Los críticos con Joseba Egibar decidirán en los próximos días si plantan cara al actual líder del GBB con una candidatura alternativa o si optan por una estrategia de oposición en la retaguardia «por el bien del partido», en un año clave por la próxima convocatoria electoral al Parlamento Vasco. Diferentes fuentes consultadas se inclinan, algunas lo dan por hecho, por pensar que las corrientes discordantes con la estrategia de la actual dirección del PNV de Gipuzkoa no plantearán otra lista diferente, aunque probablemente será el resultado que se obtenga durante esta primera vuelta en las asambleas locales, y el respaldo que contabilicen nombres menos afines a Egibar los que determinen finalmente los pasos a seguir.
La negativa del presidente, según fuentes solventes, a «discutir» el documento conjunto que los dos sectores críticos le plantearon en la reunión a tres de la semana pasada y a aceptar la configuración de una «candidatura de consenso», que aunara «diferentes sensibilidades», ha hecho además de «lamentar el inmovilismo», repensar y buscar la «mejor» táctica en este proceso de renovación. Estas corrientes, que al parecer no estarían tan alejadas entre sí como se planteó en un primer momento, quieren poner sobre la mesa el desgaste que, a su entender, sufre Egibar. Pero ven complicado que su objetivo de «reforzar el partido» en este territorio para encarar con fuerza la próxima cita electoral pueda llegar desde «una división». Ese motivo, aducen jeltzales de diferente índole, sería el principal freno para abrir una batalla en toda regla a la ejecutiva actual, aunque ya se hayan dado algunos coletazos en las últimas semanas. «Todas las puertas están abiertas», se asegura, a la espera no obstante de saber si el requisito fundamental, que los candidatos al GBB cuenten con el respaldo mínimo de dos asambleas para pasar a la segunda vuelta, se cumple.
En ese momento, es decir, cuando esta semana finalice la primera ronda, se comprobará si las propuestas de los afiliados se materializan o no en candidatos oficiales al GBB. Hasta ahora, en las pocas asambleas celebradas -ayer tocó el turno a Hondarribia y Gros-, han salido nombres afines al actual presidente como el de Eneko Goia o Iñigo Barandiaran, un hecho que el sector oficial valora como signo de «tranquilidad», pero desde los críticos fiscalizan con detalle. Y es que, según defienden estos últimos, pese a que Egibar pueda obtener una nueva mayoría el 24 de marzo, como a priori cabría esperarse, su «apuesta unilateral» cada vez cuenta con menos adeptos.
Los números en estos casos suelen variar en función del canal de información. Y es que mientras unos evidencian su éxito en el número de batzokis que por mayoría han avalado a los aspirantes de determinado signo, otros se fijan en los porcentajes internos de apoyo a dichos candidatos. De esta forma, el respaldo que se otorga a un sector puede variar significativamente, en una horquilla de hasta veinte puntos, según ha constatado este periódico respecto a procesos anteriores. En esta ocasión, aún no hay datos suficientes para medir las fuerzas de cada corriente, ni siquiera para advertir sobre la participación de la militancia en el complejo proceso que renovará al presidente, a los 14 dirigentes que le acompañarán en la ejecutiva, y a los representantes en la asamblea nacional y el tribunal regional. A este respecto, también existen diferencias significativas, desde voces que apuntan a una presencia normalizada de afiliados en las asambleas a quien rebaja hasta casi un 20% la cifra.
Asambleas
Los primeros compases de este proceso de renovación territorial, que desde ayer es simultáneo al del resto de ejecutivas regionales, han puesto en evidencia su preocupación con la dirección en Gipuzkoa, a la que afiliados de cierto peso exigen más centralidad y achacan seguidismo a la izquierda abertzale. Pero Egibar y los suyos restan relevancia a estas críticas y minimizan su fuerza, y por eso se han limitado a invitar a estos sectores a que midan sus fuerzas en las asambleas.
Mañana y pasado serán los días en que la mayoría de las 64 organizaciones municipales de Gipuzkoa debatan y voten a sus representantes en la asamblea regional de marzo y a sus aspirantes para formar parte de una ejecutiva que se prevé de continuidad. Algunos descartan completamente que Egibar vaya a incluir a algún dirigente menos afín en su lista, aunque otras fuentes creen que sí hay posibilidad de hacerlo, aunque no sea a los jeltzales más significados.