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La Escuela de la Experiencia

EL PULSO DONOSTIARRA

La Escuela de la Experiencia

Fundación Matía desarrolla un programa que promueve un envejecimiento activo. Los alumnos, mayores de 50 años, intercambian sus experiencias

21.12.12 - 00:53 -
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La Fundación Matía, pionera en la atención a mayores en sus centros sobre el tema asistencial y de cuidados en situación de dependencia, decide en 1999 hacer algo más hacia aquellas personas autónomas que viven en su domicilio y se encuentran bien de salud con el fin de que en ese tramo de edad hasta llegar a la dependencia o incluso sin tener que llegar a ella, pudieran estar cubiertos con un programa. «Y con esta idea se creó la Escuela de la Experiencia», explica Aitziber Indart, responsable del desarrollo de este programa de envejecimiento activo para persona mayores de 50 años, «con un objetivo claro, estar activos y mejorar la calidad de vida, y en su caso llegar a la dependencia lo más tarde posible».
Se sabía lo que se quería y se solicitó el asesoramiento del sociólogo Javier Elzo que realizó un cuestionario a 1.007 guipuzcoanos para conocer la situación de aquellas personas mayores de 65 años. Mediante este estudio se pretendía conocer la situación de estas personas jubiladas, es decir, como sentían la jubilación, como sentían la valoración de la sociedad ante los jubilados, si utilizaban los hogares de jubilados, si participan en el municipio activamente.Y también se preguntaba si estarían dispuestos a asociarse, a participar en algún tipo de formación, etcétera. De la conclusión de este estudio nacen en 1999 dos proyectos paralelos: La universidad de mayores (el aula de la experiencia) de la UPV y la Escuela de la Experiencia, tema en el que desarrollamos seguidamente.
Al año siguiente comienza el primer curso de la Escuela de la Experiencia, con un apoyo del Inserso, de la Fundación Matía y del Ayuntamiento de San Sebastián. Se inscribieron once alumnos en este modelo que fue pionero en España y que al día de hoy no hay otro similar, si bien desde otras comunidades autónomas solicitan continuamente información sobre el mismo.
El modelo de Escuela de la Experiencia que se inició en San Sebastián con el paso de los años se fue extendiendo por otras localidades guipuzcoanas. Por San Sebastián han pasado trece promociones. Desde el año 2003 los alumnos se triplican, pero por problemas de espacio físico en el aula se fija un tope de 35 personas por curso, con lo que ante la demanda de poder inscribirse se forma una lista de espera. Para estas personas se les ofrece poder participar en un taller paralelo con un solo día a la semana, en lugar de tres por semana que tiene la Escuela de la Experiencia.
Proyecto formativo
Aitziber Indart resume lo que es la Escuela de la Experiencia explicando que «es un proyecto formativo, que el objetivo que persigue es la participación social a través de una serie de materias que se imparten a lo largo de todo el año».
Se dan materias relativas a salud, se toca el tema de habilidades de comunicación, temas de nutrición y alimentación, temas de actividad física, de Derecho, de Psicología, de historia de la música, historia del Arte, filosofía para la vida, Economía. Todas estas materias son impartidas por un experto. Por ejemplo, en el tema del Derecho, se explica lo que estas personas necesitarían hoy en su vida. En este sentido se explican materias como el testamento vital, temas de herencias, las pensiones, es decir todo lo que al jubilado le interesaría en esta etapa.
«La idea es que desde la Escuela se dan diferentes pinceladas de lo que existe en el entorno de San Sebastián, y luego los alumnos eligen su camino. Tenemos el caso de que este año los alumnos dentro del desarrollo de tema de actividad física pasaron tres días por el centro Hegalak, y ellos mismos por su cuenta han llegado a un acuerdo con este espacio deportivo para hacer todo el año actividad física. Con este ejemplo se resume el objetivo de la Escuela, yo te enseño un poco lo que creo que es bueno que tu sigas haciendo para que vivas en mejores condiciones y luego tú haces lo que tu cuerpo te pida», indica Aitziber Indart.
En esta Escuela no hay exámenes y no hay deberes. Quienes ponen nota a la materia y al ponente en cada caso son los alumnos, que son ellos quienes puntúan al profesor y también quienes deciden a lo largo del curso qué materias querían ir quitando o poniendo, con el fin de ir cambiando el programa para los alumnos del curso siguiente. «Ellos nos proponen, por ejemplo, que todo lo que están hablando por la televisión y en los periódicos y entienden, que se trate en el curso. Y nosotros hacemos las modificaciones que nos proponen», puntualiza Aitziber Indart.
Los cursos lo forman cada año 35 personas y en el grupo hay gente licenciada en Derecho, amas de casa, obreros, médicos, mecánicos, ingenieros. «Normalmente en las clases entre los ponentes y los alumnos se generan interesantes diálogos con una gran riqueza sobre el tema que se trata», dice Indart que recalca que «esto es lo que queremos en la Escuela, que sea un espacio donde los alumnos se relacionan, ocupan su tiempo, aprenden y charlan, conversan y debaten. Por la escuela pueden pasar todos. No hay límite en los estudios. Quizás porque la metodología que empleamos da cabida a todos los perfiles».
Cuando se inició el programa los alumnos rondaban los 67 años. En la actualidad hay gente prejubilada con 55 años que se matricula en la Escuela de la Experiencia.
Charlas y excursiones
El curso se complementa con conferencias, seminarios, excursiones, visitas culturales e intercambio entre otras escuelas. En este sentido, Indart cuenta que se han organizado visitas a los flys de Zumaia, al museo del txakoli o al museo Balenciaga. También se promueven encuentros con alumnos de ikastolas o de la universidad para establecer ese encuentro intergeneracional mediante el cual los unos aprenden de los otros.
«En junio organizamos un encuentro de los mayores con los chavales, en una sociedad gastronómica, donde los alumnos de la Escuela de la Experiencia enseñan a los jóvenes a cocinar spaguettis o cosas fáciles de preparar, también costura (coger unos bajos o coser un botón), y los chavales enseñan a los mayores informática, temas de redes sociales, como volcar fotos en el ordenador, es decir, temas de nuevas tecnologías que los chavales dominan».
El curso dura de octubre a junio, y son tres días por semana las jornadas que se reúnen (martes, miércoles y jueves) de 10 a 13 horas. A todas las personas que terminan el curso se les otorga un diploma acreditativo. Este curso, que cuenta una muy pequeña subvención, tiene un coste de 230 euros por alumno.
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Alumnos de la Escuela de la Experiencia, durante un debate en el aula donde imparten el curso.

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