La Gare du Midi de Biarritz fue el escenario de la primera actuación en el extranjero de la renovada Compañía Nacional de Danza (CND), ahora bajo la dirección de José Carlos Martínez, tras dos décadas regida por Nacho Duato y un año de interinidad de Hervé Palito. Ex estrella del Ballet de la Ópera de París, Martínez busca fraguar un cambio tranquilo. Dar la oportunidad a jóvenes coreógrafos españoles, invitar a creadores actuales a montar con la CND y presentar obras de grandes coreógrafos mundiales son algunos de sus ejes, todos ellos presentes en la función biarrota.
Alejandro Cerrudo (Hubbard Street Dance Company de Chicago) presentó la obra 'Extremely close' (2008). La música de piano de Philip Glass crea una atmósfera de serenidad, mientras que la pieza trata de la proximidad y lejanía entre seres humanos, aún hallándose cerca físicamente. Sobre un mullido lecho de plumas, los bailarines ejecutan movimientos precisos y ralentizados, a la par que emplean varios paneles móviles en la creación de espacios escénicos. La obra delata la juventud de Cerrudo en el ámbito compositivo. Creada para la CND por la coreógrafa belga-colombiana Annabelle López Ochoa, 'In transit' (2012) habla de los lugares y momentos que se encuentran a caballo entre dos situaciones vitales, tales como la sala de espera de un aeropuerto. Dispuestos en bancos alrededor del escenario, diecisiete bailarines parten de su soledad y se van interrelacionando, a excepción de una viajera ajena al movimiento. La pieza de López Ochoa demuestra la hondura de su escritura coreográfica, especialmente en bellas composiciones como el paso a cuatro con una extraordinaria Luisa Mª Arias. Johan Inger (Nederlands Dans Theater) fue el responsable de la última obra de la velada, 'Walking mad' (2001). A partir de la grabación del 'Bolero' de Ravel, con Zubin Mehta dirigiendo a la Filarmónica de Los Ángeles, el creador sueco construye una divertida pieza en dos partes: la primera va 'in crescendo' a la par que la inmortal música de Ravel hasta la apoteosis final; la segunda, sobre partitura de Arvo Pärt, se centra en el imprescindible paso a dos intimista de manual.
El programa presentado en Biarritz revela una línea continuista sin rupturas traumáticas, aunque desvela algunos ejes del plan maestro de José Carlos Martínez para los que necesita paciencia y un voto de confianza. Nadie mejor que él para aplicar esas premisas, a la vista de una carrera de bailarín que tuvo su momento de inflexión cuando Rudolf Nureyev le escogió para la Ópera de París en 1987 y en una década ascendió por todas las categorías de la prestigiosa formación hasta convertirse en 'étoile'. Bajo el halo de una estrella, la CND está llamada a protagonizar nuevos éxitos como el del martes, después de su proceso de redefinición.