La trayectoria del GBC era tan brillante y la del Valencia tan errática que ayer nos sentamos delante de la televisión pensando que por qué no, que una victoria más estaba al caer. Se nos había olvidado que en un partido de baloncesto la derrota es una de las dos opciones y que en esta Liga ni siquiera los grandes tienen garantías de victorias. Ayer, sin ir más lejos, tocó perder.
La lectura más positiva que podemos hacer nos la da la intensidad con que el cinco guipuzcoano peleó por su victoria número once. Un equipo que en un día tan complicado es capaz de mantenerse en el encuentro hasta el momento de la verdad, tiene buena parte del futuro ganado.
En el otro lado de la balanza hay un par de peros que poner. Uno en el apartado ofensivo. No apareció el acierto en el tiro de otras tardes. Algo así ocurrió frente al Barcelona en San Sebastián y el desenlace fue bastante parecido, la diferencia es que el equipo catalán exigió el máximo a los de Sito Alonso durante todo el encuentro y Valencia, no tanto.
Los taronjas atraviesan un momento difícil, se han quedado fuera de la Copa, y su público les castiga en cuanto las cosas se complican. Lástima que el equipo guipuzcoano no acertara a mandarlo al tapiz cuando lo tuvo groggy tanto en el segundo cuarto como en el tercero.
Decía Sito Alonso tras el partido que le duele la derrota porque siente que su equipo es ahora mismo mejor que la poderosa plantilla valenciana. Tiene razón. Pero ayer los valencianos encontraron una veta de orgullo, que parecían haber perdido hace semanas, y convirtieron el encuentro en una pelea eminentemente física.
En esa batalla el cinco local se mostró más fuerte que el guipuzcoano. Especialmente en la pugna por los rebotes. Los 35 rechaces que se produjeron bajo el aro del Lagun Aro se repartieron casi a partes iguales. 19 para los que defendían y 16 para los que atacaban. De los cuarenta rebotes que se pelearon bajo el aro valenciano, los de Sito Alonso sólo conquistaron nueve.
Hubo momentos en que el problema alcanzó tintes dramáticos. Especialmente después de que el triple de Baron, el único que clavó de los nueve que lanzó, colocara a los nuestros con seis puntos de ventaja muy cerca del final del tercer cuarto.
Un par de buenas defensas, un par de ataques bien trabajados y el partido hubiera quedado resuelto porque capacidad de reacción era lo que ayer no le sobraba a Valencia en una Fonteta seriamente mosqueada. La defensa no fue mala, pero los locales recibieron los rebotes y tuvieron posibilidad de volver a intentarlo hasta terminar el tercer parcial con un inquietante empate a 48.
Valencia respiró y se dispuso a luchar por una victoria medicinal- No tenía demasiados argumentos baloncestísticos, pero sí tenía fuerza y desesperación como para defender a mordiscos. Algo que por cierto les pareció perfectamente correcto a unos árbitros que señalaron las mismas faltas a los dos equipos cuando el reparto de palos en una zona y en otra fue bastante diferente.
Se hizo largo
El último cuarto llevaba siendo propicio a los jugadores guipuzcoanos desde hace muchas semanas. Hasta el día de ayer. Esta vez el encuentro se hizo largo. Mantuvo la intensidad el cinco de Sito Alonso, pero el rival tenía alas y jugaba con una marcha más.
Betts tuvo un tiro libre adicional para empatar a 57. No entró y Valencia se lanzó a por el partido y abrió una brecha de siete puntos. Baron clavó un triple a la desesperada que hubiera dejado a su equipo a cuatro con un minuto por delante, pero en la lucha por la posición movió demasiado los pies y los pasos sentenciaron el encuentro.
Los jugadores guipuzcoanos se retiraron al vestuario con un dolor que no conocían desde hacía mucho tiempo. Sabían que con muy poco más, hubieran logrado una nueva victoria. Si... Si... Si... Pero no metieron aquellos tiros aparentemente sencillos de la primera mitad del encuentro. Tampoco acertaron a atrapar un porcentaje razonable de rebotes y cuando el partido se enfangó, no consiguieron hacer valer la habitual alegría de su juego y la calidad de sus planetamientos.
Sergi Vidal mandaba su mensaje tras el partido a través de las redes sociales: «Hoy no se ha ganado, pero aprendemos de cada partido, bueno o malo, para seguir creciendo. Ahora toca disfrutar de la Copa». Y dentro de un par de semanas del resto de la Liga porque este equipo está en disposición de ganar incluso en aquellos días en los que no le sale nada. Seguiremos disfrutando.