El talento salvaje de Taylor Phinney (BMC) dio brillo al inicio del Giro de Italia, ayer en Herning, Dinamarca. En una carrera que parece destinada a los viejos escaladores, los jóvenes rodadores dominaron la crono inaugural, de 8,7 kilómetros. El estadounidense de 21 años fue el único capaz de rodar a más de 50 kilómetros por hora de media para batir al galés de 25 Gerraint Thomas (Sky), que eran los dos grandes favoritos. El italiano de 24 años Manuele Boaro (Saxo Bank), la gran sorpresa para el gran público, fue cuarto, con Alex Rasmussen (Garmin) tercero.
Lo que no fue ninguna sorpresa fue la victoria de Phinney, uno de los ciclistas que más expectación despierta, por sus condiciones y por su absoluta seguridad en sí mismo. Está convencido de que es una estrella y se pasea como tal, aunque su recorrido en el profesionalismo de primer nivel es aún mínimo.
Phinney es hijo de dos leyendas del ciclismo americano, Davis Phinney y Connie Carpenter, ambos medallistas olímpicos. Desde que era juvenil no ha hecho más que coleccionar títulos, tanto en carretera como en pista. Ha sido campeón del mundo de persecución individual, campeón del mundo sub 23 contrarreloj y bronce en línea, ganador de la París-Roubaix de la misma categoría...
Al inicio de esta temporada tuvo problemas de tendinitis en las rodillas, lo que le obligó a cambiar su programa de carreras y renunciar a la París-Niza primero y a la París-Roubaix más tarde. Fue líder en el Giro del Trentino gracias a la victoria del BMC en la contrarreloj por equipos. Era su única victoria hasta ahora en 2012.
Es americano pero conoce bien el espíritu del ciclismo europeo porque creció en Italia, donde sigue residiendo. Su teléfono móvil es un iPhone y en el salvapantallas tiene una foto de una maglia rosa. «La miro todas las noches. Sueño con ella», aseguraba hace unos días. Ayer, si quiso, pudo dormir con ella puesta.
«Estoy muy feliz, pues he logrado uno de los objetivos que me marqué para esta temporada. Todo el mundo me daba como favorito pero nunca es fácil confirmarlo. He dado todo lo que tenía. Ha sido duro, los últimos kilómetros fueron un infierno, no lograba pensar en nada sino sólo en los dolores de piernas», reconoció.
Purito, mejor de lo esperado
Entre los favoritos para la victoria final, Joaquim Rodríguez (Katusha) fue el gran triunfador, ya que sólo cedió cuatro segundos en relación con el principal candidato, Ivan Basso (Liquigas), siete sobre Roman Kreuziger (Astana) y 14 con Ryder Hesjedal (Garmin). 'Purito' ganó tiempo al resto de favoritos: 16 segundos sobre Frank Schleck; 20 sobre Damiano Cunego y 23 sobre Michele Scarponi.
El corredor catalán reconoció que estaba «satisfecho con mi rendimiento. He tenido buenas sensaciones hasta el último kilómetro, cuando todo ha sido más duro. Era muy importante no perder demasiado tiempo con respecto a los otros favoritos a la victoria final. Así que no pudo estar mas que feliz porque incluso a alguno de ellos les he ganado algunos segundos. Obviamente el Giro es muy largo y duro, pero este buen comienzo me da mucha moral»
Escaladores más puros, como Rujano, Sella, Gadret y Nieve marcaron tiempos peores que el de Scarponi.
Hoy se disputa la segunda etapa, también sobre tierras danesas, con salida y llegada desde la propia Herning, de 206 kilómetros, prácticamente llana y propicia para los velocistas, donde en favoritismo del campeón del mundo, Mark Cavendish (Sky), es clarísimo.