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Los seles, cotos de pasto en Aralar

AMEZKETA

Los seles, cotos de pasto en Aralar

Amezketa cuenta con 11 de estas piedras que delimitaban cerca de dos hectáreas de pasto para el ganado

15.06.12 - 02:12 -
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Desde hace algo más de un mes el ganado pasta por las campas de Aralar. Pastores y ganaderos suben sus ovejas, yeguas, caballos y vacas hasta comienzos de septiembre a la zona guipuzcoana de Aralar siguiendo una antigua tradición. Ya en los antiguos libros del monasterio de Orreaga aparecían datos sobre las zonas en las que se pastaba. En concreto, los cotos de pasto de Aralar o seles eran propiedad de la colegiata Navarra desde el siglo X y cada año uno de sus monjes se desplazaba a cada uno de los pueblos de Tolosaldea para cerrar las cuentas.
Amezketa cuenta en la actualidad con once seles. Los miembros de la sociedad Buruntzuzi tienen localizadas e identificadas todas las piedras que delimitaban la zona en la que el ganado podía pastar con total seguridad. Así, el cuatrero que por la noche se atreviera o quisiera robar una oveja o potro, o cualquier otro animal que descansara en la zona, era llevado a juicio y condenado. Por lo tanto, los propietarios del ganado, en este caso de Amezketa, contaban con cierta seguridad ante el robo de sus animales. En torno a dos hectáreas, un radio de 82 metros, era la zona de seguridad con la que contaban los pastores en torno a los seles. En el caso de Amezketa, unas 3.360 hectáreas a lo largo de los pastos de Aralar, situándose algunas de ellas en Lizardi, Egibide, Beitegi. siguiendo el camino de las minas a Igaratza.
Pequeños tesoros históricos
El trabajo de localizar las piedras de los seles comenzó hace ya unas décadas en Amezketa. Fueron 'localizadas' en 1960 por el entonces concejal José Ignacio Bernaras. El amezketarra, gran entusiasta de la historia de su pueblo, colocó junto a cada una de los seles una nueva piedra «para que no se perdieran».
Veinte años después, ya en la década de los 80, los amezketarras quisieron reivindicar su patrimonio y comenzaron a pintar las piedras de amarillo. Además para dar a conocer esta parte de la historia de su pueblo, realizaron varias salidas. El pasado mes de mayo, y organizada por los socios de Buruntzuzi, realizaron la última excursión para dar a conocer ese tesoro tan importante para los amezketarras que «forma parte del patrimonio, cultura e historia local», reconocen los amezketarras Jexus Iñurrita y Joxe Mari Amundarain.
En torno a algunos de esos seles se sitúan hoy en día las chabolas de pastores de Aralar. Iñurrita destaca que «los más mayores saben la historia de los seles y sus características, y la importancia de su función. Los más jóvenes no conocen ni siquiera las piedras». Iñurrita y Amundarain, miembros de Buruntzuzi, con la última visita han querido dar a conocer la historia de esas 'piedras' que «el ayuntamiento de Amezketa compró en 1905. Se pagaron 250 pesetas de la época por la propiedad de las seles y otras 250 por la ermita de San Martín, ambas en aquella época del Marqués de Góngora».
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Aunque muchos desconocen su función, las piedras que delimitan los seles están perfectamente localizadas. :: MARIEZKURRENA

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