Con el misterio que rodea su muerte y la sospecha de que el alcohol y las drogas se conjuraron para apagar su voz, Whitney Houston se suma a la galería de cantantes épicos que el público siempre mirará con una mezcla de admiración y tristeza, perfecta para vender discos. Jim Morrison, Elvis Presley, Michael Jackson, Amy Winehouse y ahora Houston, con un doloroso etcétera entre ellos. La muerte del Rey del Pop le convirtió en el artista más vendido del 2009 en todo el mundo, con 35 millones de discos, mientras que el disco 'Back to Black' de la cantante británica de 27 años fallecida en julio es ya el más vendido de toda la historia en el Reino Unido.
La muerte los hace eternos. Desde que falleciera en 1977 el rey del Rock'n'roll ha vendido más de mil millones de discos, un sueño infinito para su discográfica. De ahí que los ejecutivos de Sony se reunieran ayer en Nueva York para discutir la estrategia de los nueve discos que Houston grabó para su compañía. La discográfica tiene experiencia en vender a los muertos. Su agresiva estrategia de promocionar a Jackson tras su desafortunada muerte le convirtió en un éxito póstumo que la industria miró con envidia. «Su muerte en esas circunstancias fue una tormenta perfecta para Sony», declaró Lance Grode, ex directivo de MCA Records.
A diferencia de los hijos de Jackson, la única hija de Houston no tendrá tan alto porcentaje de ingresos, porque la cantante no escribía sus propias canciones. Sus discos son propiedad del sello de Sony Legacy Records, que pagará a sus herederos por los royalties de su interpretación. Con tres discos en su haber, Arista espera recibir un 10% de las ganancias, Universal posee los derechos de los tres escritos por Michael Masser, mientras que Warner Brother tiene la banda sonora de 'El Guardaespaldas'. En agosto se estrenará la película de bajo presupuesto 'Sparkle', en la que Houston interpreta dos canciones, por las que ahora se pelean los ejecutivos de la industria. Algunos de sus discos serán reeditados en otoño, pero nadie quiere anunciar nada hasta que se conozcan los resultados de la autopsia, para no parecer demasiado entusiasmados con las perspectivas económicas de su muerte.
La causa seguía siendo ayer un misterio enfrascado en botes de laboratorio donde se guarda su sangre para los exámenes de toxicología, que tardarán al menos dos semanas. Los tabloides de Internet hacían ya el agosto con las especulaciones, ante la frustración de la prensa seria del país, que espera las noticias oficiales. Lo único seguro es que la Polícia de Los Angeles ha cerrado la investigación ante la ausencia de indicios criminales y el forense no ha sido capaz de encontrar una causa visible.
Sin agua en los pulmones
Radar Online asegura que este ha comunicado a la familia que no tenía suficiente agua en los pulmones como para haber muerto ahogada, aunque pasó media hora bajo el agua hasta que la encontró un miembro de su comitiva, que ha sido identificado de forma diferente por varios medios. Según este portal amarillista, tan dudoso como todos los que estos días especulan con las causas de su muerte, el forense ha dicho a la familia que la muerte se produjo por una combinación de fármacos y alcohol.
TMZ, otra página que reina entre los paparazzis, dice que en su habitación se encontraron tres fármacos de tres médicos diferentes, los anxiolíticos Xanax y Lorazepan, así como el sedante Valium. El asistente de la Oficina del Forense Ed Winter respondió airado a estas acusaciones cuando CNN lo entrevistó. «¡No es nada fuera de lo común! Yo tengo más medicinas en mi casa».
Winter admitió que cuando se realiza una autopsia en la que no hay indicios evidentes se puede tener una sospecha, pero nada determinante hasta que no tengan los resultados de los análisis. «Puede haber sufrido un ataque al corazón, una embolia, cualquier cosa. No importa qué medicamentos estuviera tomando, sino qué niveles tenía en su organismo».