diariovasco.com
Miércoles, 22 octubre 2014
cubierto
Hoy 14 / 16 || Mañana 14 / 26 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > >
Si Hipócrates levantara la cabeza

ARTÍCULOS DE OPINIÓN

Si Hipócrates levantara la cabeza

25.02.12 - 03:58 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Con la primera ola de frío ártico nos llegó la noticia de que miles de mujeres (unas 12.000 en España) llevan prótesis mamarias de silicona que les pueden provocar serias complicaciones. Ese problema no es sino la punta del iceberg de otro mucho más grave: los millones de mujeres que se someten a una operación quirúrgica sin garantías, para aumentar el tamaño de sus pechos, una de las múltiples posibilidades que ofrece el catálogo de horrores de la cirugía estética.
La cirugía con fines meramente estéticos es uno de los negocios más rentables del momento y lo seguirá siendo mientras haya mujeres que se presten a ser cortadas y cosidas a trocitos, con la esperanza de acercarse al modelo de cuerpo perfecto de las imágenes publicitarias. ¿En tan poca estima se tienen que permiten que les arrebaten la salud integral y el dinero a cambio de una quimera?
El bombardeo mediático al que somos sometidas las mujeres es brutal, y día a día trata de inocularnos la necesidad de buscar la felicidad comprando la belleza artificial que ofrece. Pero, el enfoque dado al asunto de los implantes de mama pasa de castaño oscuro. En ese aluvión informativo nadie ha abordado el problema en profundidad ni apuntado a los verdaderos responsables de semejante fraude. Por el contrario, la televisión y la prensa escrita se han empeñado en hacernos ver como algo normal la aberración de meterse al quirófano por capricho. La ausencia de una visión crítica de los medios de comunicación ha convertido un problema de salud en una campaña publicitaria a favor de los implantes de mama.
Era de esperar que ciertos programas encontraran un filón en el morbo de saber con todo tipo de detalles quiénes llevan implantes PIP, pero no imaginaba el lamentable enfoque de este tema en Documentos TV de la 2. El programa comenzó aportando alguna opinión contraria a la cirugía estética para, luego, explayarse entrevistando a mujeres que aseguraban ser felices desde que se habían aumentado el tamaño de sus pechos. Contaban que se sentían mujeres nuevas, cómo habían recuperado la autoestima perdida tras un divorcio, lo bien que les sentaban los vestidos escotados, y cómo, contagiadas por su entusiasmo, amigas o compañeras habían seguido sus pasos.
De las imágenes mostradas estos días, me ha impresionado ver llorar a jóvenes que estaban dando pecho a su bebé y se han enterado de que sus prótesis estaban rotas, lo que podría provocar que la silicona hubiera pasado a los conductos galactóforos y por tanto al estómago de sus criaturas.
Estas mujeres han sido embaucadas y están realmente desorientadas. No solo permiten que les abran con un bisturí las carnes de una zona tan delicada como el pecho y que les introduzcan un objeto extraño que nadie sabe cómo va a reaccionar en contacto con la materia viva de su organismo, sino que, además, se quedan embarazadas y deciden amamantar. Quizá nadie les ha explicado que cumplir unas exigencias corporales tan absurdas tiene graves costes; que es incompatible ser una muñeca con partes de silicona y llevar a cabo el ancestral cometido de amamantar.
Es difícil buscar atenuantes a la irresponsabilidad de las mujeres que creen que su valía está en el tamaño y forma de sus pechos, y que ponen en riesgo su salud con la falaz esperanza de mejorar su existencia. No obstante, la mayor responsabilidad debe recaer en el negocio sin escrúpulos de la cirugía estética: sus clínicas, los médicos que trabajan en ellas y su despliegue propagandístico.
La cirugía y otros avances de las Ciencias Médicas son una bendición para la humanidad, y el personal médico conforma uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad: la salud. Sin embargo, estoy indignada con ciertos profesionales de la medicina que ejercen malas prácticas, que juegan impunemente con la salud de las mujeres a cambio de ganancias inconmensurables. Estos médicos son conscientes de que la cirugía estética es una nueva forma de esclavitud de las mujeres. La historia se repite. Una vez más se están haciendo lucrativos negocios a costa de controlar a las mujeres a través de sus cuerpos. Aunque, en el caso que nos ocupa, existe una diferencia significativa: las personas involucradas en otras actividades que perjudican a las mujeres no hicieron el juramento hipocrático; los médicos, sí. Ellos adquirieron el compromiso de actuar siempre en beneficio del ser humano.
Más de un cirujano plástico (desconozco cómo han obtenido el título) aseguraba públicamente que la solución para las mujeres que han sido engañadas es quitar las prótesis que tienen riesgo y sustituirlas por otras de buena calidad. Hay que tener valor para, a continuación, añadir que carecen de datos acerca de ninguno de los materiales que se implantan y, sobre todo, para obviar un pequeño detalle: que cualquier implante mamario conlleva, al menos, el riesgo de la intervención y el postoperatorio.
¿Qué opinaría Hipócrates? Imagino que quedaría perplejo ante este fenómeno y, a buen seguro, quitaría algunas licencias para ejercer la medicina. Probablemente diría que no entiende por qué las mujeres permiten que se moldee su cuerpo a base de cirugía. Y yo le contestaría: yo tampoco, señor. Luego, trataría de explicarle que nos encontramos ante una servidumbre de género, que muchas mujeres, en nombre de una libertad mal entendida, están siendo esclavizadas por un determinado estándar de belleza sin ser conscientes de que, además de meterse en un camino sin retorno hacia la insatisfacción, están poniendo en peligro el avance de la Igualdad, en definitiva, la libertad de todas las mujeres.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Videos de Más actualidad
más videos [+]
Más actualidad
Diario Vasco

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.