El etarra Manex Castro, acusado del asesinato del empresario vasco Ignacio Uria el 3 diciembre de 2008 en la localidad guipuzcoana de Azpeitia, presentó ayer una minuciosa coartada ante el tribunal de la Audiencia Nacional para negar su participación en el crimen, por el que el fiscal pide 59 años de prisión.
Visiblemente inquieto, encorvado sobre la silla, Castro sólo respondió a su abogado para relatar que la mañana del atentado se encontraba en la localidad de Billabona, a 30 kilómetros de Azpeitia, trabajando para una empresa de jardinería junto a dos compañeros. El acusado detalló que acababan de arreglar las flores de una rotonda cuando se subieron a la furgoneta y escucharon por la radio las primeras noticias del asesinato. «Estaba en Billabona, mi pueblo, debajo de mi casa en el barrio de Larrea y de pronto escuché en la radio la acción contra Ignacio Uria», relató Castro al tribunal.
El etarra, que ya está condenado por dos delitos terroristas anteriores, presentó como prueba testifical a sus dos compañeros de trabajo, el jefe y un empleado de la empresa de jardinería Iratxe de Billabona, que confirmaron punto por punto la versión de Castro pese a las advertencias de la presidenta del tribunal de que el falso testimonio está penado.
Sin embargo, los testimonios fueron tan idénticos que ambos destacaron los distintos horarios laborales del acusado para ratificar que no participó en el atentado. «Estábamos los tres en la furgoneta y escuchamos la noticia del atentado de Azpeitia», rememoró Jorge Aramburu, propietario de la empresa.
Secuestró y maniató
Frente a esta defensa, la acusación del Ministerio Fiscal situó a Manex Castro en el corazón del comando que asesinó al directivo de las empresas Altuna y Uria y Asfaltos y Hormigones, a las que ETA puso en el punto de mira por contribuir al desarrollo de los obras del AVE en Euskadi y por negarse a pagar el impuesto revolucionario.
Para el fiscal, el procesado por asesinato terrorista, integración en ETA , detención ilegal, robo de vehículo y daños terroristas era miembro de comando de 'legales' Asti, liderado por Beinat Aguinagalde y Ugaitz Errazkin, los presuntos autores materiales de los tres disparos que costaron la vida a Uria. Ambos están presos en Francia a la espera de su extradición.
En concreto, Manex Castro, según el fiscal, fue el encargado de secuestrar, maniatar y mantener cautivo al conductor del vehículo que el comando de ETA robó para trasladarse desde Deba hasta Azpeitia y cometer el asesinato.
Por su parte, el otro juzgado este miércoles, Iraitz Santa Cruz, está acusado de colaborar con el grupo terrorista al prestarles el vehículo con el que propiciaron la posterior huida, después de prender fuego al turismo sustraído. El procesado negó que supiera que su «amigo» Beinat Aguinagalde quería el automóvil para perpetrar el «asesinato del señor Uria».
La Fiscalía pide para Santa Cruz diez años de prisión y una indemnización de 400.000 euros a la familia del empresario. La vista oral continúa este jueves en la sede de la Audiencia Nacional en San Fernando, Madrid.