fue el mejor de la ciudad y en su última época su decadencia le llevó a tener sólo dos estrellas, pero durante gran parte de su vida trabajó a gran nivel.

Una clasificación oficial de los hoteles donostiarras en 1946 consideraba como «de lujo» al Continental, desaparecido del paseo de la Concha, María Cristina y Londres, mientras que encuadraba al Hispano Americano a continuación, entre los de primera clase, junto a los hoteles Biarritz, Niza, Príncipe de Saboya y Úrsula. Ya como hoteles de segunda categoría quedaban entonces los Arana, Avenida, España, Excelsior, Florida Palace, Internacional, Izpura, París, Peña, Regina y San Ignacio.

Para albergar al naciente hotel se construyó un edificio sobre un diseño de 1909 del arquitecto Manuel Domínguez Barros. Sin embargo, la construcción sería modificada muy prontro, pues en 1919 se añadieron dos plantas más, bajo la supervisión de Ramón Cortázar. La Guía de arquitectura del COAVN comenta del inmueble que «ocupa un solar de forma irregular en la cabeza de la calle Prim constituyendo una imagen importante de remate como ejemplo de hotel fin de siglo, edificios con una cierta intención representativa con una base clasicista y una decoración superpuesta de origen ecléctico. Sus fachadas revocadas y pintadas y el típico giro de las esquinas mediante rotondas rematadas por cúpulas constituyen algunos de los signos más fácilmente reconocibles de esta arquitectura».

Hace 25 años, la Diputación guipuzcoana acordó adquirir el edificio del área romántica para sede de la Hacienda Foral. Las obras de reforma interior se prolongaron hasta 1986. Sin embargo, sus 665 metros cuadrados se manifestarían incómodos para albergar al Departamento de Hacienda y Finanzas, que en 1995 se trasladó a su nueva sede en Errotaburu.

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