Entre todas las maneras posibles de conquistar el mundo, Alex Uranga eligió la tabla de bodyboard, también denominada Boogie. Comenzó a bailar sobre las olas de Itzurun y soñó durante años con los mejores escenarios. Mañana, en Pipeline (Hawai), inicia la gira más prestigiosa del planta bodyboard: el Grand Slam Series, circuito elitista dondo sólo los 24 riders más virtuosos del mundo imponen su ritmo.
Ocho pruebas jalonan el calendario mediático del corcho: Hawai, Australia, Chile, Brasil, México, Portugal, Puerto Rico y Tahití. «Mi intención es hacer las ocho, aunque primero tengo que asegurar seis para poder aspirar a mantenerme en el circuito», explica Uranga matizando que «dependerá de los medios poder cubrir todo el calendario».
Su triunfo el año pasado en el Reunión Bodyboard Pro -prueba del Grand Slam en la que comenzó como trial- le ha catapultado hasta el grupo más selecto de bodyboarders compuesto por once australianos, cinco brasileños, dos hawaianos, dos sudafricanos, dos franceses (uno de ellos de Isla Reunión) y el canario Yerai Martínez. «Soy consciente de que me he metido en un tinglado serio pero creo que puedo tener sitio entre los 24», comenta ante su primera actuación.
Lleva dos semanas en Hawai empapándose de la élite. «Estos días hay muchos bodyboarders aquí preparando el inicio del circuito y aprovechando para entrenarse en olas de calidad. El ambiente me está ayudando para centrarme en el campeonato», sostenía el zumaiarra ayer desde Pipeline.
Buscará a partir de mañana «una buena primera impresión en un escaparate único como éste y demostrarme que soy capaz de competir con esta gente, aunque aquí todos son muy buenos. Intento fijarme en todos y aprender».
«Tengo que estar espabilado»
No quiere caer en la autocomplacencia del novato. Sabe que «tengo que estar muy atento y espabilado desde el principio para adecuarme a las nuevas condiciones que me voy a encontrar, con olas y rivales que exigen más nivel. A medida que vaya compitiendo en estas condiciones iré mejorando pero también hay estrategias que puedo pulir desde ya, por ejemplo la concentración en cada manga».
Reconoce que «han sido los últimos tres o cuatro años en los que me he centrado en la competición los que me han ido haciendo dar pasos a mejor y tengo que seguir en la misma línea, con la misma ilusión, superando las metas que me vaya poniendo. ¿La de este año? Mantenerme en el Grand Slam Series». Para conseguir el objetivo necesita clasificarse entre los dieciséis mejores del circuito.
A sus 22 años, se atreve a afirmar que «el bodyboard se ha convertido en mi trabajo aunque eso no es incompatible con que siga siendo un aventurero». Lo que tiene claro es que «ahora mi prioridad absoluta es el circuito de este año cuando antes tenía que arreglármelas con el trabajo para poder cuadrar las fechas de competición».
Antes de iniciar su gira, avisa: «El bodyboard se contagia. Pronto empezaran a salir chavales en nuestra costa y darán de qué hablar».