La debilidad del Gobierno foral se acentúa

El Ejecutivo en minoría de Garitano está enfrentado a un PNV al alza y que tiene la llave del presupuesto

F. S.SAN SEBASTIÁN.

Los dos años y medio que quedan de legislatura foral y municipal prometen ser agitados. El Gobierno en minoría de Bildu ha soportado hasta ahora un marcaje implacable de la oposición, especialmente del PNV. Bildu, cuando llegó al poder foral, manifestó su intención de mantener una relación preferente con los jeltzales. Sin embargo, esta proclama quedó en agua de borrajas cuando la coalición decidió esquivar a las Juntas Generales en la toma de decisiones respecto a los residuos, en favor del Consorcio. El PNV se sintió engañado y los desencuentros a partir de ese momento han sido constantes.

Las elecciones del domingo han dado nuevos bríos a los jeltzales. Interpretan que los guipuzcoanos han castigado la inacción del Ejecutivo de Garitano. Confían en que los errores de gestión, reflejados en la parálisis frente a la crisis, la extensión del puerta a puerta o el cobro de una viñeta, acentúen el desgaste de la coalición, sirviéndoles en bandeja una victoria en 2015. Es decir, el PNV confía en que Bildu se siga quemando a fuego lento al frente de la Diputación. En esta línea, la moción de censura a Garitano no se contempla. El PNV no necesita de los socialistas o populares para Gobernar en Euskadi y hará oídos sordos a una propuesta de este tipo.

Cuentas de 2013

Ahora bien, las intenciones de los partidos políticos son arcanos difíciles de interpretar. Los verdaderos planes del PNV se verificarán cuando Bildu presente el presupuesto de 2013. La coalición sacó adelante los de 2012 gracias al PNV, un verdadero salvavidas para un Ejecutivo en minoría y sin experiencia.

¿Qué ocurrirá en esta segunda ocasión? Si los jeltzales quieren que a Bildu se le atragante la legislatura, basta con que tumben el presupuesto. Ahora bien, cabe la posibilidad de que el PNV apele a la responsabilidad de país y decida que en plena crisis es mejor que la Diputación disponga de unas cuentas aprobadas. El voto no sería gratis. Los jeltzales a buen seguro exigirán a la coalición que, en aras de la armonización fiscal, no vayan por libre en Gipuzkoa.

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