La Meryl Streep real le ganó con creces la partida a la Margaret Tharcher de 'The Iron Lady' (La Dama de Hierro) en la Berlinale, donde además del preceptivo Oso de Oro de Honor se llevó una de las ovaciones más sonoras de la 62 edición del festival.
Streep hizo alarde de simpatía ante los medios, confesó que la ayudaron a meterse en el personaje los 'gin-tonics' que le daba la directora, Phyllida Lloyd; que guardó una «prudente distancia» con su papel y que «moverse» tras la espesa capa de maquillaje que hizo falta para caracterizarla no le costó tanto como pudiera parecer.
La conferencia de prensa, previa a la gala de la entrega del Oso, estaba a rebosar desde mucho antes de su aparición y, cuando apareció, hizo las delicias de prensa gráfica y escrita con un recital de gestos de sorpresa, risas y todo tipo de guiños.
Por la mañana, la melancolía afroportuguesa de 'Tabú', dirigida por Miguel Gomes, conmovió a la Berlinale como respuesta inteligente a una crisis más que visible, dentro y fuera del cine. Una historia de amor en el paraíso perdido colonial africano, en blanco y negro y en formato cercano al cine mudo, fue la apuesta presentada por Gomes en la sección a competición, en la que asimismo se presentó 'Was bleibt', del alemán Hans-Christian Schmid.
La estrella oficial de la jornada era Meryl Streep, pero 'Tabú' se ganó su parcela de protagonismo en lo que a la lucha por los Osos no honoríficos se refiere, con una cinta muy personal de Gomes, apuntalado hasta la Berlinale por su anterior título, 'Aquel querido mes de agosto', que ha pasado por unos 40 festivales, incluido Cannes. «Preparé mi filme con mozambiqueños en Portugal, hay una relación de afecto entre mi película y esas personas, mucha 'saudade', mucho amor», explicó el director (Lisboa, 1972), tras el pase de su película, anunciada como un homenaje a Friedrich Wilhelm Murnau.
El arranque es un cocodrilo que devora a un explorador. De ahí se pasa al microcosmos de tres vecinas de un bloque de viviendas portugués permanentemente en brumas.
Con la muerte de una despótica anciana, que trata a su criada negra como a una esclava, se salta a la antigua colonia y arranca la romántica historia de amor de la recién casada blanca con un guapo aventurero que reniega de su pasado vividor por ella. «Es puramente cine romántico, sí. Lo que no le evita una visión desapasionada tanto del colonialismo como de lo que vino después», explicó Gomes.
'Tabú' compartía jornada a concurso con 'Was bleibt', un retrato de un entorno muy distinto -una hermosa villa estilo Bauhaus del sur de Alemania y una familia de ricos y guapos con muchos traumas por resolver-. Al igual que la producción luso-brasileña de Gomes, se encuadra en la categoría de cine bien hecho, de creadores jóvenes.
Es la segunda concursante del cine anfitrión, tras 'Barbara', de Christian Petzold, película interpretada por Nina Hoss que encabeza la lista de favoritos al Oso del diario de la Berlinale , 'Screen'.
'Tabú' llegaba como uno de los títulos especialmente elogiados por el director del festival, Dieter Kosslick, -quien obviamente no habla de «favoritos», pero sí menciona más unos filmes que otros-.
En la sección Panorama, Volker Schlöndorff presentó 'La mer à l'aube', mientras que en Berlinale Special, Werner Herzog hacía lo propio con 'Death Row'. «Los hechos en que se basa mi filme son parte de la historia europea. A mi me gustaría poder presentarla como cineasta francés, no como alemán. Pero somos lo que somos y nosotros, los alemanes, seguimos sujetos a la obligación de reflexionar sobre el pasado», apuntó Schlöndorff sobre su película basada en las cartas de 150 resistentes franceses, a punto de ser ejecutados por los nazis.