Aimar Olaizola es humano. Por si alguien albergaba dudas después de tanta txapela, tanta racha victoriosa, tanta exhibición y tanto elogio, Oinatz Bengoetxea se encargó de demostrar que Goizueta no es un enclave de alguna galaxia desconocida y que su ilustre vecino no viajó a la Tierra en platillo volante. Humanizó al campeón delante del millar de espectadores que llenaron el Labrit de Pamplona y disfrutaron de un espectáculo bueno y a la vez exigente desde el punto de vista físico.
Bengoetxea VI y Beroiz, que suman dos puntos en dos jornadas, sorprendieron 19-22 a Olaizola II y Beroiz en un partido de 82 minutos y 689 pelotazos a buena, en la línea de los que está deparando este arranque de Campeonato de Parejas, consecuencia posiblemente de un mayor equilibrio en las combinaciones. Los ganadores confirmaron que forman un dúo duro de pelar. Si la semana pasada en Bilbao resolvieron en 87 minutos y 664 pelotazos, esta vez rondaron esas mismas cifras.
Y eso que Oinatz Bengoetxea dio un paso adelante desde el primer pelotazo. No salió a esperar, sino que buscó el remate con decisión. Dio la impresión de salir con ganas de sacarse la espina de su derrota ante Aimar en la reciente final del Cuatro y Medio. Llevaba ya dos tantos de gancho y uno de parada en el txoko para el 1-3. Luego, sin embargo, encadenó tres errores casi consecutivos entre el 4-3 y el 8-4.
El juego discurría rápido e Ibai Zabala mantenía a raya a Beroiz, lo que permitió a Olaizola II encarrilar el choque con una renta de cinco tantos (9-4 y 11-6). Sin embargo, quedaba mucha tela por cortar.
Los azules endurecieron el peloteo. Primero limaron su desventaja y después empataron a 12 y 13. Los colorados recuperaron la iniciativa en el electrónico con el 15-13. Pero el partido estaba muy abierto.
Aimar Olaizola se vendió en el 15-14, envió su gancho a la chapa en el siguiente tanto y su derechazo cayó sobre las tablas de contracancha en la acción que permitió a Bengoetxea VI y Beroiz adelantarse 15-16. Al de Goizueta le faltaron el empaque y el acierto de cinco días antes en el Astelena de Eibar.
Chocó asimismo contra la virtud de Beroiz de incomodar las entradas de aire del delantero rival. Aunque no extiende como otros zagueros, su zurda saca bien la pelota de la pared izquierda y sus derechazos van siempre cruzados y tocados.
También topó con un recital rematador a cargo de Oinatz Bengoetxea en la recta final. Bastó que Ibai Zabala, muy seguro de principio a fin, bajara un poco el pistón y entregara más pelota, para esconderla. Un pinchazo en el gemelo en los últimos compases no le impidió acabar con cinco tantos de gancho y jugadas de variada factura como la inalcanzable parada al txoko que cerró el partido y provocó el delirio de sus seguidores.