Mitt Romney dio un nuevo paso adelante en el largo camino de las primarias republicanas. Tras la derrota sufrida el pasado martes en los 'caucus' de Minnesota, Missouri y Colorado, el exgobernador de Massachusetts ha conseguido dos logros importantes este fin de semana. En las asambleas locales de Maine obtuvo una ajustada victoria y, además, se ganó el respaldo de la Conferencia de Acción Política Conservadora. Romney logró el 39% de los votos, pero el libertario Ron Paul le siguió muy de cerca y alcanzó el 36%. El candidato de 76 años había puesto muchas esperanzas en el 'Estado de los pinos' y tenía previsto conseguir su primera victoria en la carrera hacia lo nominación. No aceptó la derrota y consideró que el resultado de ayer debía contar como «un empate virtual».
Pese a que Maine es considerado por los expertos como un Estado «menor» en las primarias, el candidato mormón había centrado todos sus esfuerzos por hacerse con la victoria y sobreponerse así del duro golpe del pasado martes. Necesitaba convencer al ala más conservadora del Partido Republicano y dar un golpe de efecto en la campaña. Lo consiguió.
Pero esta victoria no altera los resultados de la carrera republicana. El comité en Maine -al igual que los de Iowa, Colorado y Minessota- no es vinculante, por lo que ninguno de los 24 delegados que estaban en juego en este Estado están obligados a votar por un candidato concreto. Por esta razón, Rick Santorum y Newt Gingrich -los dos principales contrincantes de Romney- no hicieron campaña en este Estado.
Apoyo del cónclave
Como ya es costumbre, en su celebración -que esta vez se ciñó a un simple comunicado- Romney reiteró que solo él es capaz de derrotar a Barack Obama en las elecciones presidenciales de noviembre. «Soy el único que puede arrancar de raíz la cultura de gastos, endeudamiento y burocracia sin fin de Washington».
Pero esta no es la única victoria que cosechó Romney durante el fin de semana. Los activistas asistentes a la Conferencia Conservadora de Acción Política -que reunió a más de 10.000 personas- le entregó su apoyo con un 38% de los votos. Este cónclave prefirió al exgobernador de Massachusetts antes que a Santorum (que logró un 31%) o Gingrich (que sólo consiguió el 15% de las papeletas). Aun así, la influencia de esta conferencia está en entredicho después de que hace cuatro años John McCain fuese abucheado durante su intervención, pero meses después fue coronado como candidato a la presidencia de Estados Unidos.
En un programa matinal de la CNN, Rick Santorum no quiso darle demasiada importancia a este revés electoral. Aprovechó la ocasión para defenderse de los ataques que le ha lanzado en los últimos días el propio Romney, que ha puesto en duda sus credenciales conservadoras. «Se llega a un punto en el que la gente desesperada hace cosas desesperadas», indicó. De momento, la carrera republicana parece cosa de dos. Romney cuenta con el apoyo de 120 delegados y le sigue Santorum con 72, mientras Gingrich solo cuenta con 36 apoyos.