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La ira de Iria

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La ira de Iria

La mujer del portero del Madrid Diego López, a la que muchos sacan parecido con Sara Carbonero, no se corta defendiendo a su marido de las críticas: «Los catetos, a chuparla a Parla»

21.09.13 - 00:11 -
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Amo a los míos». Con esta sencilla pero profunda frase finiquita Iria Otero (Pontesampaio, Pontevedra, 1985) su perfil de Twitter, coronado por una foto de su marido, el portero del Real Madrid Diego López. El nombre de Iria, que según la tradición nórdica era una guerrera celta, le queda como un guante a este bellezón de 28 años, orgullosa madre de Zoe -una preciosa niña de año y medio-, que no duda en enseñar uñas y dientes cuando alguien osa disparar contra la portería de su casa. La fiera cancerbera que salta al cuello mientras Diego (Paradela, Lugo, 1981) se mantiene prudente, callado. Las redes sociales, en las que Iria se mueve como pez en el agua, son testigos de su visceralidad cuando su 'largo' -así llama ella al portero de 1,96 que ha desbancado de la titularidad del Madrid a Iker Casillas- recibe algún varapalo. Quizá saque esa garra porque al guardameta «le afectan mucho» las críticas, admitió Iria en una entrevista. Y ella no soporta ver mal a su amor.

Un aficionado del Sevilla, que se atrevió a tuitear después de un partido -con expulsión de Diego incluida- que Palop le había dado más seguridad que 'Superlópez', recibió como respuesta: «Me gustaría saber quién eres para decirte dos cositas, por bocazas». Un tiempo después tampoco se cortó un pelo a la hora de mandar a «los catetos a chuparla a Parla» tras otro aluvión de reproches a su esposo, suplente en el equipo de Nervión cuando recibió la llamada del Madrid y al que Iria escuda bajo el 'hashtag' #DiegoLopecismo. Y aunque no se trate de Diego. Si hay que liberar la ira, se libera. Con el parricida Bretón, por ejemplo: «Tirarlo a la hoguera es poco», sentenció.

Mientras otros tuiteros famosos con miles de seguidores a sus espaldas (ella se acerca a los 8.600) evitan a toda costa entrar al trapo, Iria se molesta en contestar a todos los mensajes aunque eso le haya granjeado algún que otro millar de enemigos que, según confiesa, «ya están bloqueados». No le importa, y lo demostró al colgar un poema de José Martí: «Triste cosa es no tener amigos, pero más triste es no tener enemigos. Porque quien enemigos no tenga es señal de que no tiene; ni talento que haga sombra, ni bienes que se le codicien, ni carácter que impresione, ni valor temido, ni honra de la que se murmure ni ninguna cosa buena que se le envidie».

Pero la frenética actividad que desplegaba Iria en Twitter se ha esfumado curiosamente con el ascenso mediático del arquero del Real Madrid quien, por cierto, no tiene ni quiere perfil en ninguna red social.

Desde el 20 de agosto, Iria Otero no ha tuiteado ni una sola palabra -cuando antes era raro el día que no saludaba por la mañana y por la noche- y en su cuenta, de la que han desaparecido algunos de los mensajes más polémicos, se ha quedado para uso y disfrute del gran público un álbum de los mejores momentos de la feliz familia. Fotazas del portero en pleno vuelo, de cena, con amigas, recuerdos de la boda celebrada en el pueblo de ella en junio de 2011 y fiestas varias de cumpleaños tanto de Diego como de Iria, que el pasado 2 de marzo sopló las velas sobre una tarta que tenía la misma forma que el bolso '2.55' de Chanel. A la chica, que se autodefine como «mandona», le vuelven loca los complementos y se declara una apasionada de la moda. Su larga cabellera oscura, su tez morena, sus labios carnosos y su esbelta figura hacen el resto para que algunas crónicas rosas ya le hayan colocado el cartel de 'it girl' y, de paso, el de la 'otra' Sara Carbonero. En algunas fotos que Iria sigue colgando en Instagram -aquí no para-, muchos dicen que incluso se parecen físicamente.

¿Una 'WAG'?

Sin embargo, y a pesar de su verborrea tuitera, Iria Otero vive en un plano mucho más discreto que Sara Carbonero o Pilar Rubio (pareja de Sergio Ramos), las 'WAG's' más famosas del equipo blanco. 'WAG' (Wives And Girlfriends, esposas y novias) es un término un tanto despectivo acuñado por la escritora británica Alison Kervin, que cree que «aunque hay señoras con honra de pies a cabeza, lo que rodea a los deportistas como norma general son cazatesoros en busca de su mejor recompensa», y pone a Victoria Bechkam como ejemplo de la WAG por antonomasia. No parece que la señora de 'Superlópez' tenga mucho de 'spice girl'. Y encima odia los tatuajes, que ya parecen tan mimetizados con el fútbol como los cromos de Panini.

A diferencia de las novias de Casillas y Sergio Ramos, Iria no tiene oficio conocido y se mantiene alejada de las cámaras. Íntima amiga de las mujeres de Negredo y Arbeloa, canteranos blancos como Diego López, siente devoción por Mourinho, por las jornadas de sol, por el flamenco y, como buena gallega, por la comida, en la que tienen un lugar preferente los platos de cuchara de la suegra -cocido gallego, a poder ser- y, evidentemente, marisco y 'xoubas'. Gominolas y mojitos aparte. La defensa del #DiegoLopecismo, a veces, puede ser muy dulce.

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