Juan Martínez de Irujo y Abel Barriola han entrado en crisis pese a que conservan una privilegiada segunda posición en la clasificación del Campeonato de Parejas. Tres derrotas en las cuatro últimas jornadas han puesto en entredicho la condición de grandes favoritos que compartían desde el inicio con Aimar Olaizola y Mikel Beroiz. Los cocos de Aspe han dejado de asustar. Además, toca espabilar porque Titín-Merino II les han alcanzado con cinco puntos y otras tres parejas (Berasaluze VIII-Albisu, Bengoetxea VI-Apraiz y Xala-Laskurain) acechan con cuatro. La diferencia es mínima y ahora mismo hay cinco aspirantes a tres plazas. La primera pertenece a los imbatidos Olaizola II y Beroiz.
Derrotas. Irujo y Barriola protagonizaron un arranque de Campeonato inmaculado con cuatro victorias en otras tantas jornadas. Después de ganar los dos primeros partidos por 22-17 ante Titín-Merino II y Xala-Laskurain, prácticamente se pasearon contra Arretxe II-Begino (22-5) y Aritz Lasa-Zubieta (22-7). Su derrota por 22-15 frente a Olaizola II y Beroiz en Bilbao ha supuesto, a la larga, más que la pérdida de aquel punto.
Irujo, sin confianza. Irujo ha perdido el punto de juego que exhibió en los primeros encuentros, sobre todo en el Beotibar de Tolosa cuando se enfrentó a Xala y Laskurain. Aquel día supo sobreponerse al dominio de los rivales en el peloteo con una actuación brillante, plena de personalidad y acierto en el remate. Dio continuidad a esa exhibición en compromisos más cómodos e incluso rayó a un nivel alto en la derrota ante Aimar y Beroiz en Bilbao. Después, da la impresión de que ha perdido confianza y protagoniza altibajos dentro de un mismo partido. También se le ha achacado que no retrase su posición para trabajar e imponer su pegada. El domingo en Bilbao dieron 797 pelotazos a buena y, pese a su empeño, tampoco le sonrió el triunfo.
Barriola, sin chispa. Las enormes dificultades de Abel Barriola para dominar al zaguero rival son un hecho incontestable desde que echó a andar el Campeonato de Parejas. Aporta trabajo, defensa y cubre cancha como nadie. Sin embargo, cuando dispone de pelota para castigar, no la aprovecha. Más aún. El de Leitza siempre se ha distinguido por tener al zaguero contrario en el cuadro siete a base de quitar fácil con las dos manos y coger altura en el frontis. No lo está consiguiendo y el contrario pega del cinco, lo que abre espacios sobre la cancha e incomoda la posición defensiva de un Abel al que le falta chispa en la derecha.
Material. Tanto Irujo como Barriola han expresado su disconformidad con el material que han encontrado desde que dio comienzo la competición. El delantero de Ibero quiere pelotas con mayor brillo y que perduren más. De hecho, en la mayoría de sus últimos compromisos ha jugado sus mejores tantos al inicio, para bajar después su rendimiento. Puede ser porque el material no aguanta lo suficiente. De todas maneras, una pareja como la formada por Irujo y Barriola, dos figuras de este deporte, no debe escudarse en las pelotas.
Desperdiciar ventajas. Otro de los denominadores comunes de Irujo-Barriola en la presente competición. Sus tres derrotas han llegado después de ir por delante en el marcador. Frente a Olaizola II-Beroiz dominaban 6-9 y empataron a 13 antes de caer 22-15. El día que cedieron ante Bengoetxea VI y Apraiz, tomaron la delantera 1-6, 3-7 y 5-9 antes de ver cómo los de Asegarce remontaban al 15-9 gracias a una tacada de diez tantos. Contra Titín y Merino II, tres cuartos de lo mismo. Desperdiciaron hasta tres veces rentas de cuatro tantos: 1-5, 7-11 y 9-13. La historia se repite.
Bajón final. No han sabido cerrar ninguno de estos tres partidos. Olaizola II-Beroiz y Bengoetxea VI-Apraiz se les escaparon directos a 22 con seis tantos consecutivos, en ambos casos desde el 16-15. Contra Titín y Merino II empataban a 16 y se vieron superados en la recta final. Aunque puede ser una coincidencia, invita a pensar que los contrarios han acabado mejor físicamente. En una competición de cuatro meses y medio de duración, larga, hay que pensar en llegar lo más entero posible a la liguilla de semifinales, para la que todavía restan siete semanas. Pero tampoco conviene descuidarse antes.
Pelotas perdidas. El domingo en Bilbao Irujo y Barriola cedieron catorce tantos -diez el delantero y cuatro el zaguero-, muchos cuando se trata de llegar a veintidós. Titín les ganó sin necesidad de brillar en el remate. En sus dos derrotas anteriores habían controlado mejor este capítulo -siete contra Bengoetxea VI-Apraiz y ese mismo número ante Aimar-Beroiz-.
Aimar Olaizola. La crisis en la que han entrado Irujo y Barriola como pareja contrasta con el excelente momento de juego que Aimar Olaizola prolonga desde hace un buen número de meses. Su tiralíneas sigue en perfecto funcionamiento. Remata de zurda con una precisión fuera de lo común y desborda confianza, todo lo contrario que Irujo.
Presión. Irujo y Barriola han comenzado a sentir el aliento de los perseguidores. Titín y Merino II se han puesto a su altura y tres parejas más se encuentran a un punto. El sábado se enfrentan precisamente a una de ellas, Xala-Laskurain, que les alcanzarán en caso de vencer. Ahora bien, Irujo y Barriola están habituados a jugar con presión. Confían en que no les atenace.