Lo que queda de las cajas de ahorros

Frente a las 45 entidades que existían a finales de 2009, la reestructuración solo ha dejado cinco grupos bancarios en los que las cajas mantienen todavía el control

ANA BARANDIARANSAN SEBASTIÁN.

Muy poco ha quedado de las cajas de ahorros tal como las conocíamos antes de la crisis. De hecho, solo dos pequeñas entidades -la valenciana Ontinyent y la mallorquina Pollença- mantienen la antigua naturaleza de estas entidades, que llegaron a suponer el 50% del sector financiero español en los buenos tiempos, cuando el crédito fluía generoso y no había estallado la burbuja inmobiliaria. Salvo estas excepciones, vestigios de un pasado que no volverá, las cajas ya solo son 'accionistas' de los bancos a los que traspasaron el negocio. Y en muchos casos ni eso.

Empezando el relato por el final, la foto que arroja a esta fecha el sector después de cinco años de transformación es la siguiente. De las 45 cajas de ahorros que había a finales de 2009 salieron doce grupos bancarios. De esta lista hay que tachar a dos, la alicantina CAM y la catalana Unnim, adjudicadas respectivamente al Sabadell y BBVA. Las nacionalizadas (Bankia, Catalunya Caixa y Novagalicia) se han vendido o se van a vender en el futuro al mejor postor. Por ejemplo, la gallega pasó en diciembre a manos del banco venezolano Banesco, que ganó la puja al poner sobre la mesa unos mil millones de euros. En este grupo también habría que incluir al Banco Mare Nostrum (BMN) puesto que el FROB -el fondo estatal creado para la reestructuración de la Banca- es propietario del 65% del capital y las cajas de ahorros originales (Murcia, Penedés, Granada y Sa Nostra) tan solo retienen el 15%.

Quedan cinco grupos en los que las cajas mantienen el control de los bancos que fundaron. No se incluye a Ceiss (Caja Duero y Caja España), que está inmerso en el proceso de integración en Unicaja, convertido ya en el más largo y tortuoso de la historia -se anunció en abril de 2011 y todavía no está completamente cerrado-. El incombustible y veterano presidente de la entidad andaluza, Braulio Medel, condiciona su éxito a obtener la autorización de Bruselas a todas las garantías que ha logrado sacar al FROB. Si se cierra la fusión, Unicaja tendrá el 82% del capital y las cajas dueñas de Ceiss, el 18% restante. Quedarían pendientes de devolución las ayudas de 604 millones concedidas para el saneamiento de Ceiss en forma de bonos contingentes convertibles (CoCos).

Absorciones

Con una participación del 56%, La Caixa conserva las riendas de Caixabank, el mayor grupo por activos, sobre todo después de haber engordado durante la reestructuración al quedarse con Banca Cívica y el Banco de Valencia. Fue el primer banco creado por una caja que salió a Bolsa, hito que tuvo lugar en julio de 2011, y tiene un 41,8% cotizando libremente en el mercado. Ya ha devuelto todas las ayudas. Liberbank, al igual que Caixabank, recurrió al parqué, donde tiene un 31% de su capital. El 69% sigue en manos de las cajas (Cajastur, Extremadura y Cantabria). A diferencia del grupo catalán, tiene pendiente de reintegrar 124 millones en 'CoCos'.

Otra de las entidades fuertes y sanas del sector, la aragonesa Ibercaja, absorbió Caja 3 (Inmaculada de Aragón, Círculo de Burgos y Badajoz) en el proceso de consolidación y tiene pendientes 407 millones en 'CoCos'. Kutxabank, sin embargo, no debe un euro por la adjudicación de Cajasur y es, además, el único grupo en el que las cajas originales (BBK, Kutxa y Vital) mantienen el 100% de la propiedad, algo de lo que presume su presidente, Mario Fernández.

Ese es, en resumen, el mapa que ha dejado una reestructuración que empezó allá por 2009, después de que la intervención de Caja Castilla-La Mancha (CCM) en marzo de ese año confirmara las peores sospechas: que las cajas, controladas por la clase política, se habían entregado a una auténtica orgía durante la burbuja inmobiliaria. No obstante, el Gobierno de Zapatero mantenía entonces el discurso de que el sector era sólido y los problemas, muy limitados. La prueba es que creó el FROB con una dotación inicial de 9.000 millones de euros. Comenzó el baile de fusiones, pero con las parejas equivocadas. La idea era que las entidades sanas se hicieran cargo de las insolventes pero, como siempre, las interferencias políticas crearon 'gigantes' de pies de barro como Bankia.

El terremoto de Bankia

Conforme aumentaba la morosidad y las exigencias de capital, se improvisaron soluciones como su conversión en bancos y, más adelante, su irrupción en Bolsa. Hoy hay hasta sentencias que avalan que hubo un engaño en la OPV de Bankia, en la que miles de inversores perdieron sus ahorros. Así, un juzgado de Oviedo ha condenado a la entidad a devolver el dinero a una familia por mala comercialización.

El Ejecutivo de Rajoy forzó el saneamiento de las cajas según su exposición al mercado inmobiliario, pero no se atrevió a abordar el gran problema de Bankia, nacionalizada en mayo de 2012. Esta intervención precipitó el rescate financiero en junio de este año. La zona euro puso a disposición de España 100.000 millones de euros, de los que se usaron 41.300. Pero la factura total asciende a 61.366 millones, según los datos del Banco de España, que encima no tienen en cuenta los avales, la participación pública en el 'banco malo' o los esquemas de protección de activos. De esta cifra, 37.000 millones se dan por perdidos.

Como consecuencia del rescate, la troika tomó las riendas de la reestructuración e impuso duras condiciones no solo a las cajas rescatadas, sino también a las sanas. Entidades como Kutxabank han tenido que transformarse al son de las exigencias de los 'hombres de negro'. Lo último es que las cajas deben convertirse en fundaciones bancarias y tienen que reducir por debajo del 50% su participación en los bancos en un plazo de cinco años (la BBK rebasa la barrera con el 57%). Solo así se les exime de crear un fondo de reserva que hubiese restringido sobremanera la dotación de su Obra Social, lo poco que queda de su esencia.

Es un proceso interminable y todavía quedan por escribir nuevos capítulos. Unicaja ya ha anunciado su intención de salir a Bolsa antes de que acabe 2016 para, entre otras cuestiones, dar solución a los bonos convertibles entregados a los preferentistas. Ibercaja no ha desvelado todavía sus planes al respecto, pero según fuentes del sector podría llegar al parqué antes de que termine 2015.

Si ya queda poco de las cajas, todavía quedará menos al final del camino. Puede parecer injusto que se haya tratado a todas por igual, sin discriminar entre las buenas y malas. Pero los desmanes puestos en evidencia durante la crisis han sido tan escandalosos que se ha impuesto la revisión del sector. Basta recordar, en este sentido, el saqueo protagonizado en la CAM que ahora se juzga y que ha revelado cómo sus exdirectivos utilizaban la caja para enriquecerse. La conclusión es que la corrupción y la injerencia política han puesto en la picota un modelo que, en principio, estaba concebido para hacer una labor social.

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