La temporada de setas y hongos afronta sus últimas semanas, mientras se mantiene la escasez de boletus, aunque se siguen cogiendo buenas cestas si el aficionado conoce los sitios concretos. Dicen que más en robles y menos en hayas, pero en pequeños txokos, muy localizados.
Mientras tanto, en pino también se están sacando ejemplares muy bonitos, los más grandes de la temporada y los cazadores aburridos se permiten llenar algunas bolsas a falta de pluma. Pero la referencia más válida nos la da el parte micológico del Parque de la ulzama, que la semana pasada anunciaba la presencia en los bosques de muchas especies comestibles, destacando por su abundancia en los hayedos las palometas y las apreciadas ilarrakas en robledales.
Pero hay mucho más: zizahori, pie de cabra, trompeta de los muertos, boletus de pie rojo - no confundir con boletussatanas - , gibelurdiñak, hongos de roble y galampernas entre otras opciones. Dicho de otra manera, aunque no haya mucho boletus, el bosque está precioso para los entendidos, los que saben apreciar las diferentes especies, las conocen y las aprovechan.
Las últimas palomas
Los cuatro observatorios de palomas que GIFS France mantiene desde el 15 de octubre en la frontera navarra han contabilizado esta temporada un total de 1.784.679 ejemplares. Lo curioso es que la práctica totalidad ha pasado en octubre. En los tres días de noviembre, solamente se han contabilizado 133 palomas.
Son cerca de 300.000 palomas más que el año pasado; 700.000 más que en 2.010 y 400.000 más que en 2.009, por lo que hay que hacerse la pregunta obligada ¿Han pasado ya todas las palomas de este año? Nadie lo sabe, pero la próxima semana el tiempo no va a ser bueno y aunque en los últimos años se han visto muy buenas jornadas en noviembre, la tradición dice que en San Martín hay que ir guardando los trastos de palomas.
En cualquier caso, cabe recordar que estos números sirven solamente como referencia. Son solamente cuatro observatorios entre el Pirineo y la costa de Lapurdi y hay decenas de collados por donde pasan palomas que no se cuentan.
El valor de estos conteos reside en la metodología y la ubicación. No nos dicen cuántas palomas pasan realmente, pero sí es una excelente comparativa con otros años. Para los más optimistas hay que recordar que en 2.008 pasaron 2.200.000 palomas y en 2.005 casi 2.500.000.
En cualquier caso se puede ver la botella medio vacía si se observa que ya han pasado más que la media de los últimos años o medio llena si se mira a 1.999, cuando se contaron cerca de 2.800.000 palomas. Entre tanto, ya han llegado las primeras becadas, algo que esperaban con ansia los cada vez más aficionados a esta modalidad.