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Olímpicos en Tokio sin pisar Tokio

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Olímpicos en Tokio sin pisar Tokio

José Manuel Lasa y Txomin Perurena vivieron los Juegos de 1964 a unos kilómetros de la capital nipona

21.09.13 - 10:48 -
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Ha pasado casi medio siglo y los protagonistas de esta historia mantienen muy vivos los detalles de su única experiencia olímpica. Tokio 1964 significó mucho para ellos y la reciente concesión a la capital nipona de los Juegos de 2020 les ha encendido los recuerdos de una cita olímpica que fue muy particular. En esos Juegos estuvieron cuatro guipuzcoanos, los atletas Fernando Aguilar, recientemente fallecido, y Pipe Areta y los ciclistas José Manuel Lasa y Txomin Perurena. Pero se dio la circunstancia de que los dos ciclistas apenas pisaron la capital.

«La sede de los ciclistas, incluido el velódromo, estaba a unos cincuenta kilómetros de Tokio. Vivíamos recluidos en unas torres residenciales y el seleccionador Gabriel Saura era muy estricto. Apenas nos movimos de allí durante los Juegos, sólo pudimos acercarnos a Tokio a terminar nuestra actuación, fuimos en el tren bala y pasamos medio día viendo un poco y haciendo compras», comenta José Manuel Lasa que reside en Alicante desde 1970.

A sus 73 años, Lasa se encuentra muy bien de salud y con gran ánimo. «Estoy de maravilla, vivo muy a gusto en Alicante. Acabo de pasar unos días en Oiartzun, como todos los veranos, y me he dado una vuelta por Donosti, lo que no perdono cada año».

Sus recuerdos de los Juegos de 1964 comienzan por el miedo que pasó en el viaje. «No me gusta viajar en avión. Fuimos cuarenta días antes para ambientarnos y no hicimos otra cosa que entrenar. Por las noches, después de la cena, los organizadores montaban algún espectáculo musical, fue lo único extraordinario».

La carrera en línea le trae malos recuerdos, porque considera que perdió una gran ocasión de lograr una medalla. «Había un gran nivel, estaban Gimondi y Merckx, que acababa de ganar el Mundial en ruta de aficionados en Sallanches. Llegué al sprint final en muy buena posición, era segundo tras Zanini, tenía la medalla a mano con toda seguridad casi sin dar pedales y un argentino me agarró del maillot. Me quedé clavado. Los directivos pensaron presentar una reclamación, incluso quiso intervenir el delegado de deportes, Elola Olaso, que era guipuzcoano, pero entonces no había tantas cámaras de televisión como ahora y no podía demostrarse. Ha sido uno de los mayores disgustos de mi vida».

Seda para el traje de novia

Por suerte, un año después en el Mundial de San Sebastián, José Manuel Lasa no sólo logró una medalla de plata, sino dos. Fue subcampeón en línea en el circuito de Lasarte tras el francés Botherel y también subcampeón por equipos con Perurena, López Rodríguez y Mariano Díaz.

José Manuel, que entonces tenía 24 años, dice que se acuerda mucho de aquellos Juegos. «De vez en cuando aparece por casa una toalla o una camiseta en la que pone 'Tokio 64'. Pero sobre todo me acuerdo porque en el pequeño tiempo libre de que dispuse el último día, compré seda para que mi novia se hiciera el vestido para nuestra boda. Y, en efecto, mi prometida se hizo el traje con seda japonesa. Cómo lo voy a olvidar...».

Las lágrimas de Txomin

Nacido también en Oiartzun, pero tres años más joven, Txomin Perurena era el benjamín de la selección y pudo ir dos veces a Tokio, sólo unas horas, a la inauguración y a la clausura, pero también se paso la mayor parte del tiempo recluido en la residencia de los ciclistas. «Estábamos bien atendidos, pero era como una concentración muy severa, sólo salíamos para ir a misa. Lo hacíamos en bicicletas de paseo aunque teníamos el tiempo cronometrado exacto para ir y volver. Saura era muy recto, pero nosotros le respetábamos y le admirábamos porque era un gran seleccionador» asegura el brillante corredor oiartzuarra.

Txomin Perurena no llegó a correr en los Juegos. «Estaban Lasa, Mariné, López Rodríguez, Sáez y Santamaría, más expertos que yo. La víspera de la inauguración de los Juegos, Saura me dijo que no iba a correr. Me quedaba de suplente, que era el más joven y ya tendría más oportunidades. Me llevé un gran disgusto porque estaba en forma. Me puse llorar y Saura también se emocionó y lloró. Era un gran tipo».

Perurena tuvo una compensación. Pudo participar en el desfile olímpico porque sus compañeros se quedaron en la residencia ya que la carrera era al día siguiente y debían descansar. «No corrí, pero al menos puedo decir que hice el juramento olímpico». Esa escapada a Tokio fue una excepción. «No hacíamos otra cosa que entrenar. Las azafatas nos querían invitar a un té o a pastas, pero Gabriel Saura no nos dejaba hacer nada».

Como remate a los Juegos, en la otra fugaz visita a Tokio, ya al final, Txomin también tenía intención de comprar seda, pero. «Mi hermana me envió dinero por medio de Fernando Aguilar, que viajó más tarde con los atletas. Me habían dicho que la seda y las perlas estaban por los suelos, pero de eso nada. Me parecieron muy caras y no compré nada». Los dos oiartzuarras, que fueron grandes ciclistas en sus tiempos, han escuchado muchas veces estos días la expresión 'Juegos de Tokio'. Ellos estuvieron allí hace 49 años. Bueno, muy cerca de la capital nipona.

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