El Bidasoa-Irun puede respirar tranquilo. Si es que en algún momento se sintió ahogado. Los irundarras, que llevaban cuatro derrotas consecutivas, consiguieron una importante victoria ante el Grupo Pinta Torrelavega en Artaleku y pueden volver a olvidarse casi por completo de lo que apura ver que los puestos de descenso se acercan. Y es que tras dieciocho jornadas disputadas los de amarillo tienen siete puntos de renta sobre la parte roja de la clasificación.
Los bidasotarras han sumado catorce puntos, cinco más que la temporada pasada a estas alturas del campeonato, y parece muy poco probable que equipos como el Atlético Novas, con siete puntos, o el Pozoblanco, con cinco, sumen en lo que resta de campeonato los puntos necesarios como para adelantar al Bidasoa en la tabla.
Y en este clima de tranquilidad es donde mejor se va a mover el equipo entrenado por Fernando Herrero. Sin la presión del descenso y sin la obligación de ganar para alcanzar a los de arriba. Los puestos de play-off están a seis puntos y teniendo en cuenta el calendario que deben afrontar los de Irun, con siete partidos a domicilio y sólo cuatro en casa, alcanzarlos es más que complicado.
Aun así, ver al Bidasoa-Irun en una cómoda posición en la tabla es motivo de alegría. Más tras el partido que presenciamos el sábado en Artaleku. Los irundarras afrontaron un choque de esos en los que no vale otra cosa que la victoria ante un rival que está por detrás en la clasificación y ganaron con solvencia. Cierto es que diez minutos de despiste en la segunda mitad pudieron costarle algún punto a los de amarillo, pero los de Fernando Herrero supieron reaccionar y acabaron ganando por seis goles, 26-20.
Además de los dos puntos sumados, fue una gran noticia volver a ver sobre el parqué a David Rincón, que ya está totalmente recuperado de su lesión de rodilla y pudo disputar el último minuto de partido.
Alivio en el banquillo
Fernando Herrero, que lo había pasado mal durante la semana por culpa de los malos resultados y las críticas vertidas sobre su persona, respiró tranquilo tras el partido. «Nos hacía muchísima falta una victoria, fue un bálsamo. Pero las alegrías en la casa del pobre duran muy poco y lo que tenemos que hacer es seguir trabajando. No podemos volver a despistarnos y seguir siendo lo que somos».
Herrero, en referencia a los últimos resultados, no escondió que «hay veces en las que las cosas salen bien y otras mal. Contra el Pinta tuvimos diez minutos malos y nos convertimos en un equipo flojo. Aquí no tenemos jugadores que meten goles solos y en cuanto dejamos de jugar como equipo lo pasamos mal».
De los dos puntos conseguidos significa que «nos vienen muy bien para seguir más lejos de los puestos de descenso y seguir tranquilos. Es muy bonito soñar, pero tenemos que ser objetivos. Hay que conseguir que el equipo coja su poso de tranquilidad y el grupo siga en la línea que nos marcamos desde el principio».