Deli se ahogó en el naufragio colectivo

El delantero montenegrino estuvo demasiado solo en ataque y únicamente recibió un balón digno de ser jugado. Fue sustituido tras un choque con el meta rival.

JORGE F. MENDIOLA
El doctor Escobar y el masajista Josu Busto atienden a Delibasic, quien sufrió un tirón muscular. [J.M. LÓPEZ]/
El doctor Escobar y el masajista Josu Busto atienden a Delibasic, quien sufrió un tirón muscular. [J.M. LÓPEZ]

Todo jugador sueña con un debut redondo. Ante su nueva afición, con la camiseta de estreno, partidazo y gol de la victoria. Seguro que por la cabeza de Andrija Delibasic también pasó la imagen de la celebración, la grada entregada a su ídolo, los tres puntos, quizás el liderato... Demasiado bonito para ser verdad

La Real cayó en su regreso a Segunda División cuarenta años después y Deli, como se conoce al recién llegado, no pudo hacer gran cosa por evitarlo. El delantero montenegrino jugó como único punta en el ya habitual esquema 4-2-3-1 de Coleman. Estuvo muy solo durante todo el partido y nunca pudo conectar con el mediapunta, bien fuera Xabi Prieto, Gari Uranga o Díaz de Cerio.

La misión del ariete quedó clara desde el pitido inicial. Debía recibir los pelotazos de los centrales y pivotes -el juego de toque que propugna el técnico galés deberá esperar a mejor ocasión- y prolongar para las internadas de los interiores. La teoría no planteaba dudas. La práctica, en cambio, distó mucho de resultar efectiva.

El primer balón fue lanzado por Garitano, quien ayer se destapó como pasador en largo. Delibasic peinó para Díaz de Cerio, pero el de Herrera no pudo superar la anticipación de la defensa.

Viendo la corpulencia de los centrales del Castellón -Dealbert y Mora le ganaron todos los saltos-, optó por pedirla abajo. Ahí entró en escena Aranburu, para en el minuto 4 servirle al pie. Deli abrió a la banda al primer toque para Gari Uranga, en una acción que despertó algunos aplausos.

Cerca de la media hora, emuló al mejor Kovacevic al controlar el cuero con el pecho y dejarlo para la llegada del mediapunta. Xabi Prieto enganchó un disparo raso que atajó Oliva.

Fueron las tres únicas intervenciones dignas de mención. El resto del encuentro se perdió en balonazos sin sentido que siempre caían en poder del enemigo. Y Delibasic naufragó como el resto del equipo.

Sufrió los reflejos de Oliva

Una pared mal devuelta por el propio Xabi Prieto fue la antesala del descanso. En la reanudación, Coleman movió sus peones y situó a Díaz de Cerio como acompañante del delantero. Delibasic aprovechó un despiste de la zaga rival para rematar al lateral de la red.

En su salto posterior con Oliva, cayó mal y sufrió un tirón en la pierna que motivaría su sustitución al cuarto de hora de la segunda parte. Antes, tuvo tiempo para poner a prueba los reflejos del portero albinegro, quien le había ayudado a estirar los músculos. Disparó a bocajarro y Oliva sacó el balón con los pies.

Ya no quedaban fuerzas para más. Estrada entró en su lugar y Delibasic recibió su primera ovación en Anoeta. El marcador reflejaba el 0-2 definitivo.

Apuntó maneras, si bien sucumbió ante la distancia cada vez mayor entre líneas y terminó convirtiéndose en una isla en mitad del océano que parecía el césped del estadio txuri urdin.

El montenegrino no disfrutó del debut esperado, pero al menos demostró capacidad de lucha e instinto rematador. Quizás la próxima jornada tenga más fortuna en Ipurua. Su estilo de juego y su corpulencia difieren notablemente de los de Kovacevic, aunque el entrenador -o el equipo- se empeñe en surtirle de globos. Los desajustes deben ir puliéndose para que cada jugador ofrezca su mejor versión. Es cuestión de partidos.

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